«He leído y acepto»; «acepto las condiciones del servicio y la política de privacidad», «tu privacidad es esencial para nosotros»; los mensajes abundan en la red de redes, mas la legislación, poco a poco más garantista y protectora, no nos resguarda de nosotros mismos. El dorso sería determinar si una persona es absolutamente libre al cliquear «sí» o bien «acepto» cuando, de no hacerlo, no tendría acceso a los contenidos que ofrece una página o bien una aplicación para el móvil. El sábado próximo se cumple un año de la entrada en vigor del Reglamento General de Protección de Datos, del que se dotó la Unión Europea para fortalecer el control sobre quién dispone de la información personal y armonizar las legislaciones de todos y cada uno de los países. El armazón legal comunitario se completó en España con una nueva Ley de Protección de Datos que, aparte de actualizar las reglas, incluye una «carta» con los nuevos derechos digitales, como la desconexión laboral, el olvido en la red de redes o bien el testamento virtual. Un año tras entrar en vigor el reglamento europeo, los especialistas consultados por EFE coinciden en que sí: los datos personales están más protegidos; mas asimismo en que queda mucho camino por recorrer, en que no hay un blindaje perfecto, o bien en las faltas de la regla, y entre estas la necesidad de poner límite a la «voracidad» de ciertas empresas y partidos para acceder a los datos personales e inclusive rastrear ideologías. INFORMACIÓN CONFUSA Y POCO ACCESIBLE Jesús Rubí, organizador de la Unidad de Apoyo y Relaciones Institucionales de la Agencia Europea de Protección de Datos, ha señalado que el Reglamento europeo amplió el campo de aplicación territorial y ahora las reglas se pueden aplicar a empresas que prestan servicios de internet desde terceros países y no tienen tratamiento de datos en la Unión Europea. En declaraciones a EFE, Rubí ha observado que muchas empresas, sobre todo grandes corporaciones, ofrecen información sobre el tratamiento de los datos personales y las políticas de privacidad que son «confusas y poco accesibles» para los ciudadanos. Mas aparte de las compañías, Rubí ha insistido en que los ciudadanos han de ser asimismo «proactivos» en el momento de ejercer sus derechos y siendo conscientes de los peligros que produce el tratamiento de los datos, «en particular cuando se efectúan perfiles poco a poco más precisos de las costumbres y los hábitos de navegación de los usuarios». «Tu privacidad es esencial para nosotros», alertan repetidamente los avisos en la red de redes, mas el letrado Borja Adsuara ha subrayado que les falta añadir: «porque vivimos de ella». Adsuara, experto en protección de datos, ha señalado que la legislación no resguarda de forma directa los datos personales «sino la libertad de hacer cuanto queramos con ellos», y, a su juicio, «somos laxos» en el momento de facilitar permisos. En verdad, la mayoría de las webs informa de que va a emplear «cookies» para personalizar contenidos y publicidad, y cualquier aplicación de móvil solicita permiso para acceder a la localización, a las fotografías y también, aun, a los contactos del dispositivo. «La protección y seguridad al cien por ciento es imposible, mas hay que dejar clarísimo qué usos son legales y cuáles no y sancionar al que haga un mal empleo de los datos; no solo con multas previstas en el Reglamento europeo, asimismo con el Código Civil y, si es grave, con el Código Penal», ha manifestado a EFE Adsuara. ¿PONEMOS EN RIESGO A TERCERAS PERSONAS? El presidente de la Asociación de Usuarios de Internet, Miguel Pérez Subías, ha observado que toda vez que damos permiso a una aplicación a fin de que acceda a nuestra libreta de direcciones o bien a nuestra galería «estamos comprometiendo datos de terceras personas sin que sean siendo conscientes de ello, sin su permiso y sin responsabilidad para el usuario que lo permite». Pérez Subías va un paso más allá: «cada vez que reconocemos a alguien en una aplicación o bien red social damos la identidad de esa persona, esto es, la huella digital por la que va a poder ser reconocida en todas y cada una de las fotografías y vídeos donde aparezca, si bien esa persona no sea usuaria de ese servicio». El presidente de la AUI piensa que las administraciones han de ser «proactivas» y estudiar de forma intensa las aplicaciones que utilizan los ciudadanos y que esa vigilancia sea proporcional al número de descargas de esas aplicaciones o bien servicios; «se trata de crear un ecosistema seguro en el que no nos debamos cuestionar cada servicio que utilizamos». «Los datos cada vez tienen más valor puesto que son el comburente preciso para dotar de inteligencia muchos procesos y aplicaciones; por esa razón cada vez existen más interés por recabar cuantos más datos mejor y se ponen en marcha prácticas y procesos en muchas ocasiones en el tope de la legalidad y en muchos casos al lado de ella sin que el usuario tenga conciencia de ello». NO ES SENCILLO, PERO ES POSIBLE Los especialistas coinciden en que la legislación no acoraza contra las actividades ilegales, como el Código Penal no evita que se cometan miles y miles de delitos. Mas Jesús Rubí ha valorado que el Reglamento europeo da a todas y cada una de las autoridades de los estados miembros de la Unión Europea exactamente las mismas funciones de inspección y de investigación y exactamente el mismo régimen sancionador. «Las posibilidades de reaccionar ahora en frente de los tratamientos ilegales de nuestros datos han mejorado», ha concluido Rubí, quien se ha mostrado persuadido de que garantizar una conveniente protección y tratamiento de los datos personales no es una utopía; «no es fácil, mas es posible». EFE

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