¿Las mujeres tienen menos deseo sexual que los hombres? “Ni mucho menos”, afirma tajante la sicóloga y sexóloga Laura Morán que, con su libro “Orgas(mitos). La sexualidad está para gozarla, no para cumplirla” (Next Door Publishers) busca acabar con muchos de las leyendas y mitos que, por más que se desmientan, prosiguen muy presentes en nuestra sociedad. “Hombres y mujeres tenemos exactamente la misma capacidad para querer y excitarnos, si bien no nos agraden exactamente las mismas cosas. Ni siquiera a todas y cada una de las mujeres nos agradan lo mismo. No obstante, la educación y las reglas culturales son diferentes para los dos sexos. Por eso un hombre seductor sea un Don Juan y una mujer sea… algo muy distinto”, demanda Morán a LA RAZÓN. Si bien tiene claro que “como especie, el instinto reproductor existe”, desea dejar en claro que “toda conducta sexual busca que la especie no se extinga. No obstante, los humanos, de la misma manera que otros animales, no practicamos el sexo solamente para reproducirnos”. Durante su libro Morán cuenta y destapa las “falsas” ideas que todavía perduran en la sociedad. Acá eststá el decálogo que ha elaborado para este diario. 1. El tamaño del pene importa. Bastantes personas piensan que en la busca del “orgasmo vaginal”, cuanto más mejor y es un fallo. 2. Existen diferentes géneros de clímax. No, más bien hay diferentes vías para experimentarlo, mas la experiencia orgásmica es inconfundible. Si las “apellidáramos” por las vías, la lista sería inacabable. 3. La primera vez duele. No necesariamente pues la vagina es solo sensible en su primer tercio aparte de horriblemente flexible (¡Por ahí sale un bebé!). No obstante, frente a la expectativa de dolor, contraemos la musculatura pélvica y eso es lo que provoca el dolor. 4. Teniendo la regla no te puedes quedar encinta. Las mujeres somos fértiles todos y cada uno de los días del año, con o bien sin regla. 5. Las mujeres precisan menos sexo que los hombres. Como ya hemos explicado, es un tema educativo y cultural. 6. Los preliminares son esenciales. Se considera preliminar a todo lo que precede al coito y preciso a fin de que la mujer se excite. El inconveniente no es todo lo que se considera preliminar (besos, caricias, sexo oral, etc), sino más bien el concepto: que hay prácticas de primer y de segunda importancia, independiente de que para ciertas personas puedan ser pero satisfactorias. Por poner un ejemplo, la mayor parte de las mujeres alcanzan el clímax por medio de la estimulación directa del clítoris, la que es más fácil en la masturbación o bien en el sexo oral que en la penetración. 7. Si no hay penetración, no es sexo. Ya lo afirmó el presidente de USA, Bill Clinton. Tal como comprendía el sexo (coito), las prácticas compartidas con la becaria no eran sexo. Es una visión reduccionista de la sexualidad, condicionada por la función reproductiva del sexo. Función muy importante, mas no la única. 8. En la tercera edad ya no se tienen relaciones íntimas. La sexualidad es un aspecto central del humano que nos acompaña toda la vida. 9. La vagina está sucia y es fea. Existe un repertorio de productos de higiene íntima femenina (geles, toallitas, desodorizantes…) que no existen para “ellos”. Los genitales femeninos precisan exactamente la misma higiene que el resto del cuerpo, no son precisos las duchas vaginales, ni los maquillajes, ni las cirugías. 10. La viagra femenina La carencia de deseo en las mujeres, salvo salvedades puntuales por enfermedad o bien efectos secundarios de ciertos fármacos, son la consecuencia de una mala educación sexual, desconocimiento del propio cuerpo y/o una mala relación de pareja.

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