Lo que parece impensable en el Parlament y la Generalitat
de
Catalunya e incluso en muchos ayuntamientos ha ocurrido en medio centenar de ciudades catalanas: fuerzas independentistas y no independentistas han llegado a acuerdos para formar los nuevos gobiernos de sus localidades tras el 26-M. Son la contraparte, tal vez menos atractiva, de la bronca surgida estos días en ERC y JxCat a cuenta de sus respectivas infidelidades en localidades donde la unidad en torno al procés ha pasado a un segundo plano para poner por delante asuntos más domésticos y perentorios. Las elecciones locales siempre han sido la toma de tierra de la política en general.

Aunque se trata de un hecho minoritario –50 sobre más de 900 municipios– en un Catalunya escindida políticamente, lo cierto es que no todo el mundo ha obedecido a las consignas surgidas desde la Generalitat para que los independentistas se abstuvieran de cohabitar con otros que no fueran del mismo espectro.
La consigna se puso de manifiesto en la accidentada constitución del nuevo gobierno de Santa Coloma de Farners, donde el propio president Quim
Torra tuvo un papel decisivo para evitar un gobierno mixto entre los representantes de JxCat y el PSC. Torra llegó a tiempo de impedirlo. Pero no tuvo suerte en otros lugares.

“No nos olvidamos de que Catalunya vive un momento excepcional, pero los vecinos tienen unas necesidades que debemos resolver”, afirma la nueva alcaldesa de Figueres, la republicana Agnès
Lladó. Esquerra ha mandado a la oposición a JxCat en la capital del Alt Empordà mediante un pacto con el PSC y una candidatura cercana a la CUP. Las tres formaciones de izquierdas han priorizado las políticas sociales y municipales por encima del eje nacional porque una gran cantidad de vecinos afronta problemas acuciantes, subrayan.

FIGUERES

“Necesitamos un pacto progresista”, sostiene el alcalde de ERC que tuvo apoyo del PSC y la CUP

La ciudad tiene un 15,5% de paro, el riesgo de exclusión social afecta al 47,5% de sus habitantes y el abandono escolar llega al 17% de los menores. “Figueres necesitaba este acuerdo progresista”, afirma el portavoz socialista, Pere
Casellas, que duda de que una sentencia condenatoria del juicio del procés pueda acabar rompiendo el pacto.
Tampoco en Lloret
de Mar temen que una sentencia desfavorable para los líderes independentistas finiquite el acuerdo entre JxCat y el PSC que ha permitido a Jaume
Dulsat (Junts) revalidar la alcaldía. “Lloret fue uno de los pocos consistorios que resistieron el terremoto político tras el referéndum del 1-O”, recuerda el portavoz del PSC, Francisco
Pastor. Las dos formaciones se “aislaron” del desastre nacional durante las negociaciones del pacto para centrarse solo en el municipio y ese será el modo de trabajar durante el mandato. “Dejaremos fuera del despacho del Ayuntamiento todo lo que venga del Parlament, del Congreso o de los juzgados y haremos nuestro trabajo, aunque eso no quita que cada uno pueda defender sus ideas desde el punto de vista nacional”, afirma Dulsat.
Este tipo de alianzas antibloques han sido objeto de fuertes protestas de sectores radicalizados del independentismo. El president Quim Torra las ha calificado de “incomprensibles”.

En Sant Cugat del Vallés, una de las ciudades con la renta per cápita más alta de Catalunya, decenas de personas convocadas por la ANC trataron de frenar el tripartito de izquierdas de ERC, PSC y la CUP. Al contrario que en Santa Coloma de Farners, el pacto de Sant Cugat sí ha fructificado, acabando con 32 años de JxCat en el Consistorio.

CALELLA

El president canceló una visita al saber que su alcaldesa (JxCat) pactó con el PSC

“No perderemos el tiempo en lo que no estamos de acuerdo y nos centraremos en los que sí que estamos, que son muchas cosas”, explican desde estas formaciones. Lo que les une es, por ejemplo, la lucha contra la “emergencia habitacional” que sufre la ciudad con unos precios estratosféricos: 4.200 euros el metro cuadrado frente a los 2.700 euros de Barcelona. “El 40% de los jóvenes del municipio son expulsados porque no tienen ingresos suficientes”, apunta Núria Gibert, de la CUP.
No es el único acuerdo que ha tenido que enfrentarse contra la ira del Palau. Montserrat Candini (JxCat) en Calella se mantendrá en la alcaldía gracias a una alianza con los socialistas –y el apoyo pasivo de Cs, que permitió el pacto de gobierno–. El acuerdo rubricado por Candini –que se opuso a la presencia de policías en hoteles de la localidad durante el 1-O– no ha sentado nada bien en la Generalitat. Tanto es así que Torra anuló una visita prevista a la ciudad del Maresme. La reacción del president no ha gustado a la militancia nacionalista local, que ha salido en defensa de su alcaldesa y ha mostrado su indignación con Torra a través de las redes sociales.

Otro pacto que desafía las directrices nacionales de los partidos hay que buscarlo en el Consell Comarc
al de la Terra Alta, donde ERC ha tejido una entente a cinco para acabar con la hegemonía histórica de la antigua Convergència, que se ha quedado sola ejerciendo la oposición en este ente supralocal.
En la capital de la comarca del Alt Penedès, Vilafranca, la voluntad de cimentar un gobierno estable se ha impuesto a la dinámica de bloques. JxCat ha acabado prefiriendo seguir con sus socios del PSC antes que aventurarse a pactar con una ERC que ha presidido la alcaldía durante la última dé­cada.
El reelegido alcalde de Vilafranca del Penedès, Pere
Regull (Junts x Catalunya), considera que “en un momento convulso a nivel de país y en que la crisis lo ha puesto todo en duda, se hace necesario más que nunca un gobierno sólido que marque una línea estable”.
Pese a ello, Regull, que es abogado y fue presidente de una institución local señera, los Castellers de Vilafranca, garantiza que el Ayuntamiento “estará al lado de las instituciones del país”. El líder del PSC, Francisco
Romero, cree que el gobierno de los últimos seis años con la ahora JxCat “ha dado estabilidad”. No en vano, subraya, “el Ayuntamiento figura entre los diez primeros en gasto social y entre los diez últimos en cuanto a endeudamiento”. Lo primero es lo primero.

Información elaborada por:

Maite Gutiérrez, Sílvia Oller, Paloma Arenós, Fede Cedó, Ramon Francàs y Sara Sans.

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