Las presiones de Iglesias por el futuro de Podemos deterioran su relación con Yolanda Díaz


Las valoraciones y actitudes del exlíder de Podemos han servido para crispar los ánimos en el seno de Unidas Podemos y ‘enfriar’ una relación que no está rota, pero sí pasa por su peor momento. A Yolanda Díaz y Pablo Iglesias les une el afecto de años haciendo política y es precisamente esto lo que les salva de que su distanciamiento no sea hoy mayor. El ‘proyecto amplio’ que plantea Díaz pasa por superar a los partidos. Iglesias ya dejó claro que no comparte algunos aspectos y presiona para que Podemos no quede marginado dentro.

En el entorno del Gobierno se apunta a al menos un par de discusiones intensas desde que la situó como la líder de los morados.

 Las disputas se niegan oficialmente, pero fuentes de Unidas Podemos en el Ejecutivo admiten a ABC que el acto de Valencia del día 14 fue un antes y un después en la relación personal de Díaz e Iglesias.

Según ha podido saber este diario, él trasladó en privado su malestar a Díaz. El encuentro entre mujeres de la izquierda
fue la primera piedra de su candidatura aglutinadora. Pero sentó mal en la dirección morada porque Ione Belarra e Irene Montero no fueron invitadas. Este enfado podría haberse sofocado con mano izquierda, pero las palabras de Iglesias los días siguientes hicieron evidente que existía un conflicto interno. «¿Pero Pablo Iglesias no había dejado la política?», ironizaron entonces en el entorno de Díaz. La masiva presencia del exvicepresidente en los medios lanzando opiniones sobre actualidad política no entusiasma.

Habla de «cuidar el espacio»

«Me hubiera gustado que estuvieran Ione o Irene, pero hay que respetar que Yolanda decide con quién está en cada momento», soltó Iglesias; y deslizó la idea de que
Díaz tendrá que «cuidar» de Unidas Podemos y «cerrar pronto» el papel «importante» que, según él, tendrá su partido en el nuevo proyecto. Hay sectores en Unidas Podemos que le ven cargado de cinismo e interpretan un intento directo de hacerla responsable de la ausencia de Podemos allí.

Fuentes cercanas a la vicepresidenta recordaron aquellos días que ella no organizaba el evento de Valencia, sino un sector de Compromís con Mónica Oltra. Pero no se niega la disposición de Oltra para impulsar el proyecto desde otros territorios
con el apoyo de los Comunes de Ada Colau e Izquierda Unida.

El conflicto con Podemos se entiende uniendo esas piezas que vienen en forma de detalles. El partido sabe que apoyar la candidatura de Díaz servirá para crecer. Pero la armonía se les atraganta al ver su influencia disminuyendo.
Es elocuente el silencio de los dirigentes de Podemos la tarde del acto de Valencia, mientras otros líderes de la izquierda como Íñigo Errejón, que tuvo un gesto de acercamiento, o Garzón lo aplaudían. Los portavoces morados ni siquiera lo abordaron en sus ruedas de prensa. Desde finales de septiembre, cuando Díaz habló de este tema por primera vez , siempre han sido ambiguos.

Si bien el acto de Valencia fue el punto de inflexión, y sí se admite que generó conflicto interno, antes ya hubo actitudes que enrarecieron el ambiente. Siempre desde fuera de la actual dirección; aunque de personas con mucha influencia dentro. El primero que cargó contra Díaz fue Juan Carlos Monedero en un artículo de opinión donde la comparó con Manuela Carmena y apeló a la importancia del partido como eje vertebrador. Hay que recordar que Díaz no tiene cargo orgánico ni partido.

Iglesias también lanzó esta idea en una tertulia: «Hay una conciencia muy clara en la izquierda de que lo que intentó Carmena en su momento; lo de ‘mi carisma y yo podemos sin los partidos’, no funcionó». Pero hay más situaciones de tirantez.

Pese a que se evitó una respuesta que pudiera polarizar a Unidas Podemos, no gustó el tuit de Iglesias sobre el acuerdo de Gobierno y PP con Enrique Arnaldo. «¿Acierta Yolanda Díaz pactando con PP y PSOE la renovación del Tribunal Constitucional aún a pesar de que ello implique votar a los candidatos del PP?», escribió el exvicepresidente (en un artículo adjunto respondía que ‘sí’). «Se retrató él mismo», valora una fuente del entorno de Díaz. Ahí, lo traducen como otro intento de responsabilizarla de una negociación que no lideró ella, sino Enrique Santiago, secretario de Estado.

«Especulaciones» del exlíder

Díaz contestó a las valoraciones de Iglesias solo una vez: rueda de prensa del Consejo de Ministros del día 16. Rechazó sus «especulaciones» sobre un adelanto electoral y apeló a «terminar el mandato».
Hay un esfuerzo en su equipo y en Podemos porque no se hable de un deterioro en la comunicación. Porque es cierto que trabajan coordinados en el Gobierno y, sin embargo, lo anterior también repercute en la relación entre Díaz, Belarra y Montero. Desde el PSOE, socio de coalición, hay quien ya percibe algunas tiranteces en las reuniones. Y hay situaciones que lo demuestran.

Las dirigentes de Podemos fueron invitadas a la asamblea de los comunes junto a Díaz, Garzón, Colau y Oltra. Pero dijeron que no podían asistir y Belarra participó mediante un vídeo en el que no mencionaba a Díaz. Tampoco fueron a la ‘Escuela de Otoño’ de IU esos días. A las citas acudió Lilith Verstrynge, número tres.

Las confluencias y los aliados han lanzado mensajes velados a Podemos tras estos gestos. Garzón dijo en ese mismo acto de los comunes que «hay que hablar antes del qué y no del quién». Colau
recordó que a Díaz le había «tocado» ser candidata a presidir el Gobierno porque Iglesias la puso frente cuando dejó la política. La vicepresidenta empezará con su proyecto en 2022.

«Nunca me he peleado por estas razones ni lo voy a hacer, como suceda esto o exista ruido es probable que yo me vaya», advirtió Díaz en septiembre. Vamos, que lo veía venir.


Fuente: ABC.es .

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