La Asociación de Constructores Europeos de Vehículos (ACEA) calcula que van a ser precisos unos 60 millones de puntos de recarga públicos y privados en Europa para 2030, si se baraja la previsión de que el 50% de los automóviles que se vendan en ese año sean enchufables. Demandan además de esto para ese año la instalación de unos 1.000 puntos de repostaje de hidrógeno, precisos asimismo para cumplir los requisitos de reducción de emisiones de CO2.

De esta manera lo apunta la organización empresarial al posicionarse sobre la próxima revisión de las normativas de emisiones de dióxido de carbono (CO2) de la Unión Europa, que se realizará el mes próximo de junio.

Conforme los fabricantes, esta revisión del reglamento no debería incluir ningún cambio de los objetivos medioambientales para 2025, en tanto que las compañías no tendrían tiempo para amoldar sus tecnologías y lograr nuevas metas.

La revisión propuesta implica que se podría llegar a un pacto interinstitucional a fines de 2022 o bien aun después. Teniendo presente los largos ciclos de desarrollo tecnológico y producción de la industria automotriz, desde ACEA aseguran que es «simplemente no es posible mudar ningún factor técnico de los automóviles tan tarde si esos automóviles deben estar dispuestos para salir al mercado en 2025». De entrada, los automóviles que lleguen al mercado ahora asimismo se van a vender en 2025 y sus centros de producción están instalados y proyectados con años de antelación, singularmente las de las de componentes como baterías. Por tal razón, el nivel de ambición para 2025 debe proseguir siendo exactamente el mismo que fijado en el presente Reglamento de CO2.

Desde la Asociación Europea de Fabricantes piensan que sostener este criterio es preciso para respetar los principios de mejor regulación y garantía de la confiabilidad y solidez del sistema.

No obstante, la asociación se ha mostrado abierta a endurecer los objetivos de emisiones de CO2 para 2030, siempre y cuando las autoridades europeas y los estados miembros se comprometan a acentuar el despliegue de puntos de carga eléctricos.

De esta manera, en dependencia del escenario al que se pretenda llegar, ACEA ha calculado el número de puntos de carga precisos. Por poner un ejemplo, si lo que se pretende es reducir un 50% las emisiones para 2030, con los automóviles electrizados representando un 50% del total de las matriculaciones, serían precisos unos seis millones de puntos de carga públicos.

Los fabricantes calculan que van a hacer falta en conjunto unos 60 millones de puntos de carga públicos y privados aparte de 1.000 estaciones de carga de hidrógeno públicas. ACEA ha insistido en que la Unión Europea debería permitir a cada fabricante seleccionar la tecnología que prefiera en el momento de reducir las emisiones, «para disminuir al mínimo las distorsiones competitivas».

Compromisos para 2050
La industria del vehículo ha mostrado además de esto su firme compromiso para lograr la neutralidad climática para 2050 y, por norma general, apoya los objetivos del Acuerdo Verde Europeo. No obstante las previsiones para reducir las emisiones de CO2 en 2030 han de ser coherentes con la actual situación a nivel del mundo. De ahí que desde ACEA piensan que se debe tomar en consideración la caída significativa en ventas en 2020 y unos resultados afines aguardados para 2021 debido al Covid-19, una pandemia «que ha limitado las posibilidades de inversión de los fabricantes de vehículos y asimismo ha dañado la confianza y el poder adquisitivo de los consumidores».

Fuente: ABC.es

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