Tras declararme «fan» de la firma británica desde mi niñez, he de confesar que me prosiguen agradando los Minis de nueva generación, mas los pequeños, los de 2 puertas, con sus ventajas y sus inconvenientes. Con lo que mi contacto con esta versión «Clubman» no empezó exactamente con una enorme ilusión que indudablemente se hubiese dejado apreciar a lo largo de la prueba si se tratara de la versión Coupé o bien aun Cabrio. Algo positivo, pues desde determinado punto de vista más incrédulo he de confesar que este modelo alargado, con 4 puertas para los pasajeros y con 2 portezuelas siguientes para acceder al maletero asimismo terminó convenciéndome y, sobre todo, haciendo que gozase al volante.

La unidad probada es un Cooper D Clubman diésel de 150 CV y con cambio automático de ocho velocidades (desde 32.350 euros -coste tarifa sin descuentos ni promociones-). Un motor que seguramente no esté hoy en día entre los favoritos de los compradores, mas que ha probado que, por más que ciertos se empeñen en procurar probar lo opuesto, esta clase de mecánicas son muy eficaces, poco contaminantes, e inclusive entretenidas. A las cantidades me remito para demostrarlo: un consumo medio de cinco,2 litros a los 100, una velocidad máxima de 212 km/h, 11 gramos de CO2 por quilómetro (ciclo NEDC), y una aceleración de 0 a 100 en ocho,6 segundos. Y no, para los más descreídos no es un motor estruendoso ni perezoso, más bien todo lo opuesto.

Ficha técnica
Motor:
diésel 150 CV (gama gasolina y diésel de 102 a 306 CV)
Dimensiones (largo/ancho/alto en metros):
cuatro,26/1,80/1,44
Consumo medio:
cinco,2 l/100 km
Maletero:
de 360 a 1.250 litros
Precio:
32.350 € (gama Clumban desde 26.200 €)
Su conducción es diligente y suave y se puede moficiar al gusto a través de sus 3 géneros de conducción: «Sport», «Normal» y «Eco». En este último, llaneando y levantando el pie del acelerador, se desconecta la transmisión con lo que lograremos un esencial ahorro de gasolina, afín a lo que hacen ciertos modelos Mild Hybrid, si bien nuestro Mini no lo sea.

En el apartado estético, a pesar de mis renuencias iniciales, hay que reconocer el buen trabajo de estilo efectuado por los diseñadores para esta generación de 2019, puesto que sobre todo la parte trasera es muy elegante y no recuerda a una «furgoneta», como se podía llegar a meditar del modelo al que reemplaza. Prosigue sosteniendo la «clase» de los Minis de siempre, y agrega un punto de practicidad que va a poder llegar a persuadir a los apasionados de la marca que no se resuelven a adquirirlo por cuestiones de espacio y practicidad.

En las plazas delanteras no cambia nada en comparación con Mini «normal». Accedemos a un interior que prueba que estamos frente a un sólido de alta gama, con su salpicadero tan propio, con un enorme reloj-pantalla central en el que accedemos al sistema multimedia y navegador, y un reloj indicador de velocidad y revoluciones sobre el volante en el que persisten las reminiscencias al Mini original de los años 60, si bien en un caso así absolutamente digitalizado. Sobre el volante, nos hallamos con una pantalla en la que se reflejan las indicaciones más esenciales, como la del navegador GPS, velocidad y señales de tráfico, a fin de que en ningún instante debamos separar la vista de la carretera.

La enorme ventaja en comparación con Mini tradicional de tres puertas está en la parte trasera, puesto que se puede acceder a las plazas traseras con gran comodidad, y una vez sentados, la mayor longitud del vehículo deja espacio suficiente para las piernas y para la cabeza. Mide cuatro.25 metros de largo, o sea, 27 cm más largo que un Mini de cinco puertas, y con una distancia entre ejes de dos.67 m que se aprovechan en el espacio libre para los ocupantes.

Además de esto, el acceso al maletero se hace mediante 2 portezuelas de apertura automática, dejando una enorme superficie llana y con 360 litros de capacidad extensibles a 1.250 si abatimos los asientos siguientes. Un extenso espacio de simple acceso puesto que está a una altura cómoda, y no te incordiarán portones ni marcos. Si bien si algo puede incordiar de esta clase de portezuelas es, una vez cerradas y desde su interior, la reducida visión que notaremos a través del espéculo retrovisor interior.

Para resumir, es una alternativa muy racional para quienes deseen ser conductores frecuentes de un Mini sin padecer las consecuencias de un tamaño reducido, y que tampoco procuran unise a la moda de un SUV
. Quienes deseen acceder a la gama Clubman pueden hacerlo aparte del motor diésel de 150 CV que hemos probado, con mecánicas diésel y gasolina de 102 a 306 CV de potencia, con un coste de partida de 26.200 euros, si bien probablemente en el concesionario caigamos en la tentación de dotar a nuestro turismo con ciertos abundantes extras libres, con lo que no resultará extraño que el coste final se nos dispare más de lo que en un inicio nos podríamos proponer. Eso sí, cabe rememorar que es un Mini.

Fuente: ABC.es

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *