Cuesta pensar que un archipiélago que lleva 26 años recibiendo pateras, que en 2006 registró la mayor avalancha jamás vista -la llamada crisis de los cayucos- y se equipó de infraestructuras con lo que pudiese pasar (y no pasó), reciba 112 inmigrantes en una semana y para ponerles en cuarentena haya debido encerrarles en calabozos.

«Hay recursos suficientes para estas personas no deban estar de ninguna manera en ninguna comisaría, por el hecho de que una comisaría no está para percibir inmigrantes irregulares, sino más bien para investigar hechos delictivos y detener a supuestos delincuentes». Lo afirma el juez Arcadio Díaz Tejera, al frente del Juzgado de Instrucción número ocho de Las Palmas de Gran Canaria y juez de control del Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) de la isla, que ordenó desocupar por falta «de garantías sanitarias», pese a lo que no ha perdido cuidado de quienes lo ocupaban y de velar por sus derechos a lo largo del confinamiento.

Su interés, precisa, es «real, no formal» y en todas y cada una de sus consideraciones lo hace extensivo a la población inmigrante que no ha parado de llegar a lo largo de esta pandemia. «Ni parará, -advierte-, es un fenómeno permanente y estable y no se puede comprender que se aborde tal y como si fuera algo inusual y también imprevisible. Se sabía, la localización geográfica de las Islas Canarias no va a mudar… Se trata de no improvisar, de tener pensamiento estratégico y de preparar, ordenarlo y adecuar con sentido común». Mas en la actual situación no ha habido ninguno, pues la acogida de quienes debían ir directos a cumplir un aislamiento forzoso, -acogida que compete al Ministerio de Inclusión y Migraciones-, se ha despachado recurriendo a celdas policiales.

Con el recordatorio por delante de que la ley le fuerza «a no criticar y a no felicitar a las autoridades», el juez da una contestación conciliadora a el interrogante de quién o bien qué ha fallado. «He estado todos y cada uno de los días del estado de alarma lidiando con todos de todo campo administrativo: estatal, autonómico, sanitario, de las Organización no Gubernamental, cuerpos de seguridad… y me consta la buena voluntad. Son personas con sensibilidad, mas ya no es eso, es que hay, afirmemos… diversidad de criterios interpretativos sobre de qué forma administrar la orden de la cuarentena, se tropieza con interpretaciones competenciales, procedimentales, y debes insistir en que lo relevante no es si comienzas o bien o bien si das el primero de los pasos, sino las cosas se hagan con sentido y dignidad».

Clasificar recursos, mecanizar el alojamiento
Vista la confusión y los resultados, Arcadio Díaz Tejera tiene una propuesta de solución: «hay que hacer algo obvio, un catálogo de bienes raíces que están infrautilizados y son susceptibles de ser usados por inmigrantes, a fin de que cuando lleguen, poco menos que se funcione de manera automática y no se deba estar buscando el dispositivo alojativo, sino más bien decir «vete a este o bien al otro»».

Canarias, destaca el juez, sostiene una «relación familiar» con los inmigrantes, de solidaridad y entendimiento de su situación. No duda en difundir, por servirnos de un ejemplo, que la Policía ha hecho recaudaciones para adquirir «comida, ropa y pañales». Mas ha organizaciones que se temen que fallos de administración puedan desembocar en equívocos que lastren esta sintonía, particularmente si está implicado el virus de la pandemia. Como las cuarentenas en comisarías, que han obligado a desinficionar 2. ¿Hay peligro de inconvenientes?. «Nunca ha habido brotes negativos y de momento no veo peligros. Mas uno jamás sabe de qué forma puede ser la evolución de los pueblos si brotan capítulos de otra naturaleza… espero que no», concluye el juez.

Fuente: ABC.es

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