El cáncer de próstata es uno de los tumores más usuales entre la población masculina, con más de 34.000 nuevos casos de año en año en España conforme el último informe de la Sociedad De España de Oncología Médica (SEOM), y es el más prevalente en hombres de más de 50 años. Y a pesar de que en las estadísticas de mortalidad no ocupa un escalafón tan alto, dado el buen pronóstico que tiene habitualmente, el diagnóstico es clave para esclarecer qué tumores son de bajo riesgo y van a quedar limitados a la próstata y cuáles podrían esparcirse y presentar un inconveniente mayor.

Técnicas como el tacto rectal, el control del antígeno prostático concreto (PSA, en sus iniciales en inglés) o bien la biopsia transrectal habían sido usadas de forma tradicional como herramientas para asistir en el diagnóstico y seguimiento del cáncer de próstata. No obstante, tal como explica el Dr. Miguel Ángel López Costea, estas pruebas pueden dar sitio a su clasificación equivocada en un porcentaje notable de casos, lo que “puede obligar a efectuar una nueva biopsia en los 5 años que prosiguen a la primera hasta en un 40% de los pacientes”.
“En ocasiones, esto se genera de forma periódica y repetida, con los consecuentes peligros y molestias para el paciente. Además de esto, el hecho de no clasificar el cáncer apropiadamente en la primera biopsia aumenta el peligro amontonado de no haber efectuado el diagnóstico en fase precoz”, conforme este especialista. De ahí que la ciencia prosigue buscando nuevas herramientas que puedan asistir a progresar el diagnóstico y la toma de resoluciones, tratando de optimar los resultados de la biopsia usual.

Una de estas es la biopsia de próstata guiada por Eco-Fusión, un procedimiento en el que se combinan 2 técnicas que existían, como son la Resonancia Imantada Multiparamétrica (RMNmp) y la Ecografía prostática, que el Centro de salud Quirónsalud Barna lleva usando desde hace un par de años.
En un primer instante, al paciente se le efectúa una resonancia imantada, que es una técnica no invasiva que deja al radiólogo advertir áreas sospechosas y clasificarlas conforme la escala PI-RADS (Prostate Imaging Reporting and Data System), que describe las lesiones en 5 categorías dependiendo de la probabilidad de que sean tumorales.
Es en el momento en que se han detectado esas lesiones que se procede a efectuar la ecografía prostática, introduciendo el ecógrafo por el recto del paciente, para conseguir una mejor visión de la zona de la que tomar muestras. La vía transperineal, además de esto, deja un mejor acceso a localizaciones hasta el momento difícilmente alcanzables, como la cara precedente y apical de la próstata. “Mediante la superposición de la imagen de la resonancia con la del ecógrafo, el médico consigue una visión tridimensional que le deja una mayor visibilidad de las áreas de interés y de esta manera lograr una mayor precisión asimismo en la toma de las muestras”, explica el Dr. López Costea.

La prueba se efectúa bajo sedación y de forma ambulatoria, y tiene una menor incidencia de dificultades, en especial infecciosas, puesto que la toma de tejido con aguja se efectúa mediante la piel del perineo y no del recto.
Desde los datos recogidos de las biopsias efectuadas sobre 65 pacientes desde el 2017 en el convocado centro de salud barcelonés, se ha podido observar que un 38% resultaron negativas y cerca de un 62% de exactamente las mismas fueron positivas, y se clasificaron el 14% como de alto peligro, el 58% como peligro intermedio y el 28% como bajo peligro. “Esto implica un avance en el acierto equiparado con métodos usuales como la biopsia transrectal y da una mayor seguridad diagnóstica, en especial en los casos de negatividad”, conforme este médico.

Un salto de calidad en la precisión de las pruebas

De igual modo, otro de los datos que se ha podido extraer de este estudio es que, en aquellos pacientes que anteriormente se habían hecho una biopsia estándar, más de la mitad padecieron cambios en los resultados de la biopsia por fusión, datos que coinciden con lo publicado en la literatura médica.
De entre las biopsias positivas, además de esto, más o menos el 51% de los tubos positivos correspondieron a biopsias de zonas que habían sido anteriormente identificadas como sospechosas de alto peligro por la resonancia imantada. “Así, se comprueba que la biopsia guiada por Eco-Fusión deja identificar y biopsiar aquellas áreas de mayor interés y acrecentar la precisión de la biopsia, lo que se traduce en una mayor capacidad de conseguir información relevante sobre la nosología del paciente”, conforme el Dr. López Costea.

Esa mayor precisión en la biopsia, apunta, deja asimismo una mejor interpretación de los resultados, consiguiendo una mayor sensibilidad, precisión, especificidad y habilidad para advertir cáncer de próstata de alto peligro que la biopsia estándar. Asimismo favorece una menor detección de aquellos cánceres que serían considerados de bajo peligro.
“Ambos factores se traducen en una mejor distribución del peligro en pacientes últimamente diagnosticados y facilitan la toma de resoluciones por la parte del médico y el paciente, permitiéndoles una libertad absoluta para escoger entre el extenso rango de opciones terapéuticas, desde aquellas no invasivas o bien ligerísimamente invasivas, como la vigilancia activa o bien la terapia focal ‘HIFU’, a las técnicas terminantes como la prostatectomía radical robótica”, sentencia el especialista de Quirónsalud Barna.

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