Irlanda es tierra de leyendas. Quizá sea por sus frecuentes nieblas que semejan esconder misterios en cualquier recodo del paisaje. O bien quizá sea por su carácter isleño cincelado con la fuerza de un mar bravo capaz de levantar barrancos tan hermosos como escalofriantes. O bien quién sabe si la inspiración venga de una historia infestada de sucesos trágicos.
La cuestión es que sea como sea la esquina irlandés que se visite siempre va a haber algún episodio legendario que rememorar. Y como es lógico, eso ocurre en uno de los lugares más atractivos y singulares de toda la isla: la Calzada de los Gigantes. La gran joya del patrimonio natural de Irlanda del Norte.

La Calzada avanzando cara Irlanda
(A.Cerra)

Lucha de gigantes

Como buena historia legendaria que es, absolutamente nadie conoce la temporada precisa en la que el gigante Finn vivía en esta zona del condado norirlandés de Antrim. Lo que sí se sabe es que tenía como contrincante a Benandonner, otro gigante que habitaba en la isla escocesa de Staffa. Nada más y nada menos que les apartaban unos 150 quilómetros de helado mar, mas su rivalidad era tal que no paraban de lanzarse grandes piedras el uno al otro. Hasta que por fin llegaron a tender una larga calzada que unía la costa de Irlanda con el lejano archipiélago escocés de las Hébridas Interiores.

Un buen día, Benandonner decidió dejar las armas arrojadizas y cruzar el mar para llegar a las manos con Finn. Conque tomó con rumbo al sur caminando por la calzada. La amenaza llegó a los oídos de la esposa del gigante irlandés. Asimismo vale la pena conocer su nombre, Oonagh, en tanto que como acostumbra a acontecer fue la mujer la que puso un punto de cordura a la barbarie y evitó el desastre merced a una hábil artimaña: disfrazar a su marido de bebé.

La Calzada de los Gigantes

La Calzada de los Gigantes
(A.Cerra)

De este modo, cuando Benandonner llegó, le presentaron a ese bebé tal y como si fuera el hijo de Finn. Conque su cólera se transformó en terror, en tanto que si la criatura era de semejante tamaño, como había de ser su padre. De forma que no perdió ni un momento y escapó atemorizado por donde había venido, mas destrozando al tiempo la calzada, a fin de que absolutamente nadie le pudiese perseguir. El único tramo que no pudo hundir quedó en la costa y es la Calzada de los Gigantes.

Lo que opina la ciencia

Toda esa poesía desaparece al intervenir la ciencia para explicar el genuino origen de esta joya de la naturaleza. Si bien en un caso así, hasta los sensatos geólogos sostienen cierto tono épico, ya que nos charlan de un volcán que hace 60 millones de años entró en erupción. De las supones de la tierra brotaría una lengua de lava que descendió cara el mar. Mas de súbito aquella erupción cesó y de una manera rapidísima aquella lava se enfrío.

Hay hasta 40.000 columnas hexagonales de basalto

Hay hasta 40.000 columnas exagonales de basalto
(A.Cerra)

Sería como se producirían las perfectas columnas exagonales de basalto que son el especial empedrado de la Calzada de Gigantes. Un empedrado que se hunde en el mar y que verdaderamente vuelve a aparecer a más de 80 millas náuticas en dirección norte. ¿Dónde? En la isla de Staffa.

La visita a la Calzada

La Calzada de los Gigantes es el sitio más visitado de Irlanda del Norte. De ahí que cuenta con una infraestructura turística bastante completa. Empezando por su interesante oferta de alojamiento en localidades próximas como Bushmills, insigne por acoger la destilería de whisky más vieja del planeta.

Imposible no hacerse fotos

Imposible no hacerse fotografías
(A.Cerra)

Apenas 3 quilómetros apartan a Bushmills de la Calzada. Allá, en la parte más alta del barranco, hay un enorme aparcamiento y un moderno centro de visitantes, para descubrir todas y cada una de las claves del sitio, tanto desde el punto de vista científico como legendario. Y desde exactamente el mismo espacio expositivo sube y baja continuamente un autobus eléctrico hasta la costa.

Sin embargo, lo más conveniente es hacer ese corto recorrido caminando. Es lo mejor para gozar del sitio. Un camino para poder ver pequeñas bahías donde rompen las olas o bien las formas antojadizas que se producen en las siluetas de los cortados. Asimismo se descubre el contraste entre el color verde propio de la Isla Esmeralda y el negro del basalto. Todo envuelto por esa atmosfera plomiza que le da personalidad a este espacio único.

La Calzada avanzando hacia el mar

La Calzada avanzando cara el mar
(A.Cerra)

Caminando se siente la peculiaridad de la Calzada, su belleza, sus misterios, su geometría,… En resumen, un sitio favorezco para la historia legendaria, por más que los científicos se empeñen en buscar una explicación lógica con su teoría del volcán. Mas hay una última sorpresa: que absolutamente nadie busque volcanes por la zona, por el hecho de que no los hay.

La Calzada del Gigante

La Calzada es fruto de un volcán, si bien no los hay por la zona

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