Los presos de ETA anuncian el fin de los ‘ongi etorri’ ante el escepticismo de las víctimas


«Queremos ser recibidos de modo discreto y privado». Es la declaración de intenciones del denominado Colectivo de Presas y Presos Políticos Vascos (EPPK por sus siglas en euskera) que engloba a la mayoría de presos de ETA. La hicieron pública ayer a través de un comunicado emitido en la versión digital del diario ‘Gara’ en el que piden el fin de los llamados ‘ongi etorris’.

«En lo sucesivo solo queremos recibimientos en un espacio privado entre allegados», explican aludiendo por primera vez expresamente al «dolor» que este tipo de actos causan a las víctimas. «Son personas damnificadas a consecuencia de las acciones de nuestra militancia en el pasado y comprendemos que puedan sentirse dolidas», añaden. Y es por ello que piden a todos los presos de ETA encarcelados en Francia y en España que «la alegría por quedar libres sea compartida de forma discreta».

Utilizando un lenguaje novedoso, el EPPK asegura en el texto que su intención es «fomentar la paz» y que busca el «reconocimiento del sufrimiento de los demás». «Los pasos dados estos últimos años han tenido un horizonte claro de superar el ciclo anterior», explican y por eso trasladan a los militantes independentistas que su deseo es «abrir nuevas oportunidades y caminos hasta conseguir la paz y la libertad».

Este comunicado, que llega después de una consulta realizada a todos los presos de ETA, supone un gesto inédito en la banda terrorista. Hasta ahora los etarras se limitaban a firmar cartas de arrepentimiento individuales que les permitían acceder a beneficios penitenciarios. Pero nunca antes se había realizado un reconocimiento expreso de la violencia de forma colectiva. Es más, durante muchos años los terroristas que accedían a la llamada ‘vía Nanclares’ sufrían represalias e incluso la expulsión del colectivo de presos.

En el centro del debate

El mensaje llega además en un momento en el que los recibimientos a etarras se habían colocado en el centro del debate político y empezaban a ser un problema en el discurso de la izquierda abertzale. Y es que, aunque ETA anunció hace ya una década el cese definitivo de la violencia, simpatizantes de la izquierda independentista organizaban actos de bienvenida cada vez que algún terrorista salía en libertad. Esta contradicción fue especialmente evidente el pasado mes de agosto, cuando un centenar de personas salió a la calle en Bilbao para recibir entre aplausos y con un pasillo de ikurriñas a Agustín Almaraz. El etarra, condenado por cuatro asesinatos, salía de prisión después de cumplir 26 años de cárcel.

Las imágenes del recibimiento fueron difundidas por la asociación Etxerat, en favor del acercamiento de presos, y levantaron la indignación de buena parte de la sociedad vasca. La asociación de víctimas, Covite, calificó lo ocurrido de «pasacalles humillante» y el resto de fuerzas políticas exigían una condena a las filas de la izquierda abertzale. Sin embargo, desde Sortu, el partido mayoritario de la coalición EH Bildu, contestaron con un duro comunicado en el que lejos de desmarcarse del acto aseguraban que «con cada excarcelación se acercaba el camino a la convivencia» y calificaba de «enemigos de la paz» a quienes criticaban estos recibimientos.

El propio Arnaldo Otegi, coordinador general de EH Bildu, apelaba tras la polémica a la construcción de «espacios de diálogo constructivo» y decía estar «dispuesto a hablar si alguien se sentía humillado por las imágenes». La izquierda abertzale calificaba una y otra vez estos recibimientos públicos como eventos aislados sobre los que estaba haciendo pedagogía. Pero lo cierto es que el colectivo Covite solo en el último año ha recopilado hasta 190 actos de exaltación de los presos de ETA.

Y precisamente por eso, porque los homenajes que se cuentan por cientos y no pueden calificarse de actos aislados, las asociaciones de víctimas han recibido el anuncio con una mezcla de sorpresa y total escepticismo. «Llega tarde» aseguraba la presidenta de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) a este periódico minutos después de conocer el contenido del comunicado. «Si es cierto, bienvenido sea, pero hay que ver en qué queda», añadía. «Nos creemos los hechos, no las palabras», explicaba, por eso apelaba a los presos etarras a que si de verdad quieren dejar de hacer daños a las víctimas «colaboren con la justicia».

Pleno hoy en el Congreso

Consuelo Ordóñez, presidente de Covite y hermana de Gregorio Ordóñez, concejal del PP asesinado por ETA en San Sebastián, cree que no es más que «pura estrategia». «Se ven cada día más presionados por los medios de comunicación, sienten esa presión social y política, y por eso acaban por ceder», añadía. Cree Ordóñez, que las víctimas no tienen que «dar las gracias» ante un anuncio que llevan reclamando desde 2016.

En esa misma línea, Daniel Portero, presidente de la Asociación Dignidad y Justicia cree que detrás del anuncio podría haber una intención política. A su juicio el anuncio busca «justificar» un hipotético voto en contra del PSOE a una proposición de ley impulsada por Ciudadanos que pide modificar la ley de víctimas del terrorismo para prohibir los ‘ongi etorris’ y que se vota hoy en el Congreso. «Es demencial y vergonzoso», resume.

El anuncio también ha pillado por sorpresa a todas las fuerzas políticas del País Vasco. El fin de los ‘ongi etorris’ era una de las últimas reivindicaciones que se hacían a la izquierda abertzale en el Parlamento vasco pero el anuncio les ha pillado sin tiempo para reaccionar. Al cierre de esta edición ningún dirigente político vasco se había posicionado acerca del comunicado. Fuentes del PP aseguran que este martes emitirán una valoración después de estudiar en profundidad el contenido. El Gobierno Vasco también tiene previsto consensuar una posición al respecto en el Consejo de Gobierno previsto a mediodía.


Fuente: ABC.es .

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