La vuelta del Estudiantes a sus orígenes


Resuenan los balones en el parqué del Magariños, remozado en los últimos tiempos con una nueva iluminación artificial y una decoración multicolor que han adaptado este histórico pabellón a los nuevos tiempos. Apuran su entrenamiento los jugadores del Estudiantes, mientras en las oficinas del club trabajan un puñado de empleados. Menos que en los últimos tiempos, pues el descenso obligó a adelgazar la estructura en todos los departamentos. El bote de la pelota es la banda sonora del club, una institución con más de 70 años de vida que ha tenido que reinventarse tras la debacle deportiva de la temporada pasada. La pérdida de categoría del equipo, fuera de la ACB por primera vez en su historia, provocó una reflexión interna que desembocó en una sacudida general que ha revitalizado a la institución.

«Veníamos de unos años duros, la ilusión nos ha vuelto a acercar a nuestra gente. Estamos muy vivos»
José Asensio , Director general del club

Por primera vez en años, el ambiente es distendido tanto dentro como fuera de la cancha. Ayudan las victorias -diez en doce partidos- que han despertado de nuevo la ilusión en una afición dormida durante mucho tiempo. Aletargada por los múltiples proyectos fallidos y por la falta de referentes. Para recuperar parte del espíritu perdido, una de las primeras decisiones de la directiva fue traer de vuelta a un histórico del club como Pancho Jasen para dirigir la parcela deportiva. «Una vez que se consuma el descenso, lo primero que se pone sobre la mesa es que hay que volver a los orígenes. A nuestras raíces. Por eso se decide reforzar el área deportiva con Pancho, que es una persona capaz de transmitir esos valores de lucha y de coraje con una cercanía muy grande con los jugadores», explica a ABC José Asensio, director general del club. El argentino se ha encargado de configurar una plantilla en la que la cantera vuelve a tener un papel principal, acompañada de jugadores experimentados que conocían el club y otros de mucha calidad que conocen la categoría o que estaban comprometidos con el escudo y el proyecto. «Ante todo, lo que queríamos era que todos los integrantes del vestuario estuvieran aquí porque quisieran estar. Esa fue la clave para la continuidad de Edwin Jackson y Jurisic -los dos únicos que no son de la cantera y que siguen del año pasado- y también la de la llegada de veteranos como Javi Beirán o Nacho Martín. No fue una cuestión de limpiar el vestuario, pero sí que se valoró más el compromiso que la calidad», apunta Asensio.

Adams Sola, en el partido ante el Leyma Coruña en el Magariños

La apuesta le ha salido bien al club. Al menos, de momento. Está en la pelea por el liderato en la LEB Oro y ha recuperado el cariño de la afición, cuya decepción crónica de los últimos tiempos ha dejado paso a la ilusión. «Esa es la palabra clave de todo lo que estamos viviendo. Ilusión. Veníamos de unos años duros y lo que está pasando nos ha vuelto a acercar a nuestra gente. Hemos crecido un 18 por ciento en abonados a pesar de la pandemia y vendemos casi un 26 por ciento más de entradas que en la ACB. Además, la marca Estudiantes está viva y las empresas siguen queriéndose relacionar con una entidad que tiene unos valores muy concretos y que este año hemos intentado reforzar», explica Miguel Ortega, director de operaciones y desarrollo de negocio.

El ambiente en el WiZink Center, que sigue siendo la casa del Movistar Estudiantes en la mayoría de los partidos, es festivo. La media de espectadores es superior a la de muchos pabellones de la ACB -alrededor de 7.500 acuden a cada partido en la LEB Oro- y los aficionados vuelven a creer en el equipo. «Tenemos un objetivo que es ilusionante para todos y esa es la gran diferencia respecto a otros años, cuando luchábamos por la permanencia. Nuestra gente se ha identificado con este equipo y vemos que hay de nuevo una química muy bonita entre equipo y grada», señala Asensio. Un idilio que tuvo su máxima expresión en el partido ante el Leyma Coruña, que por razones logísticas tuvo que disputarse en el Magariños. Con las butacas llenas (hubo que poner gradas supletorias), el coqueto pabellón de entrenamiento volvió a cobrar vida como en tiempos pasados. Una fiesta para el recuerdo.

Un campeón del mundo

A Javi Beirán, campeón del mundo con España en 2019, el corazón le dio un pálpito el pasado verano. Un día se levantó y pensó en que volver a casa, al Estudiantes, era la mejor opción para continuar con su carrera a pesar de contar con varias ofertas de la ACB, así que llamó al club. «No sabía si era una locura, sobre todo sabiendo que tenía mejores ofertas en lo económico y lo deportivo, pero el corazón me decía que merecía la pena intentarlo», explica a ABC.

«En verano tenía mejores ofertas, pero el corazón me decía que merecía la pena volver»
Javi Beirán , Jugador, campeón mundial 2019

Tras conocer el proyecto, ya no tuvo dudas y se embarcó en él, en una vuelta a los orígenes. Al club en el que comenzó su carrera. «Desde fuera, la sensación que tenía en los últimos años es que el Estudiantes cambiaba los jugadores cada pocos meses. No había estabilidad y así es muy difícil que las cosas salgan bien. Creo que es importante tener un núcleo de jugadores comprometidos y eso es lo que se ha intentado hacer este año. El descenso fue un palo para los trabajadores del club, pero estamos intentando remediarlo», apunta el jugador. Suyo es ahora el papel de veterano. Modelo en el que se fijan los jóvenes, como él hacía con Azofra o Carlos Jiménez. «Este es un club especial, en el que los niños de la cantera, el equipo femenino y nosotros convivimos casi en el mismo espacio. Eso hace que los niños y niñas puedan soñar en grande y nos vean como un ejemplo. Hace unos días, Héctor Alderete -uno de los canteranos que forma parte del primer equipo- me enseñó una foto de cuando él era muy pequeño en el que aparecía yo firmándole un autógrafo. Esto es algo único y que no puede perderse», explica Beirán, feliz por poder contribuir a volver a hacer grande al Estudiantes. Un regreso a los orígenes. Paso atrás para volver a medirse a las estrellas en un regreso que está más reñido ahora que Marc Gasol ha fichado por el Girona. «Su llegada a la liga nos ayuda a todos, porque le da más visibilidad. Ha mejorado mucho la LEB y la igualdad es muy grande. Esperamos poder mantener este nivel para devolver al club donde se merece».


Fuente: ABC.es .

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