Una pelea multitudinaria la noche del sábado volvió a generar una gran inquietud entre el vecindario del Hotel Marisol en Calella. Los residentes de las calles Àngel Guimerà, Sant Antoni y Balmes alertaron a las fuerzas de seguridad sobre el incidente que se estaba produciendo a las 22:15 horas, amenazas y agresiones entre un grupo de personas de etnia gitana y ‘menas’, los menores migrantes tutelados por la DGAIA alojados en el establecimiento hotelero. El detonante: el robo de un teléfono móvil.
Sobre las 21 horas varios miembros de la numerosa comunidad gitana de Calella se encontraban en la calle Sant Antoni cuando uno de los jóvenes migrantes hurtó el móvil a un adolescente. En la discusión posterior, el menor tutelado se enfrentó a las mujeres que acompañaban a la víctima con insultos y amenazas, lo que provocó un gran tumulto que inicialmente pudo ser sofocado por dos dotaciones de la policía local de Calella.

La policía local se vio obligada a pedir refuerzos a los Mossos d’Esquadra

La intervención de otros ‘menas’ en el disturbio propició que se sumaran después miembros de la comunidad gitana, a la que pertenece la supuesta vícitma del robo del móvil, de la plaza de les Roses de Calella, pero también llegaron de las poblaciones vecinas para congregarse frente el Hotel Marisol, donde se enfrentaron a los adolescentes migrantes. Estos, desde los balcones lanzaban objetos y proferían insultos e incluso alguno de ellos se descolgó por las ventanas hasta la calle para participar en la pelea que no pudieron impedir los monitores del centro Nur que gestiona el alojamiento de los mena en Calella.

Pronto pasaron de los insultos y empujones a “una verdadera batalla campal” como relatan indignados los vecinos, entre una treintena de gitanos y otros tantos ‘menas’ hasta que los agentes de proximidad se vieron obligados a pedir refuerzos a una unidad ARRO (Área Regional de Recursos Operativos) que, según los Mossos d’Esquadra no tuvo que intervenir. Al menor que protagonizó el robo le acusan de dos delitos: robo con violencia e intimidación y robo con fuerza.
Por su parte, el Departament de Treball, Afers socials i Família, asegura que “no les consta ningún incidente delictivo” donde haya participado algún mena. Aseguran que el único hecho destacable fue un joven del centro que requirió atención médica por “un brote psiquiátrico” cuando era trasladado a otro centro. Sin embargo, añaden que “un grupo de vecinos se concentró en la puerta del centro y profirió gritos contra los jóvenes y por la presencia del centro”.

Por contra, el Ayuntamiento de Calella, a través de un comunicado firmado por todas las fuerzas políticas habla de “los hechos acaecidos la tarde-noche del sábado” y pide a la ciudadanía “cordura y empatía” con unos menores de edad que están “empezando a socializarse en nuestra ciudad”. Informan que un grupo de coordinación emitirá un unforme diario sobre la jornada con los mena y apuestan por la mediación como herramienta para paliar la “inquietud y desazón de los ciudadanos”.

¿Se está gestionando bien el fenómeno de los ‘menas’?

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