Nadal intensifica su lucha contra el tiempo


De siempre, a Rafael Nadal le ha perseguido la sombra de la retirada, una pregunta recurrente al periodista de turno que se dedica al tenis. ¿Y Rafa qué, se retira este año ya, no? Se ha repetido en el tiempo porque el español, desde sus inicios, ha convivido con las lesiones, tanto que su tío Toni, entrenador también hasta que le sucedió Carlos Moyá, se coló con una frase bastante elocuente: «Rafa no es tenista, es un lesionado que juega a tenis». Tío Toni incluso se atrevió a pronosticarle dos o tres años más de tenis (sus palabras fueron en 2019) y se generó tal revuelo que tuvo que disculparse, aquello de la mala interpretación de las palabras.

El caso es que Nadal siempre ha vuelto, pero también es cierto que ahora, con 35 años, magullado su cuerpo con tanta dolencia, cualquier contratiempo altera por completo los planes, si bien no se permite el lujo de pensar más allá del día a día, a lo sumo de la semana siguiente. En estas, un problema en el pie izquierdo le lleva por el camino de la amargura porque no contaba con estar parado y con muletas a estas alturas de año, el menos productivo de su excelso palmarés (dos títulos, Barcelona y Roma).

«Estoy bien, pero también puedo decir que he estado mejor, porque aún estoy un poco dolorido del pie», explicaba Nadal ayer en Manacor durante la presentación de su propia serie documental, ‘Rafa Nadal Academy. Construyendo Campeones’. Después caer en las semifinales de Roland Garros, se borró de Wimbledon y de los Juegos y se quiso probar en Washington para la gira por el cemento americano, pero al segundo partido ya se dio cuenta de que ese pie no iba. «Estoy viviendo una época complicada a nivel profesional, pero tengo la ilusión por mejorar y encarar un proceso que va a ser difícil y doloroso en algún momento, pero que sé que tengo que recorrer para ponerme en situación de pelear de nuevo por lo que quiero», añadió.

Nadal apareció el fin de semana pasada en sus redes para explicar, apoyado en unas muletas, que ha sido sometido a un tratamiento en Barcelona porque no mejoraba y el reloj avanza irremediablemente. No es lo mismo regresar con 20 años que con 35 y es el primero en asumir su realidad.

«En el guion de mi carrera estaba disputar Wimbledon, los Juegos o el US Open.
En el guion no estaba estar cojo a día de hoy, pero los guiones están para no seguirlos al pie de la letra y es básico adaptarse a las cosas según vienen», introdujo, una reflexión que ha llevado siempre hasta el extremo porque hay pocos deportistas con esa capacidad para asumir las adversidades. En cierto modo, y pese a la tormenta de lesiones, el campeón de 20 grandes da a entender que no quedan muchos cartuchos, que el cuerpo está al límite. «He vivido cosas increíbles, fantásticas, y también he vivido épocas duras con lesiones complicadas. Por fortuna he encontrado siempre la forma de salir adelante. Es cierto que cada vez resulta más complicado, porque el reloj no para, pero esto me hace valorar más aún las cosas que he vivido».

Ya echó el cierre al curso 2021 y es imposible vaticinar cómo llegará al de 2022, aunque se antoja complicado ahora mismo verle en plenitud para el inicio de curso. Sigue viva la lucha por ser el más grande de la historia después de que Djokovic se quedara a un paso en Nueva York, pero la guerra de Nadal es otra. Lucha contra su cuerpo y contra el tiempo, aunque en realidad es lo que lleva haciendo toda la vida.


Fuente: ABC.es .

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *