Mercedes-Benz EQS: la respuesta alemana



La ‘locomotora alemana’ tiene en la industria del automóvil uno de sus grandes baluartes, pero hay que reconocer que, en el coche eléctrico, se había quedado atrás, pero las exigencias normativas de la Unión Europea y el éxito de Tesla han hecho que los fabricantes premium alemanes aceleren el lanzamiento de sus modelos eléctricos, que irán llegando en masa en los próximos años. En el caso de Mercedes, al Clase B lanzado en 2016 se sumó el GLC, la moderna apuesta SUV, seguida de los GLA y el GLB, todos brillantes, pero todos con plataforma compartida con las versiones de motor convencional gasolina o diésel y, por tanto, menos eficientes.

De cara a lanzar ‘el Clase S’ de los coches eléctricos Mercedes decidió en 2016 crear una plataforma específica por varios motivos, el principal es estar al nivel de la omnipresente Tesla, no solo porque es la líder mundial en ventas de eléctricos, sino porque está construyendo una planta en Alemania, y lo que era un rival curioso es ahora el líder de ventas en eléctricos en Europa y una amenaza para la industria del automóvil ‘de toda la vida’, sin contar con las inversiones millonarias de Ford o General Motors o de las nuevas ‘start-up’ chinas, con cada vez más éxito en su mercado de origen y futuras pretensiones globales.

Este contexto nos sirve para reconocer que Mercedes no se ha dejado nada en el tintero para diseñar, fabricar y lanzar el EQS, con un resultado que hemos probado a fondo en las exigentes carreteras suizas.

El EQS estrena una nueva plataforma con similares dimensiones al Clase S -es decir, con 5,21 metros del largo- en cuyo centro se instala una batería de 108 kilovatios en la versión de lanzamiento, a la que seguirá una de 92 kw y, en el futuro, algunas más pequeñas. Hay una versión de tracción trasera con 333 o tracción total 4Matic con 523 CV, y la autonomía es de 780 kilómetros para la versión de tracción trasera o 676 km. en le caso de la de tracción total. La autonomía, es la clave en un coche de este tipo, ya que todos los eléctricos tienen buenas prestaciones por el par inmediato de sus motores y un alto confort por la ausencia de ruido, pero la autonomía y la rapidez de recarga son claves para la satisfacción de los exigentes usuarios de una berlina de lujo como este.

Mercedes consigue esta gran autonomía gracias a un consumo muy bajo, y para ello utiliza la aerodinámica, con un coeficiente que puede alcanzar los 0,20 Cd, una cifra récord conseguida con un morro bajo, una carrocería muy redondeada y una trasera inclinada y de cinco puertas con un pequeño alerón posterior. Se reducen las juntas entre las piezas al mínimo, el capó desborda el lateral y sustituye a las aletas y es fijo, las llantas tienen formato aerodinámico y los bajo están completamente carenados. El resultado no es solo una gran autonomía, sino un silencio a bordo casi absoluto, con cero ruidos, crujidos o sonido mecánico.

El otro motivo por el que consume poco es una optimización de la mecánica, que homologa poco más de 15 kilowatios cada 100 kilómetros en condiciones óptimas… cifras que pudimos conseguir en un largo trayecto con, todo hay que decirlo, mucho desnivel en bajada.

A pesar del despliegue técnico en el apartado eléctrico lo que más impresiona del Clase S eléctrico, o EQS, no es su diseño exterior o autonomía, sino la fiesta tecnológica del interior. Todo el tablero está ocupado por el sistema ‘hyper-screen’ con tres pantallas de información. La del cuadro de mandos es la ya conocida en Mercedes, y se añade una central de 17,7 pulgadas y otra para que el pasajero pueda consultar todo tipo de datos. La central es una maravilla tecnológica, con mapas en tiempo real enormes que se combinan con imágenes de la cámara delantera, y un climatizador, radio y equipo muy fácil de usar, con iconos grandes, posibilidad de control por voz y un funcionamiento sencillo. Mercedes abandona al el mando central en la consola, que reduce su tamaño y se convierte en un depósito donde guardar objetos. El sistema, desarrollado por el equipo dirigido por el ingeniero Mathias Pol, con el que departimos en profundidad, se ha desarrollado en secreto y supone un paso adelante significativo respecto a los sistemas actuales del mercado.

Sobra decir que el lujo es máximo en un Mercedes como este, y más en estas unidades de lanzamiento para la prensa, con todo tipo de opciones: iluminación interior de múltiples colores, asientos con múltiples masajes, conectividad en todas las pantallas, pantallas traseras, cristales laterales dobles… la lista es inagotable, y muchas de estas opciones se ofrecen de serie en el Edition One, que podemos equipar con pintura bitono, como un Maybach. El EQS es el eléctrico a la venta más lujoso del mundo, pero es hora de ponernos en marcha.

Tomamos la llave del 580+ con tracción total y amplia autonomía. Al llegar las manetas de la puerta emergen y la puerta se abre, como sucede en su principal competidor americano. Al pisar el freno se cierra la puerta y nos encontramos con un volante redondo y mandos más bien convencionales, similares a otros Mercedes y lejos de la vanguardia que ofrece el tablero multipantallas. Esto nos parece bien porque los clientes desean dar los pasos de uno en uno, y cambiar radicalmente el interior respecto a otros Mercedes tampoco aportaría un ‘plus’ en facilidad de uso… ni en ventas. En el parabrisas se refleja casi toda la información del cuadro de mandos a través de un ‘head-up display’ con realidad aumentada que es una maravilla, especialmente útil si viajamos a destinos que no conocemos, ya que resulta de una precisión asombrosa, y todas las señales de tráfico, órdenes de navegación, llamadas de teléfono, etcétera se ofrecen en la imagen del parabrisas.

El EQS acelera con rapidez, como no puede ser de otra manera con 563 CV, pero destaca por su confort, de manera que no incita a una conducción veloz como, por ejemplo, un Porsche Taycan. El EQS es preciso, pero frenos, dirección o suspensiones están diseñados más para una conducción eléctrica que para una deportiva. La dirección es a las cuatro rudas y aunque tiene una tacto peculiar al principio, destaca por si agilidad. De serie el eje trasero tiene 4,5 grados de giro, pero podemos pedir la opción de hasta 10 grados, ideal si nuestra plaza de parking requiere muchas maniobras, que se reducen con esta capacidad de giro.

Con un trazado de continuas curvas, subidas y bajadas, el EQS destaca por la facilidad de uso. Si levantamos el pie el coche no recupera energía, sino que se mueve por inercia, y podemos elegir dos frenadas regenerativas desde las levas del ‘cambio’, muy fáciles de usar y que permiten conducir sin apenas tocar los pedales en muchos casos. Se reduce así el consumo de forma evidente de modo que, décima a décima, nos situamos en cifras entre 14 y 22 kilowatios según el trazado y la conducción, moviendo con gran comodidad los más de dos mil doscientos kilogramos de coche.

La amplia batería hace que no nos preocupemos, al menos en estos recorridos de dos horas y unos 180 kilómetros, de la recarga. En los dos recorridos realizados salimos sin la batería llena y llegamos con más de medio ‘tanque’, una ventaja fundamental para los usuario que, al menos en España, no van a encontrar una red de recarga rápida con facilidad, en un coche que lo último que debe hacer es provocar ansiedad a quién lo conduce. Llegado el momento de recargar, el EQS lo hace a 200 voltios, que es mucho, por lo que en menos de media hora podríamos cargar casi la mitad de nuestra batería para seguir un largo viaje.

Con unos tapizados en colores claros en nuestro coche, el ambiente es de puro relax, y en ocasiones el coche activa música vigorizante o relajante combinada con masajes en la espada para ‘entretener’ nuestros viajes. En nuestro caso lo consigue, y llegamos a destino como si apenas hubiéramos conducido. Nos subimos en plazas traseras, amplias, sin túnel central de transmisión, y con dos o tres tablets para ver nuestros programas favoritos. El maletero es grande, con más de 600 litros, acceso por portón trasero -el EQS es un cinco puertas- y mucha superficie, por lo que también es excelente en este campo.

Al llegar al destino hablamos a fondo con el equipo de diseñadores e ingenieros, que nos desgranan tanta información que apenas cabría en una edición completa. La realidad es que Mercedes ha puesto tanta tecnología en el EQS que se convierte en el mejor coche eléctrico de este tamaño y precio, pero Mercedes no se va a detener aquí. La marca prepara un potentísimo EQS AMG, y esta plataforma servirá para, al menos, tres modelos más: el futuro Clase E y dos SUV de gama alta también eléctricos y con menos cualidades off-road para centrarse en una gran autonomía en carretera. También veremos baterías más reducidas para usos profesionales como taxi o coche de traslado ejecutivo, sin dejar escapar ningún mercado y conviviendo con el Clase S convencional.

Los precios del EQS los conoceremos durante el mes de agosto, pero deberían rondar los 130.000 euros en adelante, aunque el precio no será una de las claves de uno de los coches más sofisticado a nivel global, el nuevo líder de la electrificación en Alemania y un coche que cambiará el rumbo de la compañía, hasta el punto de que es muy posible que ya no se desarrollen más plataformas ni motores térmicos, manteniendo los modelos actuales mientras haya demanda y pasando la gama a eléctrica con cada renovación. Así de importante es el EQS para Mercedes.

Fuente: ABC.es

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