«El Registro horario se aplica a la totalidad de trabajadores, al lado de su categoría o bien conjunto profesional, a todos y cada uno de los ámbitos de actividad y a todas las compañías, cualquiera que sea su tamaño o bien organización de trabajo». De este modo de clarificador y concluyentes encabezó el día de ayer el Ministerio de Trabajo la guía sobre el registro de la jornada de trabajo publicada en su página web. Su pretensión era poner punto y final al caos extendido provocado por la normativa y por la falta de conocimiento de las compañías, sobre todo pequeñas y medianas empresas, en la aplicación de la nueva legislación. El día de ayer se hizo la luz y ya sabemos quién tiene la obligación de fichar en el trabajo: todos menos los cargos de alta dirección, los autónomos sin trabajadores a su cargo y los asociados cooperativistas. El resto deberá reflejar su jornada laboral a diario, incluyendo los trabajadores móviles –con ciertas salvedades en el campo del transporte–, agentes comerciales, trabajadores temporales, teletrabajadores o bien en otras situaciones en las que «la prestación laboral no se desenvuelva, total o bien parcialmente, en el centro de trabajo de la empresa», específica la guía. Con respecto a los autónomos, el Ministerio no es en especial claro en el documento. Mientras que exonera del cumplimiento del registro a los trabajadores por cuenta propia, no aclara en ninguno de los parágrafos que 500.000 de estos trabajadores sí que deberán aplicar algún género de sistema de registro horario por tener empleados a su cargo. Estos sumarían hasta un millón de trabajadores contratados por autónomos que deberían cumplir desde este momento con la nueva normativa. Lorenzo Amor, presidente de ATA, mostró el día de ayer su indignación por este motivo, pidiendo la suspensión de su aplicación. «No podemos regresar a una legislación del siglo XIX, sin sentido en la sociedad actual. Semeja que acá todos debamos ser funcionarios en lugar de emprendedores». Salvo las mentadas, no hay más salvedades para ninguna categoría o bien conjunto profesional, campo de actividad o bien tamaño de la compañía. En cuanto a los cargos de dirección, las exenciones solo corresponden a los altos directivos. Para el resto –mandos intermedios, cargos de confianza o bien con singulares responsabilidades–, el registro de jornada es asimismo obligatorio, a pesar de que tengan pactado un régimen de libre disponibilidad, «ya que la remuneración lograda por ese término ya compensa una mayor demanda de tiempo de trabajo». A pesar de ello, Trabajo aconseja que quede perseverancia por escrito de ese pacto. Grandes dudas había creado la nueva ley entre trabajadores con jornadas flexibles, profesionales liberales y empleados apartados o bien con trabajo a distancia. La guía deja claro que en el caso de flexibilidad del tiempo de trabajo, en los límites legales, «se va a deber sopesar y globalizar el registro diario de jornada exigible». Los trabajadores apartados fuera de su centro frecuente de trabajo, duerman o bien no, asimismo van a deber registrar el tiempo de trabajo efectivo, «que no incluirá intervalos de puesta a predisposición de la compañía, sin perjuicio de su compensación a través de dietas o bien suplidos». Si se generaran horas excepcionales, Trabajo asevera que se va a deber asegurar «su compensación en sueldo o bien descansos en los términos aplicables, dejando dar garantía de abono y cotización de las horas extras no compensadas con descansos equivalentes, a menos que sean fruto de otras fórmulas de flexibilidad del tiempo de trabajo». En el caso del trabajo a distancia, se apunta que existen «fórmulas accesibles por medio de sistemas telemáticos» que aseguran el registro de jornada, que incluyen especificidades o bien flexibilidad para su cómputo. La guía asimismo procura aclarar a las compañías de qué forma, dónde y en qué momento cumplir con la legislación en vigor desde el domingo. De este modo, deben comunicar oficialmente el horario de comienzo y finalización de la jornada laboral de cada empleado, y las pausas cada día obligatorias o bien voluntarias a fin de que «la jornada registrada sea el tiempo de trabajo efectivo». El registro debe incluir el horario de comienzo y finalización de la jornada por el mecanismo que cada empresa acuerde con los representantes de los trabajadores o bien, en su defecto, el que decida el empresario, que puede ser manual, telemático, digital o bien aun biométrico. Los registros deben preservarse a lo largo de 4 años y estar libres para el trabajador, sus representantes sindicales y la Inspección de Trabajo y Seguridad Social. Otro de los puntos oscuros que había levantado muchas suspicacias era el del tratamiento que se iba a hacer de los datos personales, en tanto que se podría incurrir en ilegalidades respecto a otras legislaciones. Trabajo considera «lícito» el tratamiento de los datos de registro sin precisar que los trabajadores expresen su permiso, siempre que sean las compañías las que notifiquen a los empleados de la existencia del registro y de la finalidad del tratamiento de los datos personales individuales que se consigan.

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