El camino se va despejando poco a poco para la investidura de Pedro Sánchez como consecuencia de los movimientos a nivel regional, con pactos de gobierno como el recién alcanzado en Canarias
y el que permitió que el PSN acabara votando in extremis a Geroa Bai para que Unai Hualde presidiera el Parlamento de Navarra. Estas piezas del puzle allanan la vía para que el presidente en funciones pueda construir una mayoría que deberá contar con la implicación activa del PNV y ERC.
Es una de las dos opciones que tenía el PSOE para conseguir la investidura frente a la imposibilidad de contar con la abstención de Ciudadanos o PP. En la construcción de la mayoría alternativa con los grupos parlamentarios menores, los socialistas tenían un abanico de opciones complicado, por la presencia de vetos cruzados. Por un lado, la fórmula de PSOE, junto a Unidas Podemos, Compromís, Partido Regionalista de Cantabria (PRC) y PNV podía tratar de sumar con las formaciones conservadoras de Navarra Suma y Coalición Canaria (CC), intentando así evitar a los independentistas catalanes, pero las condiciones de los navarros y el rechazo de CC a implicarse en un gobierno con sello podemita han frustrado el plan.

Al final, se abre camino la receta que cuenta con PSOE, UP, PNV, Compromís, PRC y ERC

Al final, se abre camino la receta que cuenta con los 123 escaños socialistas, los 42 de Unidas Podemos, los 6 del PNV, el de Compromís y el de PRC y los 14 de ERC. El hecho de que el PNV se haya mostrado satisfecho con lo sucedido en Navarra este miércoles pese a las órdenes de Ferraz de evitar a toda costa unir los votos a Bildu, allanan una parte del camino. Pero la senda se acaba de acondicionar después de saber que la portavoz del PSOE en el Congreso, Adriana Lastra, ha retomado los contactos iniciales con el homólogo de los republicanos, Gabriel Rufián.

La manera en que se configurará la votación de investidura todavía está abierta, puesto que Sánchez debe tener en cuenta los tres diputados de JxCat suspendidos y que no pueden votar (Josep Rull, Jordi Turull y Jordi Sànchez), y sobre los que la formación de Puigdemont debe decidir aún si sustituye o no. Un dictamen de los letrados del Congreso aclaró que las mayoría absoluta no se vería alterada por esta circunstancia, pero su presencia o no en el pleno es indiferente para la mayoría simple que se exige en una segunda votación.

La manera en que se configurará la votación de investidura todavía está abierta, puesto que Sánchez debe tener en cuenta los tres diputados de JxCat suspendidos

Sin contar con ellos, PSOE, UP, PNV, Compromís y PRC suman 173 votos y para superar la investidura en primera votación, Sánchez requeriría de al menos tres votos a favor de ERC. Al candidato socialista le servirían los votos a favor de ERC para la primera votación (187 votos a favor y 160 votos en contra) o las abstenciones de los diputados de ERC para la segunda (173 síes frente a 160 noes y 14 abstenciones). Si JxCat decidiera a última hora sustituir a los tres diputados suspendidos (como ERC ha dicho que hará con Junqueras), Sánchez sólo podría superar su investidura en segunda votación (173 síes frente a 163 noes y 14 abstenciones).
Aunque esta aritmética se acabe imponiendo, su configuración no ha sido sencilla como consecuencia de los vetos cruzados. CC vendió caro su apoyo rechazando cualquier acuerdo de gobierno o programático con Unidas Podemos y trataba de configurar un acuerdo para el ejecutivo canario contando con el PP y Cs. Sin embargo, el PSOE finalmente ha podido congregar los apoyos de Nueva Canarias (NC), Podemos y Agrupación Socialista Gomera (ASG) para gobernar el archipiélago los próximos cuatro años, permitiendo así la investidura del socialista Ángel Víctor Torres. Este pacto acaba por descartar a la formación de Ana Oramas para la investidura de Sánchez.

Si JxCat decidiera sustituir a los tres diputados suspendidos (como ERC ha dicho que hará con Junqueras) a última hora, Sánchez sólo podría superar su investidura en segunda votación

Con la constitución este miércoles del Parlamento foral, el presidente de UPN y candidato de Navarra Suma a la presidencia del Gobierno foral, Javier Esparza, se queda sin opciones de ser elegido presidente por medio de la abstención de los socialistas navarros. La presidencia de la comunidad irá previsiblemente para la socialista María Chivite, que se había mostrado dispuesta a lograr la investidura contando con el voto de Geroa Bai (franquicia del PNV en la comunidad foral) y la abstención de EH Bildu, en contra así de las órdenes de Ferraz.
También el PNV estaba muy pendiente de lo que pudiera ocurrir en Navarra. El PNV tiene un pacto con el PSE-EE, que les permitía asegurarse el gobierno de los municipios más importantes, entre ellos los de las tres capitales vascas durante los próximo cuatro años, y que supone la reedición del ya rubricado en 2015. Pero Navarra Suma se benefició del veto de los socialistas navarros a EH Bildu dirigido desde Ferraz. De esta forma, el PSN no quiso unir votos con la coalición abertzale, y la formación de Esparza se pudo hacer con muchas alcaldías en la región con mayoría simple. Esto encendió a los peneuvistas, que advirtieron de que esto complicaba poder hablar de la investidura, pero su enfado duró hasta que el PSN rectificó con el acuerdo de última hora en el Parlamento navarro.

El PNV apremia al PSOE a negociar ya la investidura y ERC admite nuevos contactos con los socialistas

Este mismo jueves, sólo 24 horas después de despejarse el camino en la complicada vía navarra, el portavoz del partido nacionalista vasco en el Congreso, Aitor Esteban, apremiaba ya a negociar con el PSOE la investidura de Sánchez: “No se puede dejar la investidura sine die hasta septiembre, habrá que ponerla en marcha, si no, no se entendería la actitud del candidato Sánchez”, ha alertado tras lamentar el “ritmo caribeño” con que se está tomando las negociaciones el partido del presidente en funciones.
La vía navarra para la investidura se ha acabado de enterrar con las declaraciones de Esparza en las que lamentaba que “el PSOE firmó ayer un pacto inmoral con EH Bildu”, y que los socialistas se hayan situado “más cerca de los que jaleaban y brindaban con champán cuando socialistas eran asesinados en este país”.

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