No es la primera vez que debemos acudir a declaraciones, notas de prensa, manifestaciones, circulares o bien notas de régimen interior como de la que notificó la semana pasada ABC del Centro de salud General de Castellón, en la que acusaba de una forma extendido de desatención a los médicos y de infringir sus obligaciones.

Esta es la gota que llena el vaso del colectivo médico, al que representamos desde CESM-CV. Y ya toca decir: ¡BASTA YA!, ya basta de gestores mediocres y también inútiles, ya basta de directivos sumisos, ya basta de políticos ignorantes, ya basta de inútiles y de cobardes.

En la más grave crisis sanitaria que nuestra memoria lejana puede lograr, hemos asistido a una catarata de disparates sin igual que han marcado el devenir de los sucesos. Mas sobre todo, somos el país del planeta donde más personal sanitario se ha contagiado y donde más médicos, singularmente en el campo de la Atención Primaria, han fallecido inficionados por el coronavirus.

Pese a ello, de la entrega de nuestros compañeros y de todo el personal sanitario, hemos debido escuchar por quién se supone debe resguardarnos y defendernos, que ha sido debido a nuestras actitudes personales, a la vida con nuestras familias, a que lo hemos importado de nuestros viajes y salidas de ocio, lo que ha disparado la situación.

Todo ello menos reconocer que la carencia de previsión, la ineptitud en adquirir equipos de protección, el que los facultativos y todo el personal sanitario haya debido trabajar en condiciones tercermundistas, hemos ido al frente de batalla con bolsas de basura por EPI, con lentes de buceo prestadas y con exactamente la misma mascarilla tirable a lo largo de una semana.

La carencia de previsión que ha contagiado a muchos compañeros médicos, mas por la que absolutamente nadie ha dimitido, absolutamente nadie ha sido cesado. Y eso sí, se creen con derecho a decirnos que la culpa es nuestra.

Se han creído que, por impulsar unos aplausos que han pasado a la historia, íbamos a dejarnos pisar en nuestra dignidad hasta límites inesperados, y una vez hemos logrado que el horizonte parezca despejado (y solo lo semeja, puesto que la realidad es que no es de este modo), estos inútiles gestores que fueron instaurados en sus cargos, por su pura filiación política y no por su competencia (salvo honrosas y extrañas salvedades), proceden a atribuir de una forma general, a todos y cada uno de los que éramos héroes hace algunos días, acciones de tropelía, de abandono de los pacientes, de incumplimiento de nuestras obligaciones, y lo hacen, sin cumplir de nuevo con lo que les atañe.

Los médicos nos guiamos por un código ético y deontológico, que ni saben ni lo conocen como cargos directivos, e inclusive alguno de ellos ha llegado a aseverar al decir que: “Con la ley no se marcha a ningún lado”, o bien que “con la ley es imposible administrar un departamento”.

Sí, como oyen, registrado está.

Y estos son los que ahora, pasado lo peor, una vez se han aprovechado hasta la indignidad de los profesionales, ahora, pretenden desacreditarnos y cargarnos con una responsabilidad en frente de los ciudadanos, con mensajes calumniosos y también injuriosos, mas que saben que calan en la población, a fin de que perdamos más si cabe, como colectivo, la fuerza de la razón, de que son los únicos responsables del caos vivido, del caos que han creado con su incompetencia.

Qué simple es lanzar mensajes, qué simple es crear eslóganes, qué simple es generalizar, y qué bastante difícil es aceptar la responsabilidad que les toca, y quizá, el que no se abran expedientes disciplinarios contra los presuntos infractores, es pues temen el efecto búmeran, que se descubra que son los genuinos responsables por no dotar de medios materiales y humanos a los centros de salud, a la Atención Primaria.

Atención Primaria que proseguirá siendo, pese a todo, el vertedero del sistema sanitario, singularmente en lo que a recursos de médicos de familia y pediatras se refiere, en la que apenas se marchan a contratar médicos y pediatras (si los hallan), como la consellera de Sanitat, (de la que ojalá por dignidad dimita o bien la cesen y podamos decir, exconsellera), ha declarado hace algunos días en ese plan mentiroso, infestado de fallos y falsedades, plan que se ha visto obligada a retirar, en una más de sus incontables rectificaciones.

Por vergüenza, por dignidad, que dimita y que se vaya. De una vez.

*Víctor Pedrera Carbonell

Vicesecretario Nacional de CESM

Secretario Provincial de Alicante CESM-CV

Fuente: ABC.es

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