La pandemia del Covid-19 ha marcado un antes y un después en la movilidad, especialmente en las ciudades. A las restricciones por contaminación, se ha sumado el miedo a contagio. Ante esto, las motos se han convertido en un medio de transporte libre de virus y con multitud de ventajas: «Acorta sensiblemente los tiempos de desplazamiento, permite una mayor facilidad para aparcar, produce menos emisiones y tiene un menor coste de adquisición y mantenimiento que otros vehículos», subraya José María Riaño, secretario general de Anesdor (Asociación Nacional de Empresas del Sector de Dos Ruedas) a este diario. Es más, «también es relevante que el mercado de las motos de ocio ha resistido bien. Disfrutar de tu moto el fin de semana, haciendo turismo o simplemente recorriendo una ruta, es una opción atractiva cuando por el coronavirus pasamos una gran parte del tiempo en espacios cerrados o dentro de nuestra comunidad», manifiesta.

Por ello, la pandemia ha afectado menos a las dos ruedas que a otros vehículos. Concretamente, las matriculaciones de motos y vehículos ligeros en el mes de marzo fueron bastante halagüeñas: se entregaron 17.606 vehículos, lo que supone un 4,9% más que en 2019 y un 85% más que en 2020, un dato que distorsiona la estadística ya que en estas fechas el mercado cerró la segunda quincena del mes por el confinamiento por el Covid-19. Pero ilustra el buen momento por el que atraviesa el sector de las dos ruedas en España, en contraste con el alarmante frenazo que están experimentando los coches. Por ejemplo, las ventas de vehículos siguen lejos de recuperar el ritmo anterior a la pandemia. Las matriculaciones rondaron el mes pasado una caída de más del 30% respecto a marzo de 2019 -como los concesionarios estuvieron cerrados más de medio mes, en 2020 las ventas crecen más de un 120 por ciento, pese a que si se mira la evolución con 2019 todos los datos diarios, de marzo de 2021, son de caída-, con unas ventas en el entorno de las 85.800 unidades.

Y aunque en el total del acumulado del año, el sector de las dos ruedas también está en descenso, es mucho menor. Según Anesdor, el mercado cayó un 2,8% en el primer trimestre, lo que significa que se matricularon 38.615 vehículos entre motocicletas, ciclomotores, triciclos y cuadriciclos ligeros y pesados. «Son datos atípicos porque nos comparamos con un marzo 2020 cuando la segunda quincena hubo un confinamiento total. La caída es de un 2,8% respecto al 2020, pero es de un 9,3% respecto a 2019, cuando los datos aún no estaban afectados por la crisis», explica Riaño.

Un leve porcentaje de retroceso en comparación con el coche, cuando en el primer trimestre del año es cercano al 15% frente a 2020, y del 41 frente al 2019, por el impacto del coronavirus y la subida indirecta del impuesto de matriculación el pasado mes de enero, por la llegada de unas pruebas de emisiones más exigentes.

«Tras los datos negativos de enero y febrero, en marzo el mercado ha presentado un repunte. No obstante, la incertidumbre por la posible llegada de una cuarta ola de la pandemia y el impacto de los problemas en la cadena logística global y los suministros de algunos componentes, serán factores relevantes en los próximos meses», añade. A pesar de unos datos a la baja, Anesdor estima que este 2021 que las entregas crecerán un 6,8%. El segmento que más espera que incremente sus ventas son las motocicletas de cilindrada media y alta, que mejorarán en un 10,4%.

Lo eléctrico despega
No obstante, las matriculaciones de vehículos eléctricos puros de todo tipo (turismos, dos ruedas, comerciales e industriales) cerraron 2020 con un total de 35.045 unidades, lo que supone un 44,4% más, según datos de la Asociación Empresarial para el Desarrollo e Impulso de la Movilidad Eléctrica (Aedive) y la Asociación Nacional de Vendedores de Vehículos a Motor, Reparación y Recambios (Ganvam). Concretamente, en el caso de los vehículos ligeros eléctricos su cuota fue del 8% tras alcanzar las 14.910 unidades matriculadas y crecer un 17% en el año. De hecho, se consolida como el segmento eléctrico con mayor cuota en la automoción.

La geografía española acoge grandes compañías de motos cien por cien eléctricas. Una de las más reconocidas es Silence, fundada en 2011 por Carlos Sotelo, que ha pasado de ‘start up’ a ser el principal fabricante de motos de España. Produce para Seat la MÓ 125 y es una de las compañías mejor posicionadas ante la electrificación de la movilidad. Tanto que se trata de la marca líder en movilidad eléctrica a nivel europeo y su modelo S02 lideró durante varios meses el mercado global de la moto en España por encima de las motos de combustión, convirtiéndose en la quinta moto más vendida del año. En Europa también ha sido el modelo más vendido de su categoría.

Aunque marcas con menos renombre se abren camino por convertirse en un referente ‘made in Spain’. Este es el caso de Velca, cofundada por Emilio Froján en febrero de 2020 y el equipo de producción de la empresa sueca de patinetes eléctricos compartidos Voi. Pese a las dificultades de la pandemia fueron capaces de conseguir fondos por importe de un millón de euros en rondas de inversión, y su ritmo de desarrollo es grande. «Ya somos la tercera marca en matriculación de ciclomotores eléctricos y confiamos en superar esa posición en cuestión de un mes. Ahora mismo tenemos producidos 550 vehículos, y pretendemos llegar a otros 600 este 2021», declara Froján a este diario. Una iniciativa de movilidad que ha llevado a Forbes a incluirle y a la marca de motocicletas eléctricas españolas que ha creado entre los 21 protagonistas del cambio.

Fuente: ABC.es

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