«No podemos hacer cosas que hieran a los marroquíes»


Inocencio Arias (Albox, Almería, 1940) es el embajador más mediático de nuestra democracia. Ya jubilado, sus pajaritas –«tengo unas 180»– siguen marcando la impronta de sus reflexiones. Es parte del personaje y no puede defraudar con esa prenda. En su último libro incluso es cuestión de portada.

Comunicador, animal de la diplomacia y de las relaciones internacionales, Arias fue portavoz de Exteriores con la UCD, PSOE y PP –«repetición insólita», como proclama–. No necesita más presentación. Vayamos a su libro.

Se titula «Esta España Nuestra». Destila un aroma de nostalgia. ¿Una España que fue y ya no es?

Destila preocupación. Hay amenazas cada vez más visibles contra la democracia, con intentos de controlar al poder judicial, a abundantes medios de

 información…, las hay sobre la economía, con presupuestos que son brindis al sol, fantasiosos, y que no van a evitar que España siga siendo el país con mayor paro juvenil de Europa y casi con el mayor déficit público y deuda. Y finalmente las hay, crecientes, sobre la unidad de España. No entiendo que estemos aletargados sobre el peligro que representa que la Generalitat tenga el control absoluto sobre la enseñanza.

¿Cuántos catalanes votarán por la independencia dentro de quince años si siguen mamando a todos los niveles educativos que España los oprime, que les roba, que los sofoca culturalmente, que ellos son un pueblo cojonudo, distinto al español, y que no son la Suecia del Mediterráneo porque el casposo y cateto Madrid se lo impide? Añada a eso las inyecciones diarias de la televisión catalana vendiendo supremacismo y, a veces, desprecio y odio hacia España. No puedo ser muy optimista.

El embajador ya jubilado, junto a una menina de su buen amigo Manolo Valdés

Y el subtítulo del libro es «Mentiras, la nueva Guerra Fría y el tahúr de Moncloa»… Me interesa esto último: ¿tenemos un tahúr en La Moncloa entonces? ¿Por qué?

Algo tiene Sánchez de eso. Es el presidente español con menos escrúpulos desde hace dos siglos. No tiene ninguno. Miente como Trump. Sobre su tesis, sobre sus alianzas, sobre los muertos de la pandemia… desprecia al Constitucional, orquestó sin escrúpulos cargarse a Rajoy con una frase insólita de un juez sacada de contexto, tachó al PP de corrupto cuando su partido tenía los ERE a cuestas (una lección de cinismo), ningunea al Rey, castiga a Madrid porque la joven Ayuso le doblegó, favorece a Cataluña sistemáticamente frente a Murcia, Galicia, Madrid o Canarias, cuenta una cosa en Bruselas y otra aquí, da subvenciones demenciales que apestan (Plus Ultra y varias más), cuela aquí al del Polisario, decisión inevitablemente suya, y le cargan el muerto a la precipitación de la señora Laya… La lista de machadas y trapacerías de Sánchez podría llenar páginas.

¿Qué le parece el sainete de Sánchez con Biden? Aquella imagen en la Cumbre de la OTAN fue terrible, ¿no? Aunque en el G-20 parece que se limaron asperezas.

La imagen, si circuló, fue mala para nosotros. Pero la culpa es de la secta monclovita. ¿Cayó Iván Redondo por eso? Si alardeas de grandes contactos y no tienes la entrevista bien atada pasa lo que pasó. Triunfalismo e impericia. Mal cocktail. Yo no creo que Biden quisiera desairarlo o que lo desprecie. Para nada. O no estaba advertido o para él no era el momento. Estaba pensando en otra cosa, camino de su discurso, y se le acerca un señor que, con la máscara, parecía un testigo de Jehová o un vendedor de seguros a contarle algo.

Creo que ni prestó atención pero no quería despreciarlo. Tampoco creo que en el G-20 hubiera carantoñas. No olvide que Biden tardó 10 meses en llamar a Sánchez y eso porque necesitaba Rota para la evacuación de Afganistán.

Editorial Plaza & Janés. 312 páginas. 21,90€

¿Por qué cree que EE.UU. nos trata así? ¿No tiene confianza en la coalición PSOE-Podemos?

Washington no nos desprecia, tampoco a Sánchez pero ni este es un gran líder europeo, ni nosotros somos una gran potencia. Estados Unidos, sus políticos y la opinión pública, están ahora mirando a Oriente, mucho, ya con Obama a causa de China. Europa les preocupa menos. Es así pero Moncloa se empeña en que el presidente está en todas las salsas importantes y está en muy pocas. Macron, Merkel y Johnson lo están. Hay que resignarse y, haciendo que te oigan, no sacar pecho ni ser narciso como el nuestro. Por supuesto que la presencia de Podemos no ayuda. ¿Cómo ven en Estados Unidos que en nuestro Gobierno haya bastantes miembros íntimos de Maduro, los iraníes, los Castro…, gente que preferiría aliarse con esos países antes que con Washington? No muy bien, claro. ¿Nos pasarán ahora toda la información sobre el terrorismo o los grupos financiados por Irán? Lo dudo.

Uno de sus capítulos se titula: «El Sáhara planea sobre Ceuta». ¿Cree realmente que peligra la españolidad de esa ciudad autónoma y de Melilla?

