Hubo un tiempo en el que España soñó con ser puntera en investigación y empleo de la energía solar. Aquel intento fracasó. Los analistas afirman que el ahínco no fructificó por el hecho de que en aquel instante la energía solar era carísima. No era su instante.No solo fracasó, sino, como el gato escaldado escapa del agua, nos olvidamos de la energía solar, y además de esto la sepultamos bajo una reglamentación que la hacía prácticamente imposible para los usuarios de a pie.En cambio, los sacrificios se han orientado cara la eólica: grandes molinos generadores de energía limpia y renovable, mas controlados por las compañías de electricidad. No hay un consumidor que aspire a instalar un molino para su empleo privado. Creo.En otros países, la legislación ha tolerado, e inclusive fomentado, el empleo de la energía solar para autoconsumo y, si sobra, volcarlo a la red eléctrica y cobrar por esta razón. Y ahora todo está a punto a fin de que eso suceda en España. Este es el motivo por el cual empiezan a apreciarse tantos movimientos en torno a la energía solar en este país.El último de ellos ha sido el desembarco de la firma noruega Otovo, que termina de abrir oficinas. Es el cuarto país europeo tras Noruega, Suecia y Francia.

¿El ejemplo noruego?

Mas, veremos. Noruega es productor y exportador de petróleo. En verdad, es el primordial exportador europeo de gas y petróleo y aún espera acrecentar su producción en más del 40% en 5 años. Y, además de esto, logra la mayoría de la energía que consume del viento. Y con 1.500 horas de sol al año, ¿qué nos van a educar de energía solar?Lo es cierto que mucho. En verdad, pese a nuestra muy, muy alta tasa de horas solares anuales (tres.300 horas en Sevilla; tres.150 en Murcia o bien, aun 1.700 horas en Vitoria), tenemos mucho que aprender.Otovo trae a este país una forma fácil, prácticamente a un click, de contratar una instalación eléctrica solar con garantías. Es a lo que se dedican en Noruega y Suecia desde hace 4 años y en Francia desde hace 2. Y en los 2 primeros países están a puntito de lograr su umbral de rentabilidad.Lo que plantean es una herramienta de contratación por web. Se introduce la dirección de la residencia, se dibuja el tejado propio, se elige el género de superficie (teja roja, pizarra…) y la altura de la casa (número de plantas). De manera inmediata, nos ofrece un cálculo genérico del costo de la instalación basado en un número estándar de paneles: 4, diez o bien 15, como el tiempo que vamos a tardar en amortizarla y el dinero que ahorraremos en la factura de la luz. Si nos interesa, metemos nuestros datos y nos llama un instalador.No semeja para tanto, algo fácil. Y, no obstante, detrás hay un trabajo esencial. Para comenzar, el presupuesto que nos llega viene apoyado por un instalador local que ha pasado la auditoría de Otovo y que cumple todas y cada una de las medidas de calidad y seguridad; además de esto, el material que empleen debe cumplir requisitos como alta calidad, rendir cuando menos 320 vatios por panel, medidas estándar de los paneles de un metro por 1,60, garantía de la instalación de 25 años…Además, usan tanto datos del catastro (en el caso de España) como satelitales y láser para situar las casas que hay que presupuestar, calcular el tamaño y la orientación (si es norte sacarán poco desempeño).Hasta hace poco tiempo, la inversión en paneles solares se veía en España como un acto medioambiental. Se efectuaba o por conciencia o bien por aislamiento de la red eléctrica. El mensaje de Otovo suma otra variable, considerablemente más prosaica: el ahorro en dinero. Una instalación media con una vida garantizada de 25 años se puede amortizar en un periodo de 7 a 9 años con el propio ahorro en el consumo eléctrico. Desde ese tiempo, todo es ahorro, puesto que no hay gastos de mantenimiento.De instante, Otovo se ha centrado en las residencias unifamiliares y adosados, es solo un cuarto del mercado posible, mas todavía de este modo son 4 millones de casas. Aspira a efectuar en 2020 unas 1.000 instalaciones. Semejan pocas, mas en 2019 apenas se hicieron cinco.000 en toda España.

Fuente: larazon.es

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