Marta Ortega, la heredera del imperio Inditex nacida para suceder a su padre


«No hay que olvidar nunca que Inditex es una empresa familiar», repite una fuente bien informada. Y a modo de consecuencia lógica, la hija sucede al padre. Marta Ortega Pérez (Vigo, 1984)
accederá el próximo 1 de abril de 2022 a la presidencia de la primera compañía textil del mundo, en una sucesión natural, que si bien ha cogido por sorpresa a las bolsas y los inversores, en su entorno no pasa por ser un paso natural. La hija pequeña de Amancio Ortega estaba llamada a ocupar el lugar de su padre al frente del trasatlántico Inditex.

Del hermetismo que ha rodeado siempre la figura de Amancio Ortega se ha pasado en los últimos años a un mayor grado de conocimiento de la próxima presidenta de Inditex.

Es el signo de los tiempos. Aunque discreta en sus apariciones públicas, sacudió la escena cuando
concedió al magazine del Wall Street Journal una entrevista en la que se presentaba ante el mundo y regalaba como titular que no entraba en sus planes tomar las riendas de Zara. No mentía: su camino de baldosas amarillas la llevaba hasta lo más alto de la compañía, y no solo de una de sus marcas, aunque sea la más valiosa de todas ellas.

Marta Ortega es, además de la tercera hija del fundador de Inditex —sus hermanos Sandra y Marcos son fruto del primer matrimonio de Amancio con Rosalía Mera, fallecida en 2013 y de la que se divorció en 1986—, la que ha sentido más de cerca el negocio de la moda. «He vivido esta empresa desde mi infancia», ha reconocido la próxima presidenta de la compañía en la nota que este martes se ha distribuido a los medios, «he aprendido de todos los grandes profesionales con los que he trabajado durante los últimos 15 años». Incluso de los dependientes, gremio del que ella misma formó parte de manera anónima en una tienda en Londres cuando apenas tenía 23 años y cursaba Comercio Internacional por la European Business School.

Nacida en Vigo, se crió sin embargo en La Coruña, ciudad en la que reside y que asegura ser una de las claves de su vida, por la tranquilidad que le aporta, lejos de la tensión que se asocia a la gestión de una multinacional que cotiza en bolsa. Estudió en el Santa María del Mar de la ciudad herculina, para posteriormente trasladarse a un internado en Suiza, donde completó su formación antes de graduarse en Londres. Ya entonces comenzaba a codearse con las nuevas generaciones de la élite europea, hijos y nietos de millonarios de larguísimos apellidos que empezaron a ver en Marta Ortega a uno de los suyos.

La hija pequeña de Amancio fue, poco a poco, fracturando el hermetismo que ha ido siempre asociado a la figura de su padre. Las pocas fotos que hay del fundador de Zara son asistiendo a los concursos hípicos en los que participaba Marta, bien el de Casas Novas en La Coruña —una cita en la que, año a año, se ha ido viendo crecer a los hijos de esta—, bien el de Vigo que organizaba hace muchos años Charo Andrade, la mujer de Manuel Fernández de Sousa, el expresidente de Pescanova y buen amigo de Amancio Ortega en aquel momento.

De la conexión hípica nació su primer matrimonio con el jinete
Sergio Álvarez Moya, con el que se casó en 2012 y del que nació su primer hijo, Amancio. La relación se rompió en 2015 aunque el trato, a día de hoy, sigue siendo bueno. Marta Ortega rehizo su vida con
Carlos Torreta, y
convirtió su boda en 2018 en uno de los acontecimientos sociales del año en España, con
más de 400 invitados, varios días de celebración y la presencia de VIPs no solo como invitados sino también como artistas, con la presencia de Chris Martin o Jaime Cullum. El fotógrafo del enlace fue Peter Lindbergh, uno de los más reputados retratistas del mundo de la moda, fallecido poco después y que protagonizará una exposición en La Coruña sobre su obra organizada por la propia Marta. Junto a Torreta ha tenido a su segundo hijo,
la pequeña Matilda, nacida en marzo de 2020.

«Un jefe sobrio»

La ascendente de Ortega sobre su padre no es menor. Marta consiguió que todo el mundo viera a su padre emocionarse y derramar una lágrima
tras montar un flash-mob en las instalaciones de Inditex en Sabón (Arteixo, La Coruña) con motivo de su 80 cumpleaños. No solo eso, sino que logró que el siempre sobrio fundador se dejara abrazar por el conjunto de sus empleados, que a día de hoy siguen considerándolo «el jefe», por más que desde 2011 no desempeñara ningún cargo orgánico en la empresa, lo que no ha impedido que haya acudido a ella con frecuencia casi diaria para estar donde más le gusta, en los talleres.

Con Marta Ortega se intuye un próximo giro en la estrategia de Inditex, que no estará tanto centrada en cuestiones de gestión —Pablo Isla ha confirmado que la próxima presidenta no tendrá capacidades ejecutivas— sino en el diseño y el negocio puramente de la moda, ese que la ha llevado a dejarse ver en desfiles de la Madrid Fashion Week, entre otros. «Siempre estaré donde más me necesite la compañía», le confesó en su día al WSJ, «nunca sabes tu futuro y estoy abierta a él. Pero, para ser honesta, me gustaría permanecer cercana al producto. Creo que es lo que mi padre siempre hizo». Y es lo que se trasluce con este relevo en Inditex: Óscar García Maceiras como consejero delegado, con José Arnau en la vicepresidencia —el único superviviente de la etapa Isla—; y muy probablemente Marta Ortega ahí donde vio siempre a su padre,
decidiendo qué imagen exporta al mundo Zara, el buque insignia. No en vano dirigía el departamento de moda de Zara Woman hasta ahora. La clave de futuro parece atisbarse también: apostar por el segmento premium de la moda e irse paulatinamente alejando del fenómeno de la ‘fast fashion’, no solo por ser un concepto ya superado sino por la convicción de marcar un rumbo más sostenible a la industria de la moda, en el que Inditex tiene mucho que decir, de nuevo con un Ortega en el mascarón de proa.


Fuente: ABC.es .

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