Patatas que cambian de color solamente cortarlas y se vuelven negras, con la etiqueta de «origen U.S.A., producido en España». Un caso ridículo del «fraude» que se está generando en la importación de verduras ofertadas al consumidor como de procedencia nacional a lo largo del actual estado de alarma por el coronavirus, conforme ha denunciado ASAJA Alicante.

«Cuando en la Vega Baja tenemos las patatas del verdette que son de genial calidad, desde Francia se distribuyen las de Egipto que por contra, ensombrecen solamente cortarlas», es plenamente incongruente», especifica el presidente de la Sectorial de Uva de Mesa de esta organización agraria, Pedro Rubira.

El caso de la miel resulta «flagrante: la etiqueta de los botes no deja que el consumidor pueda rechazarse por la producción española», asegura. Hay una falta de trasparencia tan grande que el ámbito pide de forma encarecida que se puedan poner los países de origen y el porcentaje por país de dicha mezcla. En nuestros días solo se deja poner la historia de leyenda de «mezcla de mieles originarias y no originarias de la Unión Europea». En casos como este, la calidad no puede ser suficientemente contrastada, lo que deja al ámbito productor a merced de China, de donde proceden más del 60% de las exportaciones.

«También es preciso que el consumidor preste atención a las etiquetas, mas recientemente semeja que nos fijamos menos al adquirir con más prisas», especifica Rubira, quien aconseja adquirir productos de esta tierra, que garantiza que se consumen frutas, hortalizas, carne, leche, huevos… «con los que se cumplen las máximas garantías de calidad alimenticia, al paso que se ayuda a los productores de cerca, se robustece al ámbito primario y se produzca una economía que cree más empleo y esté saneada».

Estas irregularidades con la entrada de comestibles de terceros países tal y como si procedieran de cultivos españoles «supone un claro y perjudicial abuso contra los usuarios, en tanto que en casi todos los países de fuera de la UE se usan productos perjudiciales como pesticidas cuyo empleo está prohibido en nuestras fronteras por ser
cancerígenos
».

ASAJA demanda al Gobierno que apruebe una nueva normativa que fuerce a que el origen se indique de forma clara y transparente en el etiquetado y que además de esto tenga exactamente el mismo tamaño y exactamente la misma tipografía que el resto de la información del producto a fin de que se identifique a simple vista.

Para colmo, ciertas de estas frutas y verduras que se «reetiquetan» tal y como si fuesen españoles, están en campaña en nuestros días en la provincia de Alicante.

A pesar de que la organización ha denunciado estas prácticas irregulares de forma privada ante ciertas grandes superficies y puntos de venta, estos fraudes se están acrecentando.

Normativa confusa
ASAJA Alicante recuerda que hay normativas como el Reglamento de la UE 1169/2011, que establece que el país de origen o bien el sitio de procedencia debe proporcionarse a los usuarios meridianamente, eminentemente cuando puede inducir a fallo al consumidor o bien hacer meditar que tiene un origen o bien procedencia diferente del real. No obstante, la legislación es «muy vaga y es preciso que fuerce a precisar más», para impedir que prosigan vendiéndose productos de Suráfrica tal y como si fuesen alicantinos, or ejemplo.

«Resulta hipócrita que a los labradores nos fuercen a llevar el DATA para garantizar que el producto procede de nuestra explotación, nos impongan siempre y en toda circunstancia mil trámites y excesiva burocracia para asegurar que las frutas y hortalizas son de nuestro territorio y que, al tiempo, estén importando comestibles de terceros países y vendiéndolos al consumidor tal y como si fuesen españoles», abunda el presidente de ASAJA Alicante, Eladio Aniorte, que resalta que «este inconveniente se solventa con el doble etiquetado, con el que se notifica de quién comercializa el producto y cuál es su país de procedencia».

En otros países sí que se efectúa este control. «Obedecemos mil prohibiciones sobre el empleo de fitosanitarios, proseguimos mil reglas a fin de que nuestros productos cumplan con las máximas garantías de calidad alimenticia y, al tiempo, de Marruecos, Bielorrusia, Latinoamérica, China… se trae de todo, se vende en las estanterías de ciertos supermercados y para más INRI, se confunde tal y como si se tratase de producto nacional», puntualiza Aniorte.

Fuente: ABC.es

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