El audio de la hora y media que se alargó el frente a frente del exministro del Interior Jorge Fernández Díaz y su exsecretario de Seguridad, Francisco Martínez, frente al juez que estudia la operación Kitchen revela
una estrategia cruzada
que complica al juez resolver cuál es más creíble.

De un lado, Fernández Díaz, que niega haber tenido siquiera perseverancia de una operación policial sobre el extesorero del Partido Popular Luis Bárcenas: «Yo lo que he dicho acá es lo que afirmaba siempre y en todo momento cuando no me quedaba más antídoto que charlar. Que no había oído charlar jamás de Kitchen».

De otro lado, Martínez y sus actas notariales con mensajes que, afirma, le mandó su jefe y que acreditarían lo contrario: «Yo puedo comprender que ese mensaje se te olvidara, por el hecho de que es de 2013 y por el hecho de que creo que es un tema menor, mas la realidad es que tengo conocimiento por el hecho de que me solicitas que me informe».

Lo «absurdo» y lo «surrealista»
De fondo, el los pies en el suelo conforme cada quien. Para el exministro es «absurdo» y «surrealista» el contenido de esos textos, puesto que implicarían que andaba notificando a su subordinado, como el SMS que habla del volcado de unos dispositivos sustraídos a Bárcenas o bien el que refiere que al término del Consejo de Ministros va a poder darle un contacto en el CNI: «Esta charla es realmente posible que haya tenido sitio mas conmigo, nunca. Si hubiese que solicitar una testifical, a ver si el presidente del Gobierno, la vicepresidenta o bien el general Sanz Roldán afirman que solicité ese contacto».

Para Martínez. lo absurdo es alardear que , «secretario de Estado, miembro del Congreso de los Diputados y letrado de las Cortes» haya devenido «en falsificador o bien en hacker». «Yo no falsifico los mensajes en mi teléfono por el hecho de que no sabría como hacerlo. Yo soy un usuario de apagar y encender».

«Tú me señalaste»
Aparte de tensión -el juez llegó a ofrecer a Fernández Díaz un receso o bien un vaso de agua-, en el entorno flotaba rencor. El exministro responsabiliza a Martínez de su imputación: «Que estamos en este careo por ti, por el hecho de que has hecho estas actas» o bien «me has señalado tú», fueron ciertos reproches. Mientras que, el segundo justifica su resolución por la necesidad de «protegerse» por el hecho de que su exjefe «y amigo» le «abandonó» al desmarcarse frente a los medios de la Kitchen.

«Si me hubiese dado a mi por hacer una falsificación de los mensajes para incriminar al ministro, los habría hecho con otro contenido. Algo como ‘Paco, ya he completado la Kitchen’ o bien alguna parida de ese calibre».
«¿A beato de qué me invento esto?»
llegó a proponer. «Esa es el interrogante que me hago yo», respondió el otro.

Martínez insistió en esta idea puesto que cuando levantó las actas, las guardó en su casa: «Si hubiera querido incriminarte no habría hecho un acta ante notario, me habría ido a la prensa».

«Hablé con todo el que pude»
Los dos se afirmaron en muchas ocasiones la estima en que se tuvieron y lo impensable de un «desgarro» como el careo. Mas al final, quedó la acusación de Fernández Díaz a Martínez de actuar por «manifiesta animadversión» contra él a la luz de los insultos que en 2017 le profería en chats con terceros y los intentos de este, de apuntar, a golpe de pequeños detalles, que su exjefe no afirma la verdad.

Asimismo se patentizó, por el hecho de que Fernández Díaz no deseó dejarlo pasar, que cuando quien fuera el número dos de la seguridad del Estado vio en la prensa la que se aproximaba
y con la instrucción judicial de la operación Kitchen bajo secreto, tiró de agenda. Constan hasta mensajes mandados al presidente de la Audiencia Nacional. «Yo charlé con todo el que pude para poder, entre otras muchas cosas, enterarme de esto», reconoció.

Fuente: ABC.es

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