Génova maneja ya encuestas internas que ubican al Partido Popular en la horquilla de los 100 escaños . En una tendencia «consolidada al alza» –dicen–, que hace que por vez primera desde el instante en que llegaron a la dirección del partido en el equipo de Pablo Casado se trabaje con la hipótesis de que tienen al alcance ser opción alternativa, y esto les ha animado a introducir cambios en el alegato y en la estrategia. Una cosa es ganar por un escaño al Partido Socialista, y otra, muy diferente, que el bloque del centro derecha, que marcha en otras comunidades autónomas, sume a nivel nacional. Esta segunda variable no se ve el día de hoy viable con los datos con los que trabajan. Casado está reorientado su actividad electoral para dar forma a una campaña presidencialista, con un coro de voces, las de su equipo, que fortalezcan su mensaje, mas cuidando de que absolutamente nadie le haga sombra ni interfiera en el medido papel al que ha decidido ajustarse. Esta vez la resolución es que el líder nacional y aspirante no dé la imagen de que está tutelado por absolutamente nadie ni de que hay tampoco injerencias de absolutamente nadie. Y esto afecta al ex- presidente del Gobierno Mariano Rajoy, mas asimismo a su predececesor José María Aznar. En privado Rajoy está plenamente fuera de Génova; Aznar, no tanto. Mas en campaña los 2 van a tener una presencia mínima, no significativa en ningún caso. Es posible que Rajoy aparezca en Galicia con el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, o bien que Aznar, si le cuadra en la agenda, atienda la solicitud de algún regidor a fin de que le acompañe muy puntualmente. Y ya, pues a esto limitan de forma simbólica en Génova la participación de los ex- presidentes en esta batalla electoral. El equipo de Casado ha hecho previsiones sobre los diferentes escenarios y sus efectos. Por servirnos de un ejemplo, la posibilidad de que Cataluña y asimismo el Brexit, como le ocurrió a Rajoy, favorezcan a Sánchez por su condición de presidente en funciones. Las crisis institucionales suman, teóricamente, al referente que hay en el poder. Ante esto Génova está procurando introducir un factor de corrección en la imagen de su aspirante a fin de que no se vincule tanto a su equipo y a él con la idea de la inexperiencia. La renovación te puede dar puntos; la carencia de experiencia, en una situación de crisis, resta. Y de ahí el «rescate» y la resolución de dar estrellato en campaña a las ex- ministras Ana Pastor, Isabel García Tejerina o bien Elvira Rodríguez, por servirnos de un ejemplo. «Ya no se puede decir que acá no hay experiencia de gestión», aducen en Génova. La economía sopla contra el aspirante socialista, mas en la bóveda popular son prudentes al medir los beneficios que pueden sacar de esta «carta» de la desaceleración pues «la tormenta catalana puede llevársela por delante». Y pues tampoco está claro ni los efectos de la publicidad de las medidas de gasto social que está aireando Sánchez ni de qué manera pueden cancelar el golpe de efecto del Partido Socialista para movilizar sectorialmente a su electorado con un Consejo de Ministros, un viernes antes que arranque la campaña, y en el que se aprueben «pensiones, peonadas y funcionarios para tapar el mal dato de la próxima EPA». Si bien a Génova le va mejor en estos instantes de lo que pensó antes que se disolviesen las Cortes, el pasado 23 de septiembre, todo es muy temporal en las estrategias. La semana próxima Cataluña puede dar un vuelco al tablero político y a todas y cada una de las estimaciones demoscópicas. Con lo que hay hoy, el mensaje de campaña de los 2 primordiales partidos se separará de la idea del gran pacto nacional para entrar en el cuerpo a cuerpo. Aunque la verdad es que la evolución de las encuestas cada vez consolida más en socialistas y populares la idea de que la solución al bloqueo la deben dar y que el 10-N debe valer para fortalecer al bipartidismo a costa, aun, de «iniciativas peligrosas y también imaginativas». Ya lo confesaba este verano en privado Casado, que la solución debe venir de los 2 grandes, si bien entonces no se sintiese de manera fuerte para ejecutar ese golpe estratégico que hubiese sido respondido de manera fuerte desde dentro el Partido Popular. Ahora, conforme los sondeos aproximan al Partido Socialista y al Partido Popular, y descuelgan a la nueva política, cada vez apunta con más claridad la idea de que tenga un escaño más el Partido Socialista o bien el Partido Popular, quizás no haya otra salida que buscar una fórmula para acordar una investidura entre los 2 primordiales partidos. Que sería difícilmente viable si no incluye un acuerdo presupuestario. Implica entrar en otra mentalidad y otra cultura política, mas el resultado de Ciudadanos puede no dejar opción alternativa a esta solución de Estado que ahora se niega. ¿Y Vox? Desde el ambiente de Casado advierten de que las encuestas y «el interés de parte» volverán a producir esperanzas en favor de este partido. «El Partido Socialista precisa movilizar a la izquierda». Mas asimismo afirman que no se moverán «de la moderación».

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