«Las empresas están exhaustas». De este modo de definitivo se ha pronunciado Miguel Garrido, presidente de CEIM, en el seminario web ‘La empresa familiar encara 2021: contexto económico’, en referencia al daño que está ocasionando la crisis del Covid-19 sobre el tejido productivo. Los empresarios madrileños han demandado al Gobierno, de nuevo, que tome resoluciones para salvar a las compañías, mas no todo vale.

La Vicepresidencia de Temas Económicos ha planteado en las últimas semanas ciertas medidas de apoyo para las compañías que están lejísimos de lo que solicitan las patronales. Lo que tiene el Ejecutivo encima de la mesa pasa por fijar quitas de deuda sobre los créditos avalados por el Instituto de Crédito Oficial (ICO), como transformar estos, en ciertos casos, en préstamos participativos.

Esta es una solución que el tejido productivo no acredita en tanto que este se inclina más por ayudas a la francesa, o sea, trasferencias directas de dinero. Además de esto, las ayudas planteadas por Economía encaran un inconveniente de competencia. Garrido ha señalado que «hay que buscar fórmulas que no supongan una perturbación de la competencia del mercado», en referencia clara a lo que se está proponiendo sobre los créditos ICO. A su juicio, las ayudas directas que tendrían que articularse deberían ir «en función de criterios objetivos como la caída de la actividad».

El presidente de los empresarios madrileños ha puesto en valor las medidas de liquidez que se aprobaron al comienzo de la pandemia, si bien estima que ahora se precisan otro género de medidas que asistan a la solvencia de las compañías. «Aquellas medidas estaban dirigidas a enfrentarse a una crisis de mucha menor duración de lo que está siendo», ha añadido.

Garrido ha explicado que son firmes defensores de la libertad de mercado en todos y cada uno de los instantes, mas que las circunstancias actuales precisan de una intervención pública para sortear el mayor número de quiebras posible. «El mercado ha dejado de existir y se ha roto a raíz de las medidas adoptadas por la pandemia», ha comentado. Por esta razón demanda ayudas a fin de que el tejido productivo pueda sostener y regresar a crear empleo, tras la mayor crisis en un siglo. Y esto se articula, alén de con trasferencias directas, asimismo con bajadas de impuestos y dando flexibilidad laboral.

Efectos de la crisis
Daniel Lacalle, economista jefe de Tressis, ha explicado asimismo que el cierre forzoso de la economía no marcha «como un teléfono, que lo apagas y lo enciendes y no pasa nada». Este especialista ha señalado que esta medida provoca grandes impactos a medio y a largo plazo.

Entre esos efectos, el economista ha comentado que «con el cierre de un mes, la economía no se recobra hasta 18-24 meses después». Y, además, ha recordado que entre los efectos de parar un país asimismo se padece una «enorme caída de los ingresos fiscales y destrucción de empleo», lo que hace que sea más bastante difícil recobrar la economía en conjunto y, por consiguiente, se deriva en una salida de la crisis más lenta, con menor desarrollo de la productividad y menor capacidad para producir empleo.

Fuente: ABC.es

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