A corto y medio plazo rotundamente no. El título obedece a una reflexión sobre el comportamiento de los marroquíes cuando nos enviaron la avalancha a Ceuta. Creo que respiraban por la herida saharaui. Para ellos, aunque la ONU no lo dictamine así, el Sahara es marroquí. Y consideraron que los ultrajábamos profundamente. El vicepresidente Iglesias, en el momento más inoportuno del año, en vísperas del viaje de Sánchez a Rabat, remacha que hay que hacer un referéndum ya en el Sahara. Una cosa es que se piense eso –es lo que dijo la ONU– y otra que lo restriegues en un momento inadecuado. Ese era el ego y el hambre de titulares de Iglesias. En segundo lugar traemos humanitariamente pero de total tapadillo al enemigo número uno de Marruecos, a Brahim Ghali. Rabat piensa que debe enseñarnos los dientes y organiza la invasión bochornosa.

¿Pero qué nos pasa con Marruecos?

Lo que acabo de decir: Marruecos está muy envalentonado después de que Trump se convirtiera a la marroquinidad del Sahara, algo de lo que Biden no ha abjurado. Recuerda Rabat que, entre bastidores, Zapatero ya estaba ganado a esa causa para gran escándalo del Polisario y de Argelia, doy fe. Y quiere que nosotros ahora lo proclamemos. No podemos, la ONU viene diciendo que la población debe pronunciarse, pero tampoco debemos pregonar o hacer cosas que hieran a los marroquíes.

Usted fue consejero en la Embajada española en Argelia… ¿es imposible mantener buenas relaciones con ambos países a la vez?

Imposible no, hay que tener en cuenta las sensibilidades de ambos. Involucrarse a fondo en el Sahara tiene consecuencias. Hay que conocer las aspiraciones de Marruecos pero montarse en su autobús es peligroso, aparte de romper nuestra posición de décadas: la llave del gas la tiene Argelia y en estos momentos pocos países tienen agallas –pensemos en Alemania con Rusia– para irritar a los que tienen esa llave.

Inocencio Arias, cuando era embajador ante la ONU

¿La ONU sirve para algo?

Si no existiera habría que inventarla pero renquea en los fines principales para los que fue creada. Hay problemas estancados durante décadas, el Sahara, Medio Oriente… (la culpa es más bien de los Estados, no de la Organización), y luego dada la relación de poder de los grandes y las componendas da trompicones sorprendentes. La OMS (hija de la ONU) fue complaciente con China, muy paniaguada, cuando surgió el Covid. Ni le tiró de las orejas ni dio la alarma adecuadamente. En la Comisión que vigila los derechos humanos en el mundo hay varios grandes violadores. Mire lo que ocurre hoy en Cuba siendo La Habana miembro de esa Comisión.

Aborda en su libro cómo la República ganó la Guerra Civil. ¿Provocación?

Es un capítulo-relato ficticio. Fabulo lo que habría ocurrido si Franco pierde la guerra. Las condenas, algunas bastantes severas, que el aplicó habrían sido igualmente impuestas a los vencidos si el Frente Popular gana la guerra. Lo dijo Chaves Nogales y habría sido verdad. Si la República había parido Paracuellos –¿3.600 asesinados?… con total alevosía– y lo parió el gobierno, no tres locos incontrolados, ¿cómo me voy a creer que iba a ser beatífica y clemente con los del bando contrario? Es una simpleza tan grande como lo de la superioridad moral de la izquierda.

«No creo en absoluto que Sánchez este conspirando para eliminar al Rey, pero tengo la impresión de que le importa un pimiento que otros lo hagan paulatinamente»

«Nuestro rey Felipe, que Dios guarde». Es el último capítulo del libro. Explíquese que para algo estamos en el ABC.

Dudé en escribir el capítulo. El acicate para hacerlo fueron los embates que sufría el Monarca a pesar de que viene siendo un Rey constitucional ejemplar. No se excede en sus atribuciones, no pisa callos y cuando sale a defender la Constitución lo hace con mesura y pertinentemente. ¿Creen los separatistas que un Presidente de la república no habría hecho un discurso como el de Don Felipe después de su referéndum chapuza y del conato de golpe de Estado? Por supuesto que sí, es su obligación, ¿o es que un acto similar de la derecha o de los militares es un golpe de Estado aberrante, punible con cadena perpetua, y cuando lo da la izquierda como en 1934 o como hace tres años en Barcelona se trata de una merienda campestre, una ensoñación? ¡Manda huevos!

En la Segunda República un presidente sofocó la rebelión con la fuerza. Nuestro Rey fue más templado. Pero entonces y ahora el Jefe del Estado no podía mirar para otra parte. Lo penoso pero real en este país es que atacando a Don Felipe, y no digamos a su padre, se erosiona la Monarquía y, en consecuencia, la Constitución que nos rige. Eso es lo que se busca, separatistas, podemitas, nietos de ETA y varios miembros del Gobierno… ¿No dijo un secretario de Estado que no le importaría rebanar el pescuezo del Rey si fuera a La Zarzuela?

No creo en absoluto que Sánchez este conspirando para eliminar al Rey, pero tengo la impresión de que le importa un pimiento que otros lo hagan paulatinamente. Justamente lo contrario de sus seis predecesores conscientes de lo que han hecho los dos reyes para asentar la democracia, no para cultivar el autoritarismo de derechas ni de izquierdas.


Fuente: ABC.es .

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