En las matriculaciones de automóviles, el retroceso de abril no tiene precedentes en las últimas décadas. El mes pasado se vendieron cuatro.163 unidades, el equivalente a un día normal en condiciones frecuentes. Con los concesionarios físicamente cerrados, y apenas administrando operaciones acordadas de antemano o bien por vías telemáticas, las ventas de turismos y todo terrenos cayeron un 96,5%, y la caída en todo 2020 alcanza ya el 48,9%.

En especial concida fue la caída en el canal de particulares, el de mayor volumen y rentabilidad. Apenas se entregaron 823 unidades. Asimismo se cayeron las ventas de automóviles comerciales ligeros, un 91%, hasta las 1.822 unidades; al paso que se vendieron un 55% menos de automóviles industriales, buses, autobuses y microbuses. Unos datos sin precedentes que llevaron a la Asociación Nacional de Vendedores de Automóviles a llamar abril como «el mes horribilis de la automoción española». No se salvó ni tan siquiera el campo de las 2 ruedas: sus ventas cayeron un 93%, hasta mínimos no vistos desde 1957, conforme Anesdor, la patronal del campo. Con la reapertura de las fábricas automovilísticas, desde el pasado 27 de abril, y la de los concesionarios, prevista desde el 11 de mayo, el campo empieza a ver la luz al final del túnel, si bien de momento es sutil.

La caída en las ventas de automóviles de abril no tiene precedente desde 1996, cuando la Asociación De España de Fabricantes de Automóviles (Anfac) empezó a realizar los registros, previamente difundidos por la DGT. Previamente el retroceso más acusado se registró en el mes de diciembre de 2008, cuando las ventas cayeron un 49,89%. El mes precedente, noviembre de 2008, reculaban un 49,59%, y un 48,85% en el mes de febrero de 2009. Después, la situación mejoró de manera notable, si bien se alcanzaron caídas notables asimismo en el mes de octubre de 2010 (-37,64%) y septiembre de 2012 (-36,75%), cuando se decidió no renovar el plan Plan 2000E y se incorporó la subida del Impuesto sobre el Valor Añadido, respectivamente.

Ganvam, Faconauto (concesionarios) y Anfac (fabricantes de automóviles) no prevén que las ventas se recobren hasta tras el verano, «y siempre y en toda circunstancia con cifras inferiores a las registradas en 2019». Por esta razón, han elevado su previsión de caída en el ejercicio hasta el 45%, con una pérdida neta de unas 700.000 ventas. El campo demanda un plan de choque con 400 millones en incentivos a la adquisición de automóviles, algo en lo que insistirán el miércoles a la ministra de Industria, Reyes Maroto, y a la vicepresidenta Teresa Ribera, con las que se reunirán de forma telemática.

Fuente: ABC.es

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