Estabilidad en la cima de las compañías más responsables de este país. Por tercer año sucesivo Once y su Fundación, Mercadona y también Inditex se reparten las 3 primeras plazas del
pódium del ranking de Responsabilidad y Gobierno Corporativo
, elaborado por el monitor empresarial Merco, que este año cumple su novena edición.

CaixaBank, Ikea, Mapfre, Iberdrola, Danone, Telefónica y Repsol completan el «top ten». Para su preparación se consulta a diferentes «stakeholders» (especialistas en RSC, analistas financieros, cronistas de información económica, sindicatos, asociaciones de usuarios…) que valoran a las compañías en diferentes variables. Asimismo se solicita la evaluación de miembros del comité de dirección de empresas que facturan más de 50 millones de euros. Se pone la lupa sobre aspectos como la trasparencia y el buen gobierno de las compañías, la responsabilidad con los empleados, la trasparencia informativa, la calidad de la información que dan, el compromiso con la comunidad y con el país, la calidad laboral, el respeto a los derechos del consumidor…

Un completo análisis que, tras prácticamente una década de existencia, sirve para revisar de qué forma han evolucionado las políticas de RSC y de buen gobierno en las compañías españolas. «Notamos que cada vez hay una mayor preocupación en las compañías por los aspectos que deben ver con el respeto al medioambiente, con el comportamiento ético, con la sostenibilidad y con la reputación interna. Valores que Merco tiene presente para poder realizar este ranking», explica Manuel Hispalense, directivo general de Merco.

Muy atrás quedan los tiempos en que la responsabilidad se asimilaba a una simple «mejora de imagen», y no se identificaba como un factor diferencial que fortalece la competitividad y el valor de marca. «En Merco siempre y en todo momento nos ha agradado distinguir entre imagen y reputación. Justo Villafañe (el creador de Merco) apunta que son conceptos que están próximos mas son diferentes.

Mientras que la reputación se basa en la realidad y el reconocimiento, la imagen se fundamenta en percepciones. La reputación de una organización se produce «haciendo las cosas bien» y también impulsando que ese «savoir faire» sea reconocido, al tiempo que la imagen es algo considerablemente más fugaz que acostumbra a ir ligado a la comunicación. Por otra parte, buscar mantener la ventaja a nivel competitivo en la calidad de los productos o bien servicios o bien en la administración es poquísimo eficaz en un planeta globalizado y también hipertecnologizado. Las únicas ventajas a nivel competitivo sustentables y diferenciadoras deben ver con la capacidad para atraer y retener talento y con la RSC y el gobierno corporativo», explica Hispalense.  

«Cada vez hay una mayor preocupación en las compañías por los aspectos que deben ver con el respeto al medioambiente, con el comportamiento ético, con la sostenibilidad y con la reputación interna»

En una era de máximo escrutinio y de usuarios completamente informados, la «tentación» de «maquillar» las actuaciones en responsabilidad social asimismo semeja una estrategia poquísimo recomendable. «En este ambiente hipertransparente es imposible mantener en un largo plazo un relato que no esté alineado con el comportamiento corporativo. La tentación de maquillar solo provoca un incremento exponencial del peligro reputacional en el que se incurre con este género de prácticas, algo que supondría una enorme irresponsabilidad y que comprometería la aptitud y sostenibilidad de la compañía. Siempre y en toda circunstancia van a quedar directivos prestos a pasear por el lado peligroso de la vida, como afirmaría Lou Reed, mas no semeja muy inteligente», concluye Hispalense.

Mucho se ha avanzado en los últimos tiempos, mas aún persisten debilidades perceptibles. Las propias compañía apuntan el compromiso con el medioambiente y el cambio climático como su primordial aspecto a mejorar: el número de directivos que piensan que su empresa debe avanzar todavía más en este aspecto ha superado el 45% en los 3 últimos años.

«La sociedad con sus atribuyas y recaídas avanza y cada vez se escandaliza más cuando se entera de comportamientos que ya antes se ignoraban o bien pasaban por alto. ¿Hay corrupción en las compañías? claro, mas ahora nos escandaliza; ¿hay compañías que discriminan por razones de género, orientación sexual, raza, etc? Claro, mas ahora nos escandalizan y no lo aceptamos. En este sentido esto pasa con el medioambiente, ¿hay empresas que no están comprometidas con el medioambiente y el cambio climático? Claro, mas ahora nos escandaliza y el costo a abonar es una pérdida de Reputación, un costo altísimo que a las compañías no les resulta conveniente a menos que deseen sacrificar su porvenir, algo que, nuevamente, no semeja muy inteligente», concluye Hispalense.

La relevancia de medir el impacto de los intangibles
«Nadie discute la relevancia de los recursos intangibles de las compañías y la incidencia que tienen en la cuenta de resultados y el cómputo, el inconveniente está en de qué forma medimos el ROI en este género de recursos», resalta el directivo general de Merco, Manuel Hispalense. Que no es suficiente con hacer, sino asimismo hay que medir y entender el impacto de las medidas desplegadas es una idea que está calando hondo en nuestras compañías. La tecnología está libre. «Desde Merco llevamos veinte años ofertando métricas a las compañías para asistir a las compañías a administrar sus recursos intangibles como la Reputación y prácticamente una década ofertando métricas concretas de esta dimensión de la Reputación que es la RSC… es nuestra aportación al progreso y avance en este campo», explica Hispalense.

Fuente: ABC.es

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