Titubeante. Conforme la RAE, dícese de aquella persona que se halla «perpleja», «irresoluta», «que tiene complejidad para decidirse». Conforme el «diccionario político» puede comprenderse como aquel ciudadano que acusa el hartazgo y la falta de confianza en la clase política tras ser citado por segunda vez en 7 meses a las urnas y por cuarta en 5 años. El titubeante políticamente hablando es asimismo aquel que se halla desilusionado con los primordiales mandatarios políticos al revisar la imposibilidad de estos para llegar a acuerdos que consigan desbloquear la crisis de ingobernabilidad que vive este país. Son aquellas personas que han comprobado que los votos que depositaron en los institutos electorales el pasado 28 de abril no consiguieron recabar el acuerdo de sus representantes para formar gobierno y, por este motivo, ahora, deben regresar a efectuar exactamente el mismo acto. No solamente se preguntan por qué razón deben regresar a votar «si ya charlamos claro en abril» sino más bien por qué razón deben votar a exactamente los mismos aspirantes. No son optimistas con respecto a que si los 5 líderes no cobijaron una solución ya antes, ahora puedan desbloquear al no ceder ninguno en sus intenciones. ¿Se halla identificado con alguna de estas acepciones? Si la contestación es afirmativa es pues es parte del bloque de cerca de un par de millones de ciudadanos que a lo largo de esta semana ha encontrado contrariedades para decidir el voto que el día de hoy depositarán en las urnas electorales. Aun puede estar en esa horquilla extensa que se dirige ya a votar sin tener la certidumbre de si debe o bien no votar a un partido o bien otro, al no tener la convicción de que por último no nos dirigimos a otras nuevas elecciones. Con la intención de testear la temperatura política unas horas ya antes de la jornada electoral, LA RAZÓN sale a la calle para recoger el sentir de ese votante desilusionado y también titubeante, para descubrir si la multitud de mítines de los aspirantes y el discute electoral del pasado lunes fueron útiles a fin de que este género de votante salga del bloque que se decanta más por abstenerse, votar nulo o bien en blanco, o bien que duda entre la izquierda y la derecha Inducir al voto útil Isaac se confiesa titubeante y se plantea mudar el voto respecto del 28-A para «romper el bloqueo». Está airado por tener que regresar a votar; «depositan en nosotros una responsabilidad que les dimos hace 7 meses», afirma. Sobre el discute, confiesa que aguardaba poder aclararse y también agacharse cara un partido, mas describe que entre los 5 aspirantes lograron «todo lo contrario». «No hubo acuerdo en nada, es una vergüenza», lamenta. Con las encuestas en la mano, los datos reflejan que corremos el peligro de regresar a adentrarnos en el bucle electoral y retornar a la etapa de los vetos cruzados y también inestabilidad. Todos coinciden en que voten a quien voten lo van a hacer con la «nariz tapada» con la intención de desbloquear, si bien no se hallen persuadidos de ello. De esta manera lo percibe asimismo Ana, de 61 años, retirada, que confiesa sentirse titubeante entre los 2 bloques. Se decanta por repartir sus votos para inducir al «voto útil». Son un par de millones de votantes los que tienen el día de hoy hasta las 8 de la tarde en sus manos la llave para el desbloqueo político, una deseada cifra de españoles a la que todos y cada uno de los partidos se han lanzado a lo largo de estos últimos 7 días para intentar cautivarles. Cada voto cuenta y eso en los cuarteles generales, en los despachos de estrategia política de los primordiales partidos lo saben con perfección. Mas en este «sprint electoral», los españoles han agotado hasta el último minuto para decidir su voto. Encarni, de 57 años, funcionaria. Se halla titubeante en la opción de la derecha, a la que votó el pasado 28-A, mas esta vez su resolución no recaerá en exactamente el mismo partido. «Veo que se pueden congelar los salarios y puede dañar al bienestar de los ciudadanos». Sobre el discute medita que los aspirantes han probado no tener «sentido de Estado» y que en Europa «la situación política que tenemos les costaría a los políticos el Gobierno», y aporta que «les quitaría el salario hasta el momento en que los escogidos por los españoles se pongan conforme para gobernar». Oportunidad perdida La última encuesta electoral de NC Report para LA RAZÓN desvelaba que hasta un uno con seis millones de los titubeantes vacilaban, eminentemente, entre Partido Socialista Obrero Español y Ciudadanos cara la jornada electoral. Hasta 935.000 son votantes naranjas y 728.000 socialistas. Esta cantidad significativa es la que tiene en su mano el día de hoy el futuro de Albert Rivera, al que todas y cada una de las encuestas predicen una clara sangría en votos a su partido. Representa el 22,5% de su electorado y el 9,7% del PSOE. Por esta misma razón, Pedro Sánchez se ha lanzado abiertamente esta semana a por este elector indeciso. Es el caso de Francisco Barranco, de 62 años, prejubilado de banca. «En las anteriores voté a Cs, pero ahora no sé qué hacer. Mi voto era para que llegaran a un acuerdo con el PSOE, lo cual supondría que los socialistas se moderarían y los naranjas asumirían su labor de centro y regeneración. Tras el «no es no» a Sánchez estoy indeciso». Pero asegura que acudirá a su colegio electoral porque su hija le obliga. «Se han cambiado los papeles», dice con sorna, aunque si por él fuera, se quedaría en casa; «Estoy muy harto de la clase política». José Cabrera, jerezano de 47, está en Madrid «de paso»; el domingo cuando regrese a su Cádiz natal, decidirá su voto: «Veo que vamos hacia el mismo resultado que en abril. Aún no sé si cambiaré o no el voto, pero siempre al PP o al PSOE», asegura. Parece que entre muchos ciudadanos el mensaje del voto útil ha calado con fuerza y son muchos los que se refieren a los dos partidos de la vieja política como los únicos capaces de formar gobierno y desbloquear la situación. Así lo cree Morat, de 40: «Dudo entre el PP y el PSOE, en ningún caso Ciudadano o Podemos porque es como tirar el voto», dice. También entre quienes suelen votar a partidos minoritarios ha calado ese mensaje. Lucía García tiene 27 años y es ama de casa. Reconoce que le gustaría votar a Pacma, sin embargo, en un contexto tan bloqueado como el actual en el que todos los votos cuentan, cree que hoy se decantará por la formación que dirige Pablo Iglesias. «Podemos no se ajusta al cien por ciento a mis intereses. Me hubiera gustado votar a Izquierda Unida, mas como va en coalición con Podemos… entonces acabaré votando a Podemos para hacer fuerza». Entre quienes dejan el sentido de su voto para el último momento están los que todavía no han decidido si ir a los colegios a votar en blanco o nulo para penalizar o simplemente quedarse en casa. Es el caso de Andrea, de 18, que tiene la oportunidad de ejercer su derecho por primera vez, pero está desmotivada: «Vamos a acabar igual. Llevamos dos años sin gobierno y va a pasar lo mismo», lamenta. Hoy, mientras vota, si se encuentran a alguien que recoge dos o tres papeletas de distinto partido y acude a la cabina, no piense que lo hace por despistar, existen muchas probabilidades de que sea uno de esos dos millones de electores que decide su voto en el último minuto. Juan Carlos, 18 años Ayer fue su cumpleaños y hoy vota por primera vez: «Me siento más partícipe del sistema», dice este estudiante de Política e Historia. Está dudando entre un partido del bloque de izquierda. «Igual elijo por candiato y no por partido», reconoce. En su opinión, el problema del país es «la cuestión catalana, porque creo que se puede inquistar», subraya. María y Marta, 21 años Ambas estudian Markéting y mientras caminan, hablan sobre a quién votarán hoy. «No me creo a ningún candidato, solo quieren sillones», se lamentan. El sentido de sus votos dependerá del momento en el que lleguen a su instituto electoral. Les preocupa la educación, en concreto, la inversión en becas, y creen que Cataluña «nos afecta a todos». Marisa González, 52 años Vive en Madrid y confirma que aún no ha decidido su voto. En las pasadas elecciones se inclinó por el bloque de la derecha, pero no repetirá el voto «pues seguro que hace coalición con un partido que no me gusta». Se decanta entre un voto de castigo «a todos y cada uno de los políticos». Trabaja como supervisora en una compañía de limpieza, y describe que su ámbito se halla en riesgo por la parálisis y la posible recesión económica. Javier García, 20 años Estudiante de Desarrollo de Juegos para videoconsolas en la UCM. Es la segunda vez que vota desde el instante en que cumpliese la mayor parte de edad y no tiene claro que hacer. Duda en el bloque de la izquierda y se teme que la situación de bloqueo haya «dado pie a que la gente esté más cabreada y se decante a votar a partidos extremistas con la intención de renovar».

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