El patrimonio ha pudido con la tradición: los fuegos de artificio del día del Apóstol abandonan el Obradoiro tras 4 siglos y medio de historia. Atrás va a quedar la imagen de la catedral alumbrada por el espectáculo pirotécnico, frecuente desde ya hace 450 años. La Xunta está conforme con esta medida, pues estima que es «acorde con los tiempos» a la par de «sensata». El responsable de avanzar esta nueva ha sido el regidor de S. de Compostela, Xosé Sánchez Bugallo. En conferencia de prensa, ha protegido que es imposible compatibilizar el respeto al patrimonio con esta tradición y que, por muy «complicado» que haya sido tomar la resolución, era más que precisa, sobre todo tras la restauración de la Catedral. Con todo, el Obradoiro no va a quedar desierto en las próximas fiestas del Apóstol: proseguirá acogiendo el frecuente espectáculo de luces y sonido, que va a ser una «alternativa completamente entretenida y refulgente para los ciudadanos», tal como explica el conselleiro de Cultura y también Turismo, Román Rodríguez.

Son 2 los escenarios que se barajan para lanzar los fuegos artificiales: el parque de Belvís o bien la Alameda, los dos con cualidades suficientes para poder acoger un espectáculo de semejantes peculiaridades. El conselleiro ve con buenos ojos este traslado, a la par que aboga por el respeto al patrimonio y por la Catedral, en la que «se hace una inversión fundamental con fondos públicos». Además de esto, Rodríguez comprende la necesidad de compaginar el ahínco que se está efectuando y considera poco congruente una inversión de semejantes catacterísticas a fin de que «mañana hagamos un espectáculo pirotécnico», recoge Europa Press.

El estado del Pazo de Raxoi – lugar desde el que se tiran los fuegos de artificio desde 2015 – preocupa en especial. Bugallo estima que se trata de «casi un crimen intolerable» el castigo a este edificio, acrecentado por el peligro de que la estructura de madera pueda resultar dañada y también, aun, quemada. Por su lado, Román Rodríguez asimismo alarma de este inconveniente, remarcando nuevamente la necesidad de compatibilizar «el respeto al patrimonio, a los recursos públicos y a los recursos». «Los tiempos evolucionan y está claro que la potencia que tiene el día de hoy un espectáculo pirotécnico no es exactamente la misma que la que tenía hace 50, 40 o bien 30 años», sentencia el conselleiro.

Reparación de desperfectos
«No queda más antídoto que ir a otra parte con los fuegos», sentencia Bugallo conforme recoge Efe. El motivo, aparte de los mentados por el regidor, son los 700.000 euros precisos para arreglar el techo del Pazo de Raxoi, por las imperfecciones causados a causa del espectáculo de 2019. Solo el año pasado, hubo 366 kilogramos de pirotecnia y más de seis.000 efectos de disparo, apunta Ep.

Por consiguiente, tanto desde el Municipio como desde la Xunta, esta medida se antoja precisa. Cuenta, además de esto, con múltiples precedentes, conforme apunta la concejal de Urbanismo y Cidade Histórica, Mercedes Rosón, que asegura que en muchas urbes asimismo ha predominado el respeto al patrimonio ya antes que a la tradición.

El tralado, por su lado, se enmarca en un nuevo documento para administrar los usos de ciertas zonas del casco histórico de la ciudad de Santiago, al que se le ha dado luz verde en la junta de gobierno de este lunes. Esta medida específicamente, ya adelantada tras las fiestas del pasado verano, responde a una necesidad de resguardar el patrimonio de la plaza, puesto que la rehabilitación de la catedral compostelana no es «compatible» con esta actividad, tal como recoge Efe.

Fuente: ABC.es

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