La restauración de la compra de proximidad, como opción alternativa a desplazarse a centros comerciales de la periferia, y un cierto cansancio frente a la masificación turística del centro de Barcelona han reforzado los ejes comerciales secundarios de la urbe, asegura Xavier Aguilar,director de locales de Forcadell. “La restauración y los servicios revitalizan los ejes afianzados, mas no las calles secundarias, para las que cada vez existen menos demanda”, advierte.
Domènec Casellas, asociado de locales de Cushman & Wakefield recuerda que el centro de Barna ha incorporado 62.000 m2de locales desde el 2010, una superficie equivalente a un par de veces L’Illa Diagonal, medrando en vertical cara las plantas de arriba que previamente fueron oficinas o bien residencias. “Esta mayor oferta, unida a un