A todos nos agradan las buenas historias, estamos prestos a creerlas firmemente mientras que su narrativa nos atraiga. Ciertas marchan mejor que otras, mas en ciencia hay una que se ha hecho viral. Sus ingredientes están claros: un pequeño de una humilde familia de Croacia prueba una inteligencia superior y emigra a E.U. para mudar el planeta. Allá se encara a un jefe explotador al que derrota, mas no logra el reconocimiento que merecía y muere solo, pobre, perseguido por el FBI y, si me apuras, por los extraterrestres. Se trata de la historia de Nikola Tesla, o bien cuando menos del Nikola Tesla del que nos acostumbran a charlar.Antes de continuar, absolutamente nadie pone en duda que Tesla tenía una psique excelente y que sus frutos han tenido un impacto definitivo para modelar el planeta en el que vivimos. No obstante, es usual hallarle encabezando listas de los mejores científicos de la historia, y el interrogante se vuelve evidente ¿Verdaderamente merece ese puesto? ¿Fue más influyente que Newton, Gauss o bien Darwin? La contestación no es moco de pavo, la verdad es que jamás lo es cuando se habla de biografías, por el hecho de que, si bien nos cueste admitirlo, aun las personas más inusuales de la historia prosiguen siendo personas, no seres de luz.

Hijo de la luz

Tesla nació el siete de enero de 1856, en Smiljan, en la presente Croacia. Cuentan que el parto tuvo lugar a lo largo de una intensa tormenta y que, al verlo, la comadre afirmó “Será el hijo de la tormenta”, a lo que su madre Đuka Mandić respondió: “No, va a ser hijo de la luz”. Ninguna de ellas podía imaginar que el pequeño Nikola terminaría ideando el motor de energía alterna que daría energía a la humanidad. Lo cierto es que jamás vamos a saber si esta charla fue real, mas hay que reconocer que pocas biografías empiezan de una manera tan libresca.Sabemos que Tesla fue un joven inquieto, amante de la ingeniería y de la física, y que, estando de manera profunda enfermo de cólera, logró quitarle a su padre la idea de hacer de él un sacerdote. Leía prácticamente las 24 horas del día y apenas dormía, mas contra lo que el mito nos afirma, Tesla no fue siempre y en todo momento el primero de la clase. En su segundo año de carrera perdió la motivación, dejo de estudiar e inclusive se volvió adepto al juego. Por fortuna acabó reponiéndose al bache y terminó la carrera.El joven Tesla fue creciendo como ingeniero, encontrando mejores trabajos hasta el momento en que le contrató la Continental Edison Company, por fin trabajaba para Thomas Alva Edison, una de las psiques a las que más admiraba. El próximo paso estaba del otro lado del océano, ya no le quedaba considerablemente más por medrar en el viejo continente, y en el nuevo le estaba aguardando un Edison de carne y hueso, con el que poder trabajar codo con codo.Nikola llegó a la tierra de las ocasiones con una psique excelente, un sueño, poca visión empresarial y múltiples kilogramos de ego. Aquello era una combinación explosiva en presencia del Edison, los 2 trenes chocaron frontalmente y Tesla se sintió infravalorado. Tras ciertos rifirrafes decidió desamparar General Electric. Edison le había prometido una recompensa económica por progresar una de sus patentes y, tras lograrlo, se había desdicho tratando a Tesla de ingenuo. Hasta acá mito y realidad andan prácticamente a la par, es ahora cuando brota la fantasía.

Érase una vez

Lo que cuenta el mito es que Tesla se las apañó para plantar cara a Edison a solas, poniendo en alerta a General Electric presentando el motor de corriente alterna una mejor opción alternativa a su producto estrella: el motor de corriente continua. La diferencia estaba en que el motor de Tesla era capaz de mudar el sentido de la corriente de forma alternante, yendo y viniendo, al paso que la continua viaja en una dirección.Es posible que, como afirma la historia, Tesla tuviese un instante voilá a lo largo de su tiempo en Europa, mas había un largo camino que recorrer entre esa inspiración y la comercialización a gran escala de un nuevo modelo de corriente. Lejos de trabajar solo, Tesla contó con un enorme equipo trabajando a sus órdenes y con el apoyo económico de otro de los mayores ingenieros de su temporada, el magnate George Westinghouse. Por último, a pesar de ser menos segura, la rentabilidad del modelo de corriente alterna para trasmitir energía a grandes distancias hizo que imperase a lo largo de bastante tiempo. Tesla había ganado, mas acompañado.A medida que nos distanciamos de esta Guerra de las Corrientes su vida y el mito divergen poco a poco más. Sobre todo, cuando mezclamos los intereses de grandes empresas.

Energía para todos

Más que por la corriente alterna, Tesla ha pasado a la cultura popular por la torre de Wardenclyffe, de 150 metros de altura. Un intento de proveer electricidad sin cables al mundo entero. La idea es fantástica y el altruismo que destila se gana a cualquiera que la escuche, mas ¿cuánta verdad hay en esa historia? Tesla era uno de esos científicos con más fuerte dimensión social, como Arquímedes de Siracusa, Marie Curie o bien Dimitri Mendeleyev. Mas lógicamente, las fuerzas oscuras de las grandes empresas no podían permitir que llegase la utopia energética y sabotearon sus investigaciones, haciendo que el mismísimo FBI demoliera la torre.En realidad, ahora sabemos que las hipótesis en las que se fundamentaba Tesla estaban equivocadas. Él deseaba trasmitir energía no por el aire, sino más bien por la tierra, aprovechando la propia resonancia de nuestro planeta. No obstante, el mito va más allí, por el hecho de que aunque la torre fue desmoronada por el gobierno, se debió a las sospechas de que estuviese siendo empleada por los nazis a lo largo de la segunda guerra mundial, puesto que las patentes de Tesla le hacían percibir notables sumas del Tercer Reich. Mas, es más, para cuando los E.U. tomaron cartas en el tema, los inversores ya habían retirado el dinero del proyecto ante la carencia de resultados.

