La doctrina del «crack» del sistema público de pensiones tiene razonamientos irrebatibles en su favor. Desde el año 2011, la Seguridad Social amontona déficits crecientes: 100.000 millones de euros, con un pico de 18.800 millones en 2018. A ellos va a haber que sumar otros 16.000 millones de euros, que conforme la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) va a ser el desajuste de caja del sistema para 2019, el uno con tres% del Producto Interior Bruto. Entre 2011 y 2019, se han incorporado 800.000 pensionistas más al sistema, por los uno con siete millones de cotizantes más que se han sumado. O sea, desde 2011, cuando la Seguridad Social entra en números colorados, se han incorporado el doble de cotizantes que de pensionistas. No obstante, las cuentas no solo prosiguen sin cuadrar, sino el orificio no deja de acrecentar con todos los años que pasa. ¿Por qué razón? Entre 2011 y 2019, los ingresos por cotizaciones sociales apenas han aumentado en nueve.600 millones de euros, un nueve% más, al pasar de los 105.311 millones de euros colectados en 2011 a los 114.915 millones previstos para este ejercicio. Por contra, los gastos en operaciones corrientes se han disparado en ese periodo en prácticamente 30.000 millones de euros, lo que supone un aumento del 26,21%, al pasar de los 118.159 millones a los 148.123 millones de euros ¿Cuál es el motivo de que ya no sean suficientes prácticamente 20 millones de trabajadores para mantener las pensiones públicas? En 2011 se pagaban ocho,86 millones de pensiones en España. El día de hoy se abonan nueve,76 millones, prácticamente un millón más. En 2011, el importe medio mensual de la nómina de las pensiones rondaba los siete.200 millones de euros (recordemos que en 2006 se gastaban apenas cinco.000 millones por mes). El día de hoy, se abonan nueve.700 millones (septiembre), lo que supone dos.500 millones de euros más cada mes. La pensión media en 2011 era de 810 euros (646 euros en 2006) y la media de jubilación alcanzaba los 923 euros. El día de hoy, la pensión media es de 993 euros (más alta que la de jubilación en 2011) y la media de jubilación supera los 1.140 euros, si bien los nuevos retirados se incorporan al sistema cobrando 1.456 euros por mes en el Régimen General. Es decir, desde el instante en que el sistema de la Seguridad Social entró en déficit en 2011, la pensión media mensual se ha aumentado un 22,5%. Esta levanta solo se ha visto frenada en la pensión mínima y máxima desde la introducción en 2013 y hasta 2017 del Índice de Revalorización de las Pensiones, que limitaba los aumentos al 0,25% mientras que el sistema se encontrase en una situación deficitaria. Las dos perdieron un 0,6% de capacidad adquisitiva en ese periodo. No obstante, esto no afectó a las pensiones medias, que a pesar de todo se valorizaron un seis con ocho%, conforme el estudio «Pensiones y elecciones», efectuado por Antonio Castillo Espinosa, maestro de la IE University, y publicado por la página web «The Conversation». Por contra, los salarios y las cotizaciones no han corrido exactamente la misma suerte que las pensiones en exactamente el mismo lapso de tiempo. Si bien la recesión golpeaba entonces de manera fuerte, en 2011 el salario medio más usual (el que cobran la mayor parte de los españoles) era de 15.000 euros salvajes por año. Desde ese momento, el sueldo más frecuente se ha aumentado un 12,9%, hasta rondar los 17.500 (conforme los datos de 2017, los últimos facilitados por el INE). O sea, que desde el instante en que la Seguridad Social entró en barrena, las pensiones han subido prácticamente el doble que los salarios y, por ende, las cotizaciones de prácticamente 20 millones de trabajadores no dan de sí. El chicle no se puede estirar más pues hay que abonar más a más retirados. Hasta el momento, la caja de la Seguridad Social había soportado con determinada suficiencia las fuertes revalorizaciones merced a que la esperanza de vida de los españoles no había despegado. La vida media de las cohortes nacidas en la posguerra, las que se jubilaron en torno al ejercicio 2005, era de unos 52 años. Entonces, la Seguridad Social registraba 10.000 millones de superávit. Por contra, la esperanza de vida de las cohortes que se jubilaron desde 2011, nacidas ambiente a 1946, superaba los 60 años. Prácticamente 10 años más de vida en apenas 3 quinquenios. En consecuencia, el porcentaje de españoles que llegó a cobrar la pensión en 2011 se disparó y no va a dejar de hacerlo, en tanto que la esperanza de vida de las cohortes que se jubilarán próximamente ronda los 70 años. En resumen: desde 2011, la Seguridad Social debió hacer en frente de un desembarco masivo de pensionistas y a revalorizaciones de prácticamente el tres% cada ejercicio. ¿Mas qué sucedió en los años de forma inmediata precedentes? En plena bonanza económica, las pensiones se dispararon. La cantidad de pensionistas era todavía asumible y entre 2004 y 2011 la pensión mínima de jubilación de un titular de 65 años o bien más con un cónyuge a su cargo aumentó nada menos que un 53%. La de un retirado de 65 años en una unidad unifamiliar se acrecentó un 46%. La de viudedad de un adjudicatario con cargas familiares, un 81% y la de orfandad, un 47%. En 2004, la pensión media de jubilación era de 654 euros. En 2011, de 923.

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