Cuando hay tormenta, es conveniente buscar un buen cobijo. Y los vehículos tradicionales, aparte de ser una pasión, ya se consolidaron como una buena opción de inversión en la crisis económica de 2008. Asimismo han mantenido el tipo a lo largo de los turbulentos meses del coronavirus. En lo que va de año, el índice HAGI, que mide la evolución de este género de automóviles, se ha valorizado un cuatro,11%, cuando por poner un ejemplo el indicador bursátil Euro Stoxx 50 ha reculado más de un 11%; y el Ibex, un 20%. Desde 2008, este indicador, elaborado por el think-thank británico Historic Automobile Group, ha multiplicado por 3 su cotización.

A lo largo de la pandemia, el número de transacciones ha caído un 20%, mas ha crecido tenuemente el valor de las adquisiciones. Y en España, en las últimas semanas modelos muy exclusivos y de alto valor han alterado de manos, sin importar un mínimo brotes ni confinamientos. La casa de subastas on-line Catawiki, por poner un ejemplo, ha cerrado la mayor operación de su historia: un Ferrari 330 GT 2+2 de 1966, que salió de un agraciado garaje de España para recalar en otro todavía más agraciado en Francia. Fuera de nuestras fronteras, la subasta de Silverstone, festejada este año de forma telemática, ha alcanzado niveles récord: se han vendido el 76% de los vehículos, por valor más de 20 millones de euros. La estrella: un Lamborghini Miura SV de 1972, adquirido por dos.130.000 euros.

«Los tradicionales son una buena inversión pues preservan su valor», explica Francisco Carrión, especialista en automóviles tradicionales de Catawiki. «Son una buena inversión en una crisis si no está bajo presión para vender, y se puede aguardar el mejor momento», amplía Dietrich Hatlapa, creador de HAGI y autor de «Mejor que el oro: invertir en vehículos clásicos». «El mercado es a nivel estructural ilíquido y eso puede ser una desventaja si precisa vender», advierte.

El coronavirus, coinciden los dos, no ha paralizado el mercado. «Lo que si hay es mucha incertidumbre». En la crisis precedente, el mercado de los vehículos clasicos se disparó, cuenta Carrión. «La mayoría pasaron a servir el doble o bien aun el triple, y en ciertos casos subieron a niveles estratosfericos, diez veces más de lo que valian. Ahora esta crisis termina de comenzar y no sabemos todavía qué va a pasar, mas hay mucha venta y mucha compra», asegura. Invertir en ciertos tradicionales, afirma, «es comparable a hacerlo en obras de arte». Por su lado, Hatlapa apunta a que por causa de la pandemia «algunos dueños podrían verse obligados a vender para conseguir liquidez». A lo largo de la crisis económica de 2008 el valor de ciertos vehículos se llegó a multiplicar por diez

En España, el pasado julio, en la subasta de la compilación de Desguaces La Torre, destinados al malogrado museo de su dueño, sorprendió el elevado interés por muchas de las piezas subastadas, como el Ford 817T que empleó Franco a lo largo de la Guerra Civil -se adquirió por 16.000 euros-, o bien un Hispano Suiza T-49 Coupe de Ville -67.000 euros-, pese al depósito de cinco.000 euros que se demandaba para participar. En verdad, se dio salida a 46 de los 54 lotes. «Los objetivos se cubrieron sobradamente, se vendió considerablemente más de lo aguardado y sobre el valor previsto en el mejor de los casos», explican desde IAG Auction, organizadora de la puja.

De toda clase y condición
Los vehículos más demandados son los que se pueden conducir por carretera sin inconvenientes. «Eso quiere decir que están en perfectas condiciones, mecánicamente, y en apariencia, y tienen la documentación en regla», explica Hatlapa. Si bien la oferta es muy heterogénea, desde Seat 600 hasta Ferraris de treinta millones de euros, lo que sí cambia poquito a poco es el perfil del comprador. «Empieza asimismo a haber mujeres», explica Carrión, animadas por la visibilidad en redes sociales, de manera especial Instagram, «pero no dejan de ser residuales». No hay, sin embargo, un comprador «tipo» de automóviles tradicionales, «porque asimismo hay vehículos de toda clase y condición».

En España, conforme el especialista, «tenemos una afición de bajísima calidad en comparación con otros países, incluido por poner un ejemplo Portugal, donde hay mucha más». En verdad, es categórico: «España es el país de Europa con menos afición. Aquí a la enorme mayoría lo que le agrada son vehículos populares españoles de los 60 y 70… Seat 600 y 850, Renault ocho, 2CV… al final es una afición muy de estar por casa. Mas en ciertos ámbitos más altos hay afición por Porsche o bien Mercedes «youngtimers» de los 80 o 90».

A pesar de todo, en este país «hay muchos vehículos muy buenísimos, mas la mayoría están celosamente ocultos, los conocemos cuatro», afirma Carrión, que tiene claros los vehículos que más interés despiertan entre los compradores españoles. «Hemos subastado 3 o bien 4 vehículos de la Casa Real. 2 o bien 3 Mercedes han tenido mucho éxito, vehículos que valdrian 10.000 euros alcanzaron los 40.000 por venir correctamente documentados», desvela.

Más de 100 modelos en la subasta on-line más exclusiva de la historia
Este año no va a haber baño de masas ni concurso de elegancia en Pebble Beach, la localidad californiana que cada agosto se transforma en epicentro mundial del lujo automovilístico. Sí va a haber subasta on-line -ya está en marcha, hasta el sábado-, y Sotheby’s asegura que es la mejor de la historia: 100 automóviles con un valor «nunca visto» en una puja de este género. Entre las estrellas, un Ferrari 275 GTB/4 by Scaglietti de 1967 que podría lograr los 3 millones de euros o bien un Bugatti Type 57C Ventoux de 1937 (fotografía), desde 700.000. El turismo más valioso es un Ferrari 550 GT1 Prodrive de 2001, que puede rondar los 5 millones.

Fuente: ABC.es

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