Es la noche más mágica del año. El fuego, las hogueras, la música, la pólvora, las flores y la petición de deseos protagonizan una jornada marcada por el jolgorio y la diversión. Y es que el solsticio de verano, que tiene lugar un par de días antes, y la conmemoración del nacimiento de San Juan Bautista convierten la noche del 23 al 24 de junio en una de las fechas más señaladas del calendario.
En España, son numerosos los pueblos y ciudades que celebran verbenas y fiestas populares, con la cremá de Alicante, a noite da queima de A Coruña, les falles d’Isil, en el Pirineo leridano, o el paso del fuego de San Pedro Manrique como algunas de las más emblemáticas. Sin embargo, más allá de nuestras fronteras, son muchos los rincones que viven la noche de San Juan de una forma especial. Dinamarca, Noruega, Finlandia, Letonia o Portugal son algunos de ellos, aunque existen muchísimos más…

Sankt Hans, Dinamarca

Dinamarca celebra su particular verbena de San Juan, conocida popularmente como Sakt Hans. Durante la noche, los daneses de reúnen alrededor de grandes hogueras donde cantan Midsommervisen
, la canción del solsticio, una composición de escritor Holger Henrik Herholdt Drachmann, y bailan hasta el amanecer.
Cumpliendo con las tradiciones vikingas y medievales, aprovechan la ocasión para quemar figuras de paja que representan a las brujas y que les permiten ahuyentar a los malos espíritus. Como en la mayoría de localidades, para los locales, es una excelente excusa para encontrarse y disfrutar del buen tiempo que reina en esta época del año.

Jonsok, Noruega

Las hogueras, generalmente a orillas de lagos, en playas o junto a fiordos, y coronadas con cruces de madera, también son el centro de la noche noruega más mágica del año. Conocida como Jonsok o Sankthans -como en la vecina Dinamarca-, cuando anochece, la gente se reúne para cenar, contar historias con los troles como protagonistas, comer dulces y bailar.

Las flores también están presentes durante la jornada. Se recolectan, se confeccionan coronas que se colocan en el pelo, y las mujeres las guardan bajo la almohada para soñar así con su futuro marido. También es frecuente organizar falsos matrimonios simbolizando así el nacimiento de una nueva vida.

Juhannus, Finlandia

Juhannus es el nombre con el que se conoce la noche de San Juan finlandesa, una de las más cortas del año. Y es que, sobre todo en Laponia, en esta época del año la noche prácticamente no existe. El país se engalana con flores y banderitas para celebrar que empiezan las vacaciones. Se disfruta en las ciudades, pero la mayoría se marchan al campo para pasar el día en familia y amigos.
Uno de los lugares más emblemáticos es Seruasaari, una isla muy cerca de Helsinki, en la que se hacen barbacoas, se pesca, se relajan en la sauna, bailan y, por supuesto, se encienden kokkos
-fogatas- al borde de los lagos o del mar. En el pasado se celebraba en honor al dios Ukko, a la que se le pedía una buena cosecha y éxito en el amor.

Ligo y Jani, Letonia

El solsticio de verano es una fiesta popular en Letonia, el Līgo y Jāņi. Empieza por la tarde y se prolonga hasta el amanecer. Y es que ¡no está permitido irse a dormir hasta entonces! No pueden faltar la música, los trajes típicos, las danzas folclóricas y, sobre todo, las guirnaldas de hojas de roble y flores silvestres para llevar en el pelo.
Durante la tarde-noche, se reúnen para comer queso de alcaravea, cantar y beber mucha cerveza, si puede ser, en plena naturaleza (aunque en la capital, Riga, también se celebre). Más tarde se encienden hogueras, sobre las que se salta para asegurarse de esta forma buena suerte, y en las que se echan las coronas utilizadas el año anterior, para dejar atrás viejos problemas y malos pensamientos.

Sao Joao, Oporto

Sao Joao es, sin lugar a dudas, la fiesta más importante de la ciudad y la preferida de los vecinos de
Oporto
. La gente sale a la calle para comer, beber y divertirse con las numerosas actividades gratuitas que organiza el Ayuntamiento y en las múltiples verbenas populares que de los barrios de la ciudad durante toda la noche.
Los fuegos artificiales iluminan el cielo desde el puente Dom Luis, todo ello sin olvidar la tradición de salir con martillos de juguete (antiguamente puerros y hojas de ajo) para golpear con ellos a la gente y de esta forma desearles buena suerte.

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