“Las guerras comerciales son buenas y simples de ganar”, tuiteó despreocupadamente Donald
Trump cuando aprobó la primera ronda de aranceles a las importaciones chinas. Ha pasado más de un año desde ese momento y ni Estados Unidos ha ganado la batalla ni llevarla todavía más lejos saldrá sin costo a la economía estadounidense, le han advertido, inquietas, múltiples empresas.
“La propuesta de aplicar nuevos aranceles aduaneros del 25% sobre el calzado sería aciaga para nuestros clientes del servicio, nuestras empresas y la economía estadounidense en su conjunto”, aseveran en una carta a Trump los responsables de 180 fabricantes y distribuidores como Adidas, Nike
Clarks, Crocs, Foot Locker o bien Reebok. “Son los usuarios estadounidenses” quienes pagan esos derechos de aduana”, remarcan, pese a que el líder estadounidense proclama de forma frecuente que es China quien acepta el costo. La opción alternativa que ofrece Trump a quienes se quejan de su política comercial –fabricar en EE.UU. o mudar de fuentes de aprovisionamiento– no les sirven, protestan. “Esta industria precisa años de planificación para tomar resoluciones, las compañías no pueden mudar de lugar las factorías sin más ni más para amoldarse a esos cambios”.

Zapatillas con recargo

Nike, Clarks y Reebok critican los aranceles y Vodafone rompe con la marca china

La advertencia de los fabricantes de calzado llega poco una vez que múltiples cadenas de comercio minorista como Kohl’s Corp, J.C. Penney y Nordstrom anunciasen una reducción de sus beneficios en el primer trimestre del año. La cadena Walmart se salvó de esta tendencia mas ha anunciado que tendrá que subir el coste de ciertos de sus productos para aceptar el levanta arancelaria aprobada por la ­Administración Trump, que elevó del 10% al 25% los derechos de aduana de numeros productos de consumo.

El Gobierno estadounidense ­publicó el último día de la semana otra lista de productos chinos, valorados en 300.000 millones de dólares americanos, sobre los que planea aplicar un arancel del 25% si no hay avances en las ­negociaciones con China, de ahí la última campaña de presión de al­gunas empresas. Esta vez la lista ­incluye electrónica, ropa, calzado, juguetes, objetos de menaje… El plazo para solicitar exenciones está abierto hasta el 17 de junio. El secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, aseguró el día de ayer en el Congreso que “serán en especial sensibles a los productos de consumo” que afectan a personas de reducidos ingresos y familias con pequeños en el momento de retirar productos de la lista. La Casa Blanca “probablemente” no to­mará ninguna nueva resolución sobre los nuevos aranceles chinos ya antes de 30 o bien 45 días, aseguró Mnuchin.

Negociaciones suspendidas

China culpa a EE.UU. del descalabro y advierte que no admitirá un “trato desigual”

Las negociaciones con Beijing están empantanadas desde el momento en que el 10 de mayo la delegación china se fue de Washington sin pacto. Fue entonces cuando Trump dio luz verde a otra ronda de aranceles y llevó la guerra comercial a una dimensión nueva con el veto en venta de tecnología estadounidense al gigante chino Huawei. Si bien la resolución no va a entrar en vigor hasta el 19 de agosto, ya tiene consecuencias.
Los operadores de telefonía móvil británicos BT y Vodafone, como otros de el país nipón y Taiwán, anularon el día de ayer sus pedidos de teléfonos Huawei dispuestos para marchar con la tecnología 5G aduciendo dudas sobre el impacto del bloqueo tecnológico estadounidense a la funcionalidad de los aparatos. Por otra parte, el fabricante británico de chips Arm ha concluido que está perjudicado por el veto de la Administración Trump (se aplica a toda compañía que importan más del 25% de sus productos de EE.UU.) y ha suspendido sus contactos con la firma china. Asimismo la alemana Infineon deberá dejar de venderle determinados productos. Huawei asegura que resistirá el golpe. Lleva años invirtiendo en la fabricación de sus semiconductores para reducir su dependencia y ha comenzado a diseñar su sistema operativo. Venderlo como substituto de Android no va a ser bastante difícil en el mercado chino, que emplea aplicaciones propias, mas sí puede ser un reto de cara al público occidental.

Trump está resuelto a llevar al extremo su ofensiva para lograr profundas reformas en la política económica y comercial de China, cambios que incluirían una reducción de las ayudas públicas y el final de las obligaciones de trasferencia de tecnología a las compañías de EE.UU. Las últimas conversaciones se habrían ido al traste por la carencia de fuerza legal de los compromisos chinos. Su embajador en Washington, Cui Tiankai, culpó anteanoche a EE.UU. del descalabro de las conversaciones por sus continuos cambios de parecer y informó de si bien su puerta prosigue abierta no admitirán “un trato desigual”. El presidente chino Xi Jinping ha urgido esta semana al pueblo a prepararse para “una nueva larga marcha”, en referencia al movimiento que llevó al poder a Mao Zedong.

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