Los premios Nobel «más gamberros»



Annals of Poco probable Research (algo como Anales de Investigaciones Poco probables) es una gaceta que se dedica al humor científico y, desde 1991, da un reconocimiento anual a los diez trabajos, afirmemos, más especiales que se han publicado. Son conocidos como los Ig Nobel, una suerte de ‘anti-Nobel’ de la ciencia.España triunfa en estos galardones tan originales que, conforme sus autores, reconocen investigaciones que «primero te hacen reír y después te hacen meditar». Múltiples conjuntos nacionales, integrados por cerca de veinte científicos y también inventores, ya lo han recibido. En frente de estos están los Nobel, los formales, que se entregan en Suecia y de los que España solo cuenta con 2 en ciencias, los concedidos a Santiago Ramón y Cajal y a Severo Ochoa en la disciplina de Fisiología o bien Medicina. Si bien si afinamos, Severo Ochoa lo recibió en el año 1959 y desde mediados de 1956 era oficialmente estadounidense.La liturgia de los Ig Nobel, que se festeja en la Universidad de Harvard, reúne de año en año a 4 o bien 5 estudiosos que sí han recibido un Nobel  de los de veras. Estos genios de la ciencia se dedican a reírse de todo el planeta, incluido de ellos mismos, y a tirar avioncitos de papel a un auditorio lleno de estudiosos y estudiantes universitarios.

Para qué sirven

¿Deseas saber por qué razón las heces de un wombat son cúbicas? Puesto que este pequeño marsupial australiano tiene al final de su intestino un sistema muy especial que hace que sus deposiciones tengan esa forma. Sí, los físicos que lo descubrieron se llevaron un Ig Nobel, y no era su primera vez. Unos años ya antes lograron otro de los galardones estudiando la orina de estos animales.Está claro que de vez en cuando hay investigaciones a las que no se le ve aplicación clara, salvo que se mire de forma profunda. En el año 2006, un equipo fue premiado en el área de Biología por sus investigaciones con el mosquito Anopheles gambiae, primordial transmisor de la malaria. El equipo descubrió que este insecto se siente atraído por igual al fragancia del queso Limburger y al tufo de los pies humanos. Puesto que bien, si bien en su instante hizo mucha gracia, la verdad es que actualmente en ciertos países africanos se ponen pedazos de ese queso en lugares estratégicos a fin de que los mosquitos asistan ahí y no se aproximen al humano. Es una idea más para procurar combatir la epidemia de la malaria, que enferma a millones de personas de año en año.

El estudioso cobaya

Siempre y en todo momento se habla de que la ciencia es sacrificada, dura y exigente. No se puede olvidar, por este motivo, a tantos estudiosos y también inventores que han sacrificado su vida o bien, por lo menos, ciertas unas partes de su cuerpo, en pro del avance de la humanidad.  Y no, no charlamos de probar medicamentos o bien vacunas, sino más bien de hacerte una colonoscopia a ti o bien de dejarte picar por todo el cuerpo por abejas para saber exactamente en qué zona te duele más. Pese a lo que podáis meditar, la peor semeja ser la aleta de la nariz.En este caso, el estudiante de posgrado recibió el Ig Nobel de Fisiología y Entomología y uno de los aplausos más entusiastas que se recuerdan. Pues en suma se dejó picar 3 veces en 25 zonas diferentes de su cuerpo. A propósito, tras el dolor de la nariz está el del labio superior y el tercero es el que todos estábamos aguardando, el pene.Este género de ensayos especiales se llevan haciendo muchos años. Ya en 1994, el veterinario Robert López fue premiado por una serie de estudios que consistían en ver qué pasaba si ponía ácaros, recuperados de las orejas de ciertos gatos, en sus orejas. Mas si charlamos de insesateces, debemos refererir el Premio Ig Nobel de Seguridad Laboral concedido al canadiense Troy Hurtubise. Este soñador diseñó y verificó personalmente la eficiencia de un traje blindado a prueba de ataques de osos grises. Subsistió para contarlo y hasta para publicarlo.

Los Ig Nobel españoles

Marisa López-Teijón, directiva de Institut Marquès, ganó en 2017 el Ig Nobel de Obstetricia por Babypod, un dispositivo intravaginal a fin de que las embarazadas puedan poner música a su bebé a lo largo de la gestación. «El premio me hizo mucha ilusión pues procuran universalizar la investigación científica de una manera simple y amena. Me chifla su filosofía. Recuerdo la experiencia como un sueño. En la entrega de premios nos trataron tal y como si fuésemos héroes de cómics de aventuras científicas. Además de esto, nos ha tolerado presentarlo en las mejores universidades de Europa, como el Imperial College de la ciudad de Londres», resalta López-Teijón.Un año después llegaba otro premio para un estudioso de España. El especialista en tráfico y seguridad vial de la Universitat de València, Francisco Alonso, recibió el Ig Nobel de la Paz por medir la frecuencia, la motivación y los efectos de vocear y también insultar al conducir un vehículo.  Alonso, como la otra premiada de España, considera la experiencia como positivísima en tanto que tuvo la ocasión de dar una charla en el MIT ante cientos de personas, algo que no es sencillo de lograr. En nuestros días coopera con otros países para reducir los accidentes de tráfico fruto de la «agresividad en la conducción» y destaca: «En base al estudio que hicimos se rehabilitó el Código Penal en lo que concierne a delitos de tráfico».Otros premios han reconocido la relevancia de revisar la Ley de Murphy, sí, la de la torrada con mantequilla. Se ha premiado a los que confirmaron la creencia extendida de que maldecir calma el dolor e inclusive a una investigación que probaba que en el momento en que un subordinado acuchilla a un muñeco de vudú que representa a su jefe, la sensación de injusticia se atenúa. No hay más comentarios, pues eso ya lo imaginaba más de uno.Aunque semeja que el que recibe un premio de esta clase no logrará nada serio en ciencia, los hechos han probado lo opuesto. El científico Andréi Gueim ganó en el año 2000 un Ig Nobel por hacer levitar una rana viva merced a las fuerzas imantadas. 10 años después, este físico neozelandés ganó el Nobel de Física, el Nobel de veras, por sus descubrimientos sobre el grafeno. Eso sí, Gueim es la única persona hasta el instante que ha sido reconocida con los dos premios. Este artículo puede finalizar de exactamente la misma forma en la que termina la gala de premios de los Ig Nobel todos y cada uno de los años: «Si no ganaste un premio, y en especial si lo hiciste, ¡mejor suerte el año próximo!».

Fuente: larazon.es

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