Los termómetros alcanzarán este mañana los 39 grados en Navarra. Es la primera alerta naranja por temperatura del verano, pero no será la única. Gran parte de la Península y Balares se verán afectadas por la llegada de una masa de aire tropical que aterrizará en la Península después de un extenso recorrido por el norte de África. Se caracteriza por ser muy cálida, seca y con polvo en suspensión. El valle del Ebro y las cuencas media y alta del Tajo, Guadiana y Guadalquivir serán las zonas donde más subiran las temperaturas, pudiéndose superar los 42 grados. Las cuales persistirán hasta el 1 de julio, aunque aún no se descarta que puedan prolongarse en algunas zonas. Este tipo de episodios, desgraciadamente, cada vez duran más y nos tenemos que ir acostumbrando, porque los datos arrojados por los informes científicos son desoladores. En nuestro país, donde el verano ya se adelanta nueve días por década desde los años 80, las proyecciones, pese a estar sujetas a incertidumbre, no dejan lugar a dudas: el calor que pasamos ahora no va a ser nada comparado con la que se nos avecina. ¿El motivo? La elevada concentración de emisiones de gases de efecto invernadero que no para de aumentar. Tras superar años atrás la barrera psicológica de las 400 partes por millón (ppm) de CO2, lo cierto es que cada año suben en torno a dos o tres ppm a nivel mundial. Esto explica que ya estemos en 416 ppm. Y lo que es peor, incluso aunque hoy se dejase de emitir, el escenario al que vamos no es nada halagüeño. Prepárense porque pronto España no solo batirá sus propios récords de calor, sino las temperaturas de récord de mañana serán los valores medios en 50 años. El peor escenario: En 2060 la canícula durará 10 días más que ahora Así, en el peor escenario posible, aquel en el que por no hacer nada en la lucha contra el cambio climático llegaremos a las 936 ppm en 2100, las temperaturas máximas a mediados de siglo «subirán entre dos grados de media al año en el tercio norte peninsular y en la zona oriental. En el resto del país, la previsión es que lo hagan entre tres y cuatro grados», explica a este periódico Rubén del Campo, portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet). Y para finales del siglo, los termómetros se dispararán: «La media de las máximas subirán entre tres y cinco grados en el tercio norte y mediterráneo, y entre cinco y siete grados en el resto del país». «Es una barbaridad», reconoce Del Campo, acostumbrado ya a ver cómo mes a mes, año tras año, las temperaturas en nuestro país son cada vez más cálidas. Más extremos Los veranos serán si cabe más extremos. Así, «para 2050 subirántres grados la temperatura media de las máximas en el Cantábrico y crecerán entre cuatro y cinco grados en el resto del país. Para finales de siglo, entre 2080 y 2100, la media de las máximas subirá entre cuatro y seis grados en el Cantábrico y en el Mediterráneo, y entre seis y nueve en el resto». Una predicción desoladora. Para hacernos una idea, el meteorólogo nos explica que en Madrid la temperatura media máxima en verano es de 30 grados, así que imagínense lo que será que los termómetros alcancen entre 36 y 39 de media. Otros días, por tanto, los termómetros superaran con creces los 40. «En Santander, por ejemplo, la temperatura media de las máximas en verano es 23 y subirá con este escenario a 28-30º». En Alicante, donde la media en verano es 29, las temperaturas podrían subir a 33-35 de media y a eso hay que añadir la humedad, por lo que la sensación de bochorno será muy superior, sin olvidar que a esto hay que sumar el aumento de las noches tropicales que no nos dejan descansar. Algo que sufrirán, y mucho, en Córdoba, donde la media de las máximas en verano ya es de por sí elevada: «34 grados, por lo que la media será más de 40: 44». Y eso de media. En cuanto a las mínimas, en 2050 se estima que se registrarán entre «dos y cuatro más de media en todo el país. Y en 2100 dependerá de la zona: así subirán entre cuatro y seis grados en prácticamente toda España, salvo en el nordeste peninsular dónde subirán entre seis y ocho más», afirma el portavoz de Aemet. Otro factor a tener en cuenta son las olas de calor, ya que también estos fenómenos aumentarán con los años . Así, si en los últimos veranos estamos notando que estos episodios cada vez duran más en el tiempo, la previsión es que continúen sumando días. «A mediados de siglo (en este caso, 2060) y en el peor escenario, las olas de calor durarán diez días más que ahora. Y para finales se registrarán 30 días más de olas de calor en el peor escenario previsto, es decir, habrá el doble de días de olas de calor que hoy», hace hincapié Del Campo. También cambiará el régimen de precipitaciones. No obstante, en este factor hay una gran variabilidad; es decir, no es tan evidente la previsión a futuro. Así, «tanto en un escenario suave como malo, a partir de 2040 el patrón de precipitaciones será a la baja. Se prevé que las lluvias se reducirán en un 10% en el conjunto de España, pudiendo incluso llegar a bajar un 15% en el peor escenario en 2100, pero hay mucha incertidumbre», confiesa. En lo que no hay tanta duda es que los chubascos serán sobre todo torrenciales; es decir, «lloverá mucho en períodos de tiempo más reducidos. De hecho, se estima que en 2080 pueda haber 10 días más sin lluvia que ahora y eso es debido a que al existir más energía, los fenómenos meteorológicos son más extremos», precisa el experto de la Agencia Estatal de Meteorología. Escenario suave: Entre uno y tres grados más en verano de 2050 ero si en vez de superar las 900 ppm logramos ir a un escenario más suave, aunque suave parece un eufemismo, en el que la concentración de CO2 no supere las 538 ppm en 2100, las temperaturas serán más extremas que en la actualidad, aunque serán notoriamente más soportables. Así, «en un escenario menos malo, las temperaturas máximas anuales en el horizonte 2050 serán un grado más de media en el Cantábrico y en la región mediterránea, y entre uno y tres más en el resto del país (en el interior). En 2100 la media anual de las máximas subirán entre dos y cuatro grado más», comenta del Campo. Unos extremos que serán más evidentes en verano. «Para 2050 se estima que en el período estival vayan a subir entre dos y tres grados la media de las máximas en todo el país, salvo en el Cantábrico, donde se incrementarán un grado», precisa. Y para finales de siglo los termómetros en verano registrarán «entre dos y tres grados más de temperatura máxima media en el Cantábrico y en puntos del Mediterráneo, mientras que en el resto subirán entre dos y cuatro». Es decir, que incluso el escenario suave es poco suave. «El problema es que aunque los gobiernos empiecen a hacer un esfuerzo para cambiar la situación actual costará que las ppm se estabilicen, porque llevan mucho incremento». En cuanto a las mínimas, «en 2050 subirán un grado y se espera que algo más en el nordeste peninsular. Así, en Aragón y Cataluña podrían elevarse hasta en dos . Y para finales del siglo, subirán entre dos y tres más y uno en el noroeste de media al año. En cuanto a los veranos, las mínimas serán entre dos y tres más elevadas en ambos horizontes temporales». En relación a las olas de calor, en un escenario suave se espera, según precisa Del Campo, que estos fenómenos a mediados de siglo sean casi como hasta ahora, ya que no se detectan diferencias significativas, pero durarán diez días más que ahora a finales de siglo». En definitiva, un panorama desolador. Y es que desde 1984 las temperaturas son más cálidas mes a mes en todo el planeta: «Todos los meses sin excepción han sido más cálidos que la media a nivel global», concluye el portavoz de Aemet.

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