Lorena Roldán se afilia al PP catalán mientras los críticos cuestionan el liderazgo de Alejandro Fernández


El Partido Popular en Cataluña nunca ha sido un partido fácil.
Las luchas internas, los golpes bajos entre las distintas familias y la dependencia casi absoluta de las decisiones que sobre el partido se toman desde Génova han marcado el devenir de una formación que actualmente atraviesa, en cuanto a presencia social y representación en las instituciones, su momento más bajo, muy lejos de lo que le correspondería al capítulo catalán de la que es una de las grandes formaciones nacionales.

La formación liderada por Alejandro Fernández obtuvo su peor marca histórica en los
comicios catalanes de febrero, tres diputados, incluso por debajo del batacazo histórico de 2017, cuando en las elecciones del 155 los populares cayeron hasta

 las cuatro actas. Muy lejos de la marca histórica de Alicia Sánchez Camacho en 2012, en el arranque del ‘procés’, cuando se sacaron 19 diputados. El resultado del pasado febrero cayó como un jarro de agua fría, y volvió a agitar las aguas del PPC, partido que no solo no pudo capitalizar el desplome de Ciudadanos –a los que se había robado su anterior líder Lorena Roldán, que ayer anuncio su afiliación al PP– , sino que incluso se vio arrollado por Vox. El descontento en Génova con la campaña planificada por el PPC fue patente, del mismo modo que desde la dirección catalana se lamentó que las incursiones de Pablo Casado distorsionaron el mensaje y quitaron foco a Fernández. Cuando los resultados son malos, todo son reproches.

Crisis sucesivas

A esta situación se añade ahora, casi como si se tratase de una erupción periódica, las especulaciones sobre la solidez del liderazgo de Fernández, una circunstancia que, de hecho, ha afectado a todos los líderes con que ha contado la formación en Cataluña. Distintas fuentes del partido apuntan a la voluntad de Génova de proceder a un relevo inminente de la cúpula del partido en Cataluña, algo que fuentes de la actual dirección no dudan en calificar de «intoxicación». Incluso los críticos con Alejandro Fernández le reconocen su brillantez intelectual y como parlamentario, una alabanza no obstante que contrastan con la escasa –«dejación absoluta», señalan estas voces– dedicación a la política interna de la formación, con una militancia más que desmoralizada y que ha visto como en los últimos meses se encadenaba una crisis detrás de la otra: la dimisión del secretario general a pocas semanas del 14F por una presunta agresión sexual, la dimisión de la gestora provincial de Tarragona, o el caos, siendo suaves, del grupo municipal del PP en Barcelona, con un Josep Bou en guerra con su único colega de grupo, Óscar Ramírez.

Las mismas fuentes señalan que el equipo de Casado estaría pensando en recurrir a la actual líder del PP en Europa Dolors Montserrat para dar el relevo a Fernández, una posibilidad en cualquier caso que debería realizarse a través de un congreso extraordinario dado que el cónclave del PPC no está previsto hasta noviembre de 2022. Fuentes de la actual dirección lamentan el ruido constante que se genera dentro del partido, mientras que otras voces internas apuntan a que figuras históricas de la formación ahora en segundo plano son las que estarían tratando de mover la silla a Alejandro Fernández. Desde la actual dirección asumen que reman en solitario, solo con la ayuda de la militancia y en ningún caso con el apoyo de quienes dominaban el partido antes de la elección de Fernández. Por contra, aseguran contar con el apoyo de Génova.

El número uno

En la dirección nacional del PP tomaron buena nota del desastre electoral del 14-F. Pero en Génova llevan su ritmo y por ahora no está sobre la mesa una ‘revolución’ interna del PP catalán. La renovación se ha ido haciendo por abajo, desde las provincias, como en el resto de las comunidades. Cuando llegue el momento, se plantearán si es necesario un cambio de liderazgo en la comunidad. Fuentes de Génova descartaron que Roldán esté «destinada» a ser número uno en el futuro. Su mensaje al entrar en el PP, justo después de la convención nacional, es otro: dar un impulso claro al trasvase de votantes desde Ciudadanos al PP.

El jueves, en un desayuno informativo en Madrid, el secretario general de los populares, Teodoro García Egea, subrayó que el PP en Cataluña es «fundamental» para los objetivos del partido, aunque «todo proyecto necesita tiempo y maduración». Fue una declaración que sonó a prórroga. Según explicó, el PP catalán debe mantener «el rumbo firme y seguir avanzando».

En Génova, sin embargo, no olvidan los puntos débiles que dejó al descubierto el partido en Cataluña durante la campaña y en las elecciones autonómicas. Todos consideran a Alejandro Fernández un gran parlamentario, pero la parte orgánica del partido es fundamental si el PP quiere aumentar su implantación en las cuatro provincias catalanas. Tras las elecciones, hubo quien comparó el funcionamiento del PP catalán con un «club de amigos», y en Génova estuvieron plenamente de acuerdo con esa definición. Ahí es donde más flojea el partido, en la organización territorial y en la movilización de unas bases cada vez más exiguas, según las fuentes populares consultadas.


Fuente: ABC.es .

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