La junta de Deoleo ha aprobado este viernes la reestructuración de la compañía, una discutida operación fuertemente criticada por accionistas minoritarios, mas que ha sido protegida por los responsables de la alcuza como «la única opción alternativa para salvar» a la compañía de la quiebra.

«Es un proceso imprescindible, el conjunto no puede abonar la deuda que se le venía encima en el mes de septiembre, de 60 millones de euros», ha aducido el presidente y consejero encargado del conjunto, Ignacio Silva, quien ha calificado la situación de «insostenible».

A lo largo de la junta han tomado la palabra múltiples accionistas minoritarios -ciertos de ellos ya han demandado judicialmente a la firma- para expresar su indignación por la administración de Deoleo en los últimos tiempos y criticar la reestructuración, que en la práctica deja a cero sus participaciones si no asisten a la ampliación de capital.

Apoyo del accionista mayoritario
La aprobación de todos y cada uno de los puntos se daba por segura dado el control del capital del fondo CVC, que tiene el 56,4% de la alcuza, dueña de marcas como Carbonell, Koipe, Hojiblanca, Bertolli o bien Carapelli. Una de las medidas más polémicas incluidas en esta reestructuración -pactada con los acreedores en el mes de septiembre- es la «filialización» («hive down»), un proceso por el que se va a crear una sociedad llamada Deoleo Global a la que se transmitirán los activos y pasivos.

Los accionistas de la presente Deoleo -tanto CVC como quienes asistan a la ampliación de capital- tendrán el 51 % de dicha filial, al paso que el sobrante 49 % va a estar a cargo de las entidades financieras: «El pacto nos deja reducir drásticamente la deuda del conjunto, que en nuestros días ronda los 575 millones de euros», ha explicado Silva; conforme a sus datos el endeudamiento de la firma va a pasar a situarse ahora en torno a los 242 millones de euros, puesto que los acreedores han admitido «capitalizar» 283 millones en deuda a cambio de ese 49%.

Asimismo dejará rebajar en un 60 % la cuantía de los intereses a abonar por año (27 millones de euros) y extenderá sus vencimientos. La junta ha dado luz verde, además de esto, a una nueva «operación acordeón»: la alcuza reduce su capital social a cero y procederá más tarde a una ampliación de capital de hasta 50 millones; CVC se ha comprometido a aportar hasta 40 para asegurar su éxito si no hay interés por la parte de otros accionistas.

Este movimiento dejará a la compañía recobrar el equilibrio patrimonial una vez que incurriese en el mes de septiembre -por segunda vez en 2019- en quiebra técnica («causa de disolución»), con lo que precisa actuar sobre su capital social para cumplir con la legislación.

Entrega de opciones de compr
Los minoritarios han advertido de que por la manera en que ha sido desarrollada esta medida pierden su inversión salvo que asistan a la ampliación, lo que ha motivado una buena parte de sus críticas. No obstante, los responsables de Deoleo han argumentado que para compensar en parte a este colectivo han concebido la entrega gratis de «warrants» (certificados de opción de adquiere) a los accionistas no profesionales con independencia de si participan o bien no en la ampliación.

Este certificado le da a los titulares el derecho a repartirse un 10% del valor de una futura venta de la compañía si se cumplen ciertas condiciones, como que el importe de la operación supere los 575 millones de euros y se ejecute en un plazo de 5 años.

Silva ha incidido a lo largo de su alegato en que los vencimientos de deuda de 2020 ponían a Deoleo «en serias contrariedades financieras» y que la reducción de deuda era indispensable para cumplir el plan de negocio que están incorporando, con el que aguardan que su Ebitda alcance los 55 millones de euros en 2023, más del doble que ahora. «Si los acreedores han admitido transformar deuda en capital de la compañía y si CVC vuelve a poner dinero es por el hecho de que piensan que el proyecto tiene futuro», ha argumentado.

A lo largo de la junta, múltiples minoritarios han acusado a los administradores de la firma a lo largo de los últimos años de mentir a este colectivo con falsas promesas y han atribuido las fuertes pérdidas cosechadas en estos ejercicios a su mala gestión: «La reestructuración es conveniente para los trabajadores, los acreedores y para CVC, mas es perjudicial para los minoritarios (…) Lo que el día de hoy se vota nos hace perder todo nuestro dinero», ha lamentado uno de sus portavoces Yago Casado.

Fuente: ABC.es

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