«No sé bien qué es el reguetón, lo siento»


Con motivo de su nombramiento como Miembro de Honor del Claustro Universitario de las Artes, que designan la Sociedad de Artistas AIE (presidida por Luis Cobos) y la Universidad de Alcalá, tuvimos de garbeo por Madrid a Björn Ulvaeus (1945), pequeño lirista de un grupillo minoritario de Estocolmo que, arriba-abajo, vendió 385 millones de álbumes. ABBA venció en Eurovisión en 1974, pero, sobre todo, lo hizo después contra aquellos críticos que los despreciaron como flor de un día y a los que hubo que aplastar y bailar sobre sus tumbas con aquellas plataformas y vestidos horterísimas que luego supimos que adquirían para desgravar al estado sueco. ¡Socialismo o lentejuelas! Y, de repente, han vuelto de las antípodas

 de la vida, justo este noviembre, tras cuatro décadas de ausencia discográfica.

‘Voyage’, se llama su nuevo viaje, con el que han volado a su manera: ‘Número 1’ en 18 países y 200 millones de pinchazos en plataformas, además de otro millón en ventas físicas. Cifras de ‘Mamma, Mia‘, inasumibles, dice Ulvaeus.

«Sí. Los casi 400 millones de discos vendidos es un número es muy difícil de entender. Es imposible. Quiero decir, intelectualmente puedes entenderlo. Son estadísticas. Pero, emocionalmente, ¿cómo comprendes que tantos millones de personas han comprado tu álbum?», reflexiona el músico, que insiste en que él no sabe darle sentido: «Mi esposa me dice que es muy bueno que no pueda (risas). Así mantuve los pies en el suelo. Y eso se aplica a todos en ABBA». Porque para Ulvaeus es increíble que tanta gente haya escuchado y siga escuchando su obra. «Casi todos los días alguien me dice: ‘Oh, no sabes cuánto han significado en mi vida tus canciones’ y cosas así. Me suele afectar y la única forma en que puedo reaccionar es con humildad y gratitud». El cantante se ha preguntado muchas veces: «¿Por qué yo?». No sabe dar una respuesta tampoco.

Sin embargo, Björn, Agnetha, Benny y Frida comenzaron palmando económicamente en su primera gira tras coronarse en aquel Eurovision de Brighton con ‘Waterloo‘. «Bueno, cuando ganas este concurso la gente asume que eres un ‘one hit wonder’ y eso nos hizo daño al principio. Así, tuvimos un fuerte éxito inicial pero, después, pasamos momentos difíciles. Fue duro demostrar que teníamos sustancia». Así, su ‘European Tour’ resultó un fracaso. De la idea original de girar por Reino Unido, Países Bajos, Bélgica, Francia, Turquía, Israel, Grecia, Yugoslavia y España en aquel 74-75 la cosa se redujo a Alemania, Austria y algunos países nórdicos, por supuesto Suecia. No vendían entradas. Pero pronto llegó ‘SOS’, para salvarles. Y ‘Mamma Mia’. «El cadáver no debería estar moviéndose, pero lo hacía. Y la gente decía: ‘Oh, quiero esto’. De repente, fuimos tomados más en serio y ya no tuvimos más problemas para dar conciertos».

ABBA dijo adiós en 1982 tras ‘The Visitors‘, y en estos 40 años de fuera de juego compositivo, la música se desarrolló en nuevas y diversas vías. ¿Cuáles considera más influyentes? «Obviamente, la escena hip-hop es, quizás, la más importante. La pop también, porque siempre ha estado impulsada por la tecnología cambiante. Billie Eilish es un buen ejemplo. Al menos en el mundo anglosajón, creo que son los dos movimientos más importantes», argumenta. En esta línea de tendencias, justo en España ha habido cierta polémica por unas declaraciones del músico de clásica James Rhodes sobre el reguetón. Porque al contrario que Beethoven, opina, «nadie escuchará en dos siglos a Bad Bunny ni de coña». «Mozart y Beethoven sin duda estarán dentro de dos siglos. Pero quién más es difícil de decir», sostiene Ulvaeus. «Creo que Mozart hoy habría sido una estrella del pop porque escribía fantásticas melodías. De los nuestros, quizá los Beatles». ¿Y ABBA? «No lo sé… No pensé que fuéramos a durar más de dos años después de disolvernos. No sabemos qué atrapará a las audiencias futuras como aún lo hacen ahora Beethoven y Mozart». ¿Le gusta el reguetón? «Me han hablado del reguetón y estoy muy muy ansioso por volver a mi habitación del hotel y escucharlo un poco, porque no sé bien qué es. Lo siento. No estoy tan apegado a lo que se mueve como solía. Eres el segundo que me habla de ello esta mañana. Necesito averiguarlo».

Desprecio de la crítica, amor del público

El cuarteto sueco hoy es un grupo reputado además de popular, pero no siempre lo fue. Como consecuencia de su victoria en Eurovisión, la crítica les infravaloró por ser «superficiales y de plástico», recuerda el artista, que ilustra así el cambio de paradigma. «No fue hasta que muchos músicos de la época dijeron que les gustaba ABBA, como Jimmy Page, cuando la crítica comenzó a decir: ‘Tal vez sea el momento de escribir buenas reseñas sobre estos’. Los críticos van muy a la moda». Otro de los ataques que recibieron de la prensa era por enseñar mucha carne, explotar la belleza. «Bueno, las dos mujeres eran obviamente muy atractivas. No tengo problemas con eso. Puedes sobrevivir un corto periodo de tiempo con apariencia, pero a la larga lo que importa es la música. No pudimos evitar que las mujeres fueran tan hermosas. Pero nos habíamos conocido de casualidad y, de repente, nos reunimos y descubrimos que teníamos algo que ofrecer. Ibamos descubriéndolo, no sabíamos al comienzo cómo sería. Fue una coincidencia que ellas tuvieran tan buena imagen».

(De izq a dcha) Nacho Duato, Pepe Habichuela, BJörn Ulvaeus, Luis Cobos, Ginesa Ortega y el Dúo Dinámico en la entrega de los premios honoríficos del Claustro Universitario de las Artes

Más allá de esto, la trayectoria de la banda formada por dos matrimonios, con jugosos mimbres de culebrón pues se separaron cuando se divorciaron los mismos, tuvo una relación tranquila con los paparazzis, básicamente por su inexistencia en Suecia. «Teníamos vidas bastante normales en Estocolmo. Todo el mundo sabía quiénes éramos, pero nadie nos molestaba realmente como lo habría hecho si hubiéramos estado en Londres». Y aunque no tuvieron mala relación con la prensa, tanto Frida como Agnetha no quieren tener más que ver con ella («Están hartas, lo han hecho tanto…»). ¿Puede contarme un recuerdo especial de aquellos gloriosos 70 en ABBA? «Recuerdo el día en que traje la letra de ‘The Winner Takes It All‘ al estudio. Habíamos grabado unas pistas de acompañamiento, descartamos las primeras porque no estaban bien. Así que estuvimos grabando pistas tres días hasta que finalmente dimos con una canción. Y yo escribí la letra y fui con ella y la grabamos con las mujeres en el estudio. Tocamos juntos lo compuesto y les di la letra. Nos dimos cuenta que había algo inusual y maravilloso, lo recuerdo muy bien».

Los ‘Abbatars’

Tan impactante como su reciente retorno discográfico fue el anuncio de un show tecnológico el 27 de mayo de 2022 en el Parque Olímpico Queen Elizabeth de Londres en donde actuarán en forma de hologramas, los ‘Abbatars’, copias a imagen y semejanza suyas pero… de 1979. La empresa Industrial Light & Magic va a crear cuatro versiones rejuvenecidas digitalmente de cada uno para estos conciertos en un estadio construido para la ocasión de 3.000 personas. ¿Por qué presentarse de jóvenes? «Creo que es más interesante que si hiciéramos copias de nosotros mismos tal como somos hoy, es un combustible para el futuro de alguna manera. Es un experimento increíble. Y somos los primeros en hacerlo. De alguna manera, es una nueva app. Porque cuando les ves a ellos, somos nosotros. Les hemos infundido nuestras almas. Y tomarán el relevo de ahora en adelante, continuarán cuando nosotros no podamos. Esa es una pregunta filosófica interesante: ¿Qué nos hará esto a nosotros y qué hará a los demás?».

El que fuera ‘El sin barba de ABBA’ vuelve a dejar caer que no habrá más canciones o una vuelta a los escenarios al modo tradicional en carne y hueso. «Solo hemos dicho que no pensamos que vaya a ocurrir, aunque es algo que hemos dicho antes muchas veces (risas). Así que no voy a decir ‘nunca’, diré que creo que
es muy poco probable que pueda decir nunca que vayamos a estar en un escenario juntos. Cuando escribimos estas nuevas canciones intentamos no aferranos a las modas o cualquier cosa para especular, solo ser nosotros mismos. Fue una alegría creativa hacerlo juntos».

Crítico con el negocio musical (se puede leer un artículo en ‘
The Guardian
‘ titulado ‘La industria del pop de hoy engaña a los compositores y disuade tomar riesgos como hizo ABBA’), el autor de ‘Chiquitita’ observa que actualmente a menudo hay 15 compositores por canción, «parece fabricada». ¿Una recomendación para los jóvenes escritores de pop? «Benny y yo solíamos tocar con un piano y una guitarra acústica, y no éramos fantásticos cantantes. Tocábamos y cantábamos en una especie de galimatías en inglés encima. Para disfrutar eso, las melodías tenían que ser muy muy buenas. Y hasta que no teníamos una muy buena… Ahora en el ordenador tienes una enorme cantidad de sonidos hermosos, de ‘reverbs’ y lo que sea. Pero como te encanta lo que escuchas puede que creas que has terminado más rápido de lo que deberías. Quizá no todas las partes de la canción son tan buenas. ¿Cómo sonarían si estuvieras sentado al piano y la guitarra? Antes de conformarte con la melodía, esfuérzate un poco más. Y en lugar de escribir 100 canciones, escribe tres en donde todos los elementos funcionen».


Fuente: ABC.es .

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