Franco vuelve a El Pardo, 44 años una vez que lo dejase, ya en estado preagónico, en 1975. Había sido su sitio de vivienda oficial desde 1940, cuando aún no era distrito, sino más bien ayuntamiento independiente de la villa de Madrid, hasta su anexión a la capital, en 1951, integrándose en el distrito de Fuencarral. En un núcleo próximo, Mingorrubio, se edificó, en 1969, un pequeño camposanto, ampliado en 1980, del que siempre y en todo momento se ha dicho que ha sido el campo santo del viejo régimen, si bien Franco deseó que fuera destinado al enterramiento del personal civil y militar que vivía en El Pardo y estaba al servicio del dictador. El panteón familiar, sitio escogido para la inhumación de Franco, fue costeado por el Municipio de la villa de Madrid, cuyo regidor era por aquel entonces, Carlos Arias Navarro, persona del afecto personal de Carmen Polo, y por cuya intercesión fue elevado a la alcaldía madrileña. Hasta 1975, año de la muerte de Francisco Franco, el camposanto estuvo gestionado por Patrimonio Nacional; después, se cedió al Municipio, si bien Patrimonio conserva la propiedad de la cripta donde se halla la sepultura de Carmen Polo, sepultada el siete de febrero de 1988, y ahora, los restos de su esposo. En los años cincuenta, El Pardo era un sitio escaso de población, donde todos y cada uno de los habitantes pertenecían a la servidumbre, tanto civil como militar, del Jefe del Estado. Habitaban todos ellos en las casas construidas por Patrimonio Nacional, y que en 1989, siendo asumidas las residencias por Patrimonio del Estado, fueron vendidas a sus inquilinos a costos muy accesibles, entre las 350.000 y los seis millones de pesetas. Camposanto de altos cargos y personal de servicio Se edificó en 1969, con el ánimo de sepultar en él a los vecinos de El Pardo, la enorme mayoría de ellos al servicio de Franco, mas sobre todo, a personajes próximos al régimen. Hoy en día cuenta con 500 sepulturas, dos.200 nichos, 1050 columbarios y cincuenta de panteones. Entre sus fallecidos más ilustres relacionados con el franquismo, se hallan la esposa del dictador, Carmen Franco; Carlos Arias Navarro, ex- presidente del gobierno y ex- regidor de Madrid; el almirante Luis Carrero Blanco, asesinado por ETA siendo presidente del Gobierno; el general Camilo Alonso Vega; el dictador dominicano, Rafael Trujillo; Pedro Nieto Antúnez, ministro de Marina, y otros ministros del régimen, o bien el cronista Emilio Romero. Mas hay sepultadas personas que no se identificaron con el franquismo: Francisco Fernández Ordóñez, Francisco Tomás y Valiente, el pintor Daniel Vázquez Díaz, Diego Prado y Colón de Carvajal, Nemesio Fernández-Cuesta, Juan José Rosón, Joaquín Pelado Sotelo, o bien José Banús. Asimismo tienen panteones las familias de Escrivá de Balaguer, Sorolla, Delibes y Oreja Aguirre. La cripta, un “regalo” del pueblo de la villa de Madrid En el año 1969 se edificó el panteón destinado a la familia Franco, cuyo costo fue de once millones y medio de pesetas, que fueron costeados por el Municipio de la villa de Madrid, por resolución de su regidor, Arias Navarro, aun hay quien asegura, que esa aportación había sido detraída de los fondos que tenía el Municipio para personas desempleadas. Son pocos los que han podido visitar la cripta, y quien lo ha hecho, la describe como “austera”, donde no se aprecia ningún símbolo franquista, y en el techo una leyenda: “Yo soy el Alfa y la Omega”, que figura en las Sagradas Escrituras. Se cuenta asimismo que Carmen Polo, fallecida en 1988 y sepultada en esta cripta, solicitó que su marido fuera exhumado cualquier día del Val de los Caídos, y trasladado a Mingorrubio, conforme el deseo expresado por el propio dictador. La cripta ocupa toda la planta con una bóveda arqueada, obra de la ciudad de Santiago Padrós. Tiene capacidad para 9 sepulturas más. A propósito, la iglesia parroquial de El Pardo, estrenada en 1966, en el centro de la localidad, lleva por nombre Virgen del Carmen, por deseo expreso del Caudillo y en honor a su esposa, Carmen Polo. Una anécdota curiosa. En el mes de agosto de 2007, este camposanto de Mingorrubio fue nueva por un acontencimiento ocurrido a las puertas del mismo: una mujer de 71 años, moría arrollada por un autobús de la EMT, de la línea 601, que efectuaba maniobras de parking. Fue sepultada en el “lugar de los hechos”; o sea, en este camposanto pardeño. Por otro lado, los vecinos, mas sobre todo los hosteleros de El Pardo, están encantados con el traslado de los restos de Franco al campo santo de la localidad, por el hecho de que prevén que eso atraiga a muchos curiosos, singularmente los fines de semana, y con esto se favorezca el ámbito de la hostelería, que tiene una estimable y variada oferta gastronómica, sobre todo relacionada con la caza. Ángel del Río, cronista de la Villa

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *