La Justicia europea apoyó el día de ayer la puesta en marcha obligatoria de mecanismos de registro de la jornada de trabajo para contabilizar las horas extra de los empleados, normativa a la que se adelantó ya el Gobierno esta semana. No obstante, ha elevado ciertas dudas sobre su aplicación en microempresas y autónomos con trabajadores a su cargo. Es en este último colectivo en el que más dudas ha generado esta medida. Desde ATA, su presidente, Lorenzo Amor, reconoce que el tribunal europeo defiende el registro horario, mas deja a cargo de los Estados miembros su aplicación atendiendo al tamaño de la compañía y las peculiaridades de cada campo, demanda que, demanda Amor, «no se ha tenido en cuenta en España». En Alemania y la mayor parte de países del norte de Europa, «prácticamente todas y cada una de las reglas de registros está exoneradas de aplicarse a pequeñas empresas para eludir trabas. En España hacemos lo opuesto, poner más trabas para emprendedores y pequeñas empresas». Menos beligerantes se mostraron las otras 2 asociaciones mayoritarias de trabajadores por cuenta propia, que ven positiva la aplicación de esta nueva legislación, mas piensan que hay aspectos a progresar con respecto a los pequeños empresarios. UPTA apuesta por «poner en marcha un sistema que no sea costoso para un empresario con uno o bien 2 trabajadores, a fin de que no se le agregue una mayor precariedad». Uatae piensa que la ley «debe completarse». Desde la confederación de empresarios CEOE critican que la implantación del control horario se haya hecho «sin aclarar la situación particular de muchas empresas y trabajadores con contratos singulares, o bien que trabajan fuera del centro de trabajo o bien con profesiones liberales o bien la situación de las microempresas». Si bien el fallo del Tribunal de Justicia de la Unión Europea llega un par de días una vez que la nueva normativa fuera implantada en España, esta sentencia se refiere a una cuestión prejudicial planteada por la Audiencia Nacional tras un recurso de CC OO contra Deutsche Bank, en 2017, en el que se pedían estos mecanismos. La entidad de finanzas mantenía en su lucha en los tribunales españoles que la jurisprudencia del Tribunal Supremo de España tan solo demanda un registro de las horas excepcionales de los trabajadores, mas sin establecer mecanismos probativos. La Audiencia sostenía dudas sobre esta interpretación del alto tribunal de España a la luz de la normativa comunitaria y, de ahí que, decidió asistir frente al tribunal con sede en Luxemburgo. La sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea defiende que «un sistema de registro de la jornada de trabajo ofrece a los trabajadores un medio eficiente para acceder con sencillez a datos objetivos y fiables relativos a la duración eficaz del trabajo». De ahí que, el tribunal europeo asegura que «los Estados miembros deben imponer a los empresarios la obligación de implantar un sistema objetivo, fiable y alcanzable que deje computar la jornada de trabajo diaria efectuada por cada trabajador». Pese a la contundencia con la que los jueces europeos arguyen en favor de estos sistemas de registro, asimismo han hecho constar sus dudas respecto a las pequeñas empresas, puesto que «corresponde a los Estados miembros acotar los criterios específicos de aplicación de este sistema, teniendo presente las peculiaridades propias de cada campo de actividad de que se trate e inclusive las especificidades o bien el tamaño de las empresas».

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