Los radicales cuidan al detalle los actos para no ser acusados de enaltecer a ETA

Publicado el Por Marina S.


La cancelación de la ‘marcha solidaria’ de 31 kilómetros por Henri Parot convocada hace un par de semanas por Sare, red de apoyo a los presos etarras, fue sustituida ayer por 51 homenajes diferentes en plazas y calles de localidades del País Vasco. El objetivo, el mismo que el desconvocado el pasado viernes: pedir la «libertad» y la «vuelta a casa de los presos» etarras. Sin embargo, cambiaron la estrategia.

Los organizadores eran plenamente conscientes de que iban a ser vigilados con lupa por las Fuerzas de Seguridad, por si cometían un delito de enaltecimiento del terrorismo. Por ello, pulieron al máximo las formas y se cuidaron mucho de hacer manifestaciones o proclamas que pudieran dar paso a

 una denuncia.

Se trataba, en cualquier caso, de una mera estrategia de blanqueamiento, sobre todo ante el Gobierno vasco, para quien el homenaje previsto a Henri Parot -una carrera de 31 kilómetros, uno por cada año que lleva preso-, le situaba en una situación delicada ante la opinión pública, tanto en el País Vasco como en el conjunto de España. Desde luego, formalmente lo rechazaba, pero no era capaz de dar el paso de prohibirlo. En estas condiciones, la suspensión fue para los nacionalistas un alivio, por más que el objetivo de los organizadores de las convocatorias de ayer fuera exactamente el mismo: sacar de prisión a los terroristas.

Tras recibir multitud de críticas de diversos instituciones por organizar estos actos en apoyo a uno de los presos más sanguinarios de ETA, la red Sare optó por modificar su movilización para no hacer referencia a ningún etarra concreto. En el parque de Monterrón de Mondragón tuvo lugar la cita más concurrida de todas las convocadas por la ‘red ciudadana’. Más de un millar de personas se congregaron allí para apoyar a los presosetarras. En un ambiente festivo, las proclamas que gritaron durante los cerca de veinte minutos que duró el acto se resumieron en el lema de la convocatoria: «No a la cadena perpetua, derechos humanos, convivencia y reivindicación».

La organización convocante reiteró sus consignas de que se derogue la ley 7/2003 de cumplimiento íntegro de las penas, que actualmente afecta a 15 miembros de la banda terrorista, entre ellos a Henri Parot. En la concentración de Mondragón intervino uno de los portavoces del colectivo, Inaxio Oiartzabal, quien insitió en el mensaje lanzado ayer por la asociación, en el sentido de que no se trata de un homenaje a Parot.

No hubo gritos explícitos a favor de ETA, ni falta que hacía, porque estaba muy claro lo que pensaban los asistentes. Eso sí, todos ellos siguieron las instrucciones de los convocantes al pie de la letra y no se salieron ni un milímetro del guión previsto.

Eso no impidió, claro, que los jóvenes, de sangre más caliente, aprovecharan la disolución del acto para acercarse a la plaza donde se concentraba Víctimas contra el Terrorismo. Los insultos cruzaban de uno a otro lado, pero las cosas no pasaron a mayores. Al final, en vez de un único acto como estaba previsto, los radicales extendieron su apoyo a los presos de la banda por localidades de todo el País Vasco y Navarra. De esta forma, la protesta que inicialmente se limitaba a Mondragón se multiplicó.

Así en las capitales de las provincias, Bilbao, Vitoria y San Sebastián se concentraron también para rendir homenaje a los etarras y en su insistencia de victimizar a los verdugos y «poner fin al régimen de excepcionalidad que continúan padeciendo los presos vascos y sus familias», según su particular visión de la realidad. Lo mismo sucedió en otras 47 localidades. Ahora el temor de las víctimas, y de buena parte de la sociedad española, es que cumplan su objetivo y que los etarras salgan a la calle sin cumplir sus penas. La pelota está en el tejado del Gobierno.


Fuente: ABC.es .

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