5.199 personas han fallecido en los 757 atentados yihadistas que se han producido en los primeros 6 meses del 2019, con Afganistán en el primordial epicentro de los ataques que, no obstante, tienden a la baja en Europa, conforme el Observatorio Internacional de Estudios sobre Terrorismo. La cifra es compatible con la ofrecida últimamente por Daesh, que charlaba, para exactamente el mismo periodo, de ocho.000 fallecidos y heridos (sin detallar cuántos eran los fallecidos y cuántos los lesionados) y detallaba los atentados por “wilayas”, franquicias territoriales. No obstante, El Estado Islámico, que notifica diariamente de su actividad delincuente por medio de la agencia Amaq, se atribuía un número de atentados sensiblemente superior al millar, aunque incluían todo género de acciones, incluidas, por servirnos de un ejemplo, la colocación de una bomba artesanal al paso de un vehículo. En todo caso, conforme especialistas consultados por LA RAZÓN, el inconveniente del terrorismo yihadista no es un fenómeno decreciente, sino más bien todo lo contrario. La derrota territorial de Daesh ha sido reemplazada por esta banda delincuente por una guerra de “desgaste” en Siria y también Iraq; y de “expansión”, en distintas zonas del planeta. El hecho de que, por suerte, no haya muchos atentados en Occidente no supone que el inconveniente no exista y que, en cualquier instante, pueda aparecer en estos territorios. Las cantidades ya antes citadas pertenecen al informe semestral de la actividad yihadista en 2019, dado a conocer este miércoles por el Observatorio, impulsado por el Colectivo de Víctimas del Terrorismo (Covite). Afganistán, con 180 atentados que dejaron 1.408 víctimas mortales, sigue siendo el país con mayor actividad yihadista. Mas hay que resaltar lo ocurrido en Iraq, con 130 atentados, que «se afianza como el escenario ideal en el momento de enseñar la vuelta de Dáesh cara la estrategia rebelde», al tiempo que Siria repunta en la actividad yihadista con 5 puntos porcentuales más con respecto a 2018. Esto se debe, conforme el observatorio, a la existencia de células de Dáesh compuestas por miembros con el suficiente poder para proseguir cometiendo atentados.Según el estudio, los países con mayor número de víctimas (Afganistán, Siria, Nigeria, Irak y Sri Lanka) reúnen el 67,3 % del total de fallecidos. Daesh Central es el conjunto que más atentados ha cometido en el primer semestre de 2019, con 208 ataques en 24 países, seguido por los talibanes, que primordialmente apuntan a objetivos policiales y militares, con 201 ataques. Mientras que, en Europa prosiguen descendiendo los atentados, en una tendencia que se comenzó ya el año pasado tras un periodo de 3 años en que el número de ataques había adquirido niveles sin precedentes. En lo que va de 2019, se han producido solamente 2 acciones que podrían atribuirse a radicales de la ideología del salafismo yihadista. Los atentados en Europa acostumbran a realizarse de forma tosca por autores individuales que han sido autoradicalizados o adoctrinados por alguien próximo, mas que no sostienen vínculos directos ni reciben órdenes o bien apoyo logístico de la organización, destaca el informe. Sin embargo, la probabilidad de que se repita un ataque terrorista es alta, debido a que no se precisa de grandes conocimientos para cometer esta clase de atentados, a lo que se aúna la vuelta de los combatientes extranjeros o bien «foreign fighters» que, tras haber combatido en la zona del califato, desean regresar a sus países, concluye el Observatorio.

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