La guerra de las patentes

Parece que Tesla hubiese ido tomando poquito a poco un papel de mártir, sacrificándolo todo por el bien de la sociedad. Aunque es verdad que el dinero le importaba entre poco y nada, había algo que hervía en su interior y era el deseo de reconocimiento. Todo lo burocrático le repelía, mas si debía hundirse en papeleo para lograr lo que era suyo, lo haría sin titubear. Eso es lo que ocurrió con la radio y su inventor, Guillermo Marconi. Tesla estimaba que la idea de mandar energía a distancia le pertenecía, al fin y al cabo, su torre Wardenclyffe se fundamentaba en ello.Siguiendo esta línea, hay bastante gente que el día de hoy estima que Tesla ha sido vapuleado por la historia y que la patente era suya, no obstante, el resolución de la justicia fue claro. El invento era propiedad de Marconi, por más que utilizara ciertas piezas patentadas por Tesla, puesto que asimismo empleaba ingenios de otros inventores y el valor del aparato estaba en de qué forma habían sido ensambladas sus partes, no tanto en de qué estaba compuesto. Con lo que no, a Tesla no le hurtaron la radio.

El príncipe destronado

Como he dicho, las ensoñaciones populares se vuelven más excepcionales conforme Tesla avejenta. Cara el final de su vida empezó a hablarse de un rayo de la muerte, una máquina de generar terremotos y todo género de ideas de ciencia ficción. La verdad es que no se tiene patentizas de que estos artefactos llegasen a existir, ni tan siquiera como bosquejos sobre el papel, y es más, el criterio científico apunta a que eran de manera directa insensatos. Mas entonces ¿de dónde salen estas patrañas? La contestación, en un caso así, es verdaderamente inesperada: las propagó exactamente el mismo Nikola.Durante su vida profesional, Tesla ganó prestigio y logró subvenciones de ciertos hombres más ricos del país. Sin embargo, cuando el trabajo comenzó a escasear, Tesla se halló solo y empezó a tener comportamientos extraños. A lo largo de su vida había tenido crisis inquietas, mas en un caso así su comportamiento era diferente. Escribía furiosas columnas en la prensa y demandaba la autoría de cualquier invento que saliese a la luz. Tardó poco en llevar esta llamada de atención al siguiente nivel, ideando historias sobre los proyectos que, aparentemente, estaba desarrollando, hablándole de manera directa a los cronistas de armas legendarias y panaceas tecnológicas. La prensa, lógicamente, tomó sus palabras como un diamante por pulir, explotándolas y dándoles nombres sonoros y estremecedores, como: el rayo de la muerte.Mintió. No podemos juzgarle por esta razón, no sin tomar en consideración su situación y todo cuanto le llevó hasta allá. Mas el rayo de la muerte, aquello con lo que más se le conoce, no solo es falso, sino fue una patraña contada a la prensa a lo largo de sus últimos años. La enorme patraña de Tesla.

El héroe caído

Aquellas historias ocurrieron en el hotel donde pasó sus últimos días, el Waldorf Astoria. Cuentan que murió arruinado, mas la verdad es que percibía una pensión de su viejo jefe, Westinghouse. Aparte de esto, el hotel lo cubría el gobierno yugoslavo, por chanchullos de uno de sus familiares. Es verdad que un hombre de su recorrido podía haberse vuelto verdaderamente rico con el dinero de sus patentes, si bien, como hemos dicho, Tesla siempre y en todo momento fue bastante descuidado con las finanzas. Esto y ciertas temporadas donde recaía apostado al billar hicieron que su economía fuera inestable, mas no murió en la indigencia, como ciertas fuentes aseveran.Puede que nos sorprenda cuánto puede desfigurarse la historia de una persona, mas conforme uno bucea en la historia descubre que más que biografías, muy frecuentemente se escriben verdaderas hagiografías, prácticamente canonizando al personaje y blanqueando las humanas impurezas que todos tenemos. En el caso de Tesla es en especial atractivo por el hecho de que no precisa la ficción.Él, su psique y su vida eran más que suficientes para darle un puesto en el panteón de la ciencia. Un hombre fabuloso que, a pesar de sus características particulares, deseaba hacer del planeta un sitio mejor. Una persona que, por el motivo que fuere, ha continuado muchas décadas invisible a los ojos de la historia y que ahora ha reaparecido con un entusiasmo exagerado. Tesla es capaz de levantar pasiones y, desde el sepulcro, cuenta con ejércitos de fanes prestos a proteger su “honor” en frente de la verdad.Admirar a alguien es fantástico, supone reconocer tu imperfección y abrirse a la experiencia de otros, no obstante, admirar y endiosar son cosas muy diferentes. Una de ellas te hace medrar, la otra te volverá esclavo.

QUE NO TE LA CUELEN:

Tesla fue una de las psiques más refulgentes de su temporada, mas era humano y no solamente se movía por altruismo. Procuraba un reconocimiento que merecía por completo.La mayoría de los inventos que se le atribuyen son falsos. Nunca creó nada semejante a una torre de la muerte y la torre de Wardenclyffe no logró marchar.Es cierto que su popularidad se fue perdiendo con los años, mas no vivió su vetustez en la pobreza.

REFERENCIAS:

Miguel Ángel Delgado. “Tesla y la conspiración de la luz”, Destino. (2014).Max Y también. Valentinuzzi “Nikola Tesla: why was he so much resisted and forgotten?” IEEE Engineering in Medicine and Biology Magazine. 17:4 (1998)

Fuente: larazon.es

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