Llegan cambios para los grandes sectores de la industria, alentados por la democratización tecnológica, las demandas de empresas y consumidores cada vez más ávidos de nuevas experiencias y réditos y el surgimiento de pure players con modelos nativos digitales que están sentando las bases del retail 4.0. Una revolución de base también para el sector del gran consumo que, protagonizado por grandes superficies y comercios de referencia, adopta nuevas estrategias para adaptarse a estos cambios. Según Minsait, una compañía de Indra, en ello será clave rediseñar la superficie o punto de venta, creando un nuevo espacio en el que convivan lo digital y lo físico como uno solo, que aporte nuevas experiencias de compra sin fisuras, productos o motivos de entretenimiento, en una apuesta estratégica por recopilar datos para obtener una visión 360 del negocio y del cliente y, por tanto, comprender los estilos de vida actuales, dando como resultado alternativas más atractivas para consumidores y compradores. Llega el entorno phygital. Esta nueva concepción del gran consumo nace, como no podría ser de otra manera, para dar respuesta a las demandas de un consumidor distinto al que ha existido durante los últimos cien años. El cliente hiperconectado de hoy en día se informa en todo momento, está concienciado, exige transparencia y busca nuevas experiencias continuamente. Este perfil reclama una nueva relación comercial más personalizada, ágil y sencilla, donde la tecnología, como elemento natural del cambio y fuente dinamizadora del mismo, se convierte en clave para conseguir este objetivo. Hasta el momento, la relación entre consumidores y distribuidores se asentaba en el principio de conveniencia para los primeros. Estos, sin embargo, sobre todo los consumidores de naturaleza digital, cada vez más numerosos, reclaman ahora propuestas y experiencias personalizadas e innovadoras, dentro de un enfoque omnicanal que, inevitablemente, debe basarse en un nuevo principio: el de confianza. «Somos capaces de cambiar nuestros hábitos de compra, siempre que el valor alcanzado por el cambio sea superior al esfuerzo que conlleva: ahorro de tiempo, calidad de la compra, ahorro de costes y mayor satisfacción en el proceso de compra», valora María José Romero San José, directora de Digital Experience de Minsait. Los nuevos comportamientos de compra llevan asociados la creación de espacios nuevos, tanto físicos como virtuales, con un enfoque claro en la calidad, de disfrutar el momento de la compra y donde el resultado final es satisfactorio para ambas partes. Las tiendas de la era phygital se adaptan a momentos especiales y emocionales, donde la compra es una experiencia positiva y un destino en sí mismo, no una obligación. En este nuevo escenario, la alimentación se convertirá en el elemento clave para transitar hacia el futuro del sector, ya que no sólo se conforma como un elemento básico para la vida, sino que se ha convertido en una preocupación de primer nivel desde el punto de vista del consumidor, así como es una tendencia de compra identificada y contrastada socialmente. Un ámbito que crecerá exponencialmente en los próximos años en consonancia con un comprador más evolucionado y comprometido con la sostenibilidad, atento a la transparencia y trazabilidad de los productos, ávido de momentos memorables y con capacidad para expandir el abanico de productos y ofertas en línea con múltiples estilos de vida. Derribar barreras Por ello, es fundamental para comercios y grandes superficies obtener la confianza necesaria de los consumidores para convertirse en facilitadores de la experiencia alimenticia. Y en este desafío, la venta de productos frescos puede ser lo que inicie ese tránsito desde la relación previa de conveniencia (almacenar y vender) a la actual de confianza. Los productos frescos no sólo apelan al ámbito emocional, son el producto que el consumidor adquiere con mayores exigencias y garantías. De hecho, aunque en España los productos frescos suponen un 33% de la cesta de la compra tradicional, son los menos demandados desde la venta online, superando apenas el 0,8% de la compra total. El consumidor sigue sin tener confianza y reclama una compra digital que simule la experiencia cercana y controlada que se experimenta en el punto de venta, donde pueda ver el producto, elegir la pieza que más le guste e interactuar con el dependiente como lo hace en el mundo físico. «Hoy en día, en empresas tecnológicas como Minsait ya contamos con soluciones que hacen posible esa interacción y que acercan los productos a los consumidores con las garantías que estos exigen. Hemos derribado estas barreras dando respuesta a los desafíos planteados por un comprador que desea ser protagonista, recibir una atención personalizada, no perder el tiempo y acumular sensaciones y recuerdos en cualquier ámbito de su vida, sin dejar por ello de exigir calidad en los productos que compra (especialmente en la tipología de frescos) y seguridad y capacidad de decisión en sus operaciones», concluye la experta de Minsait.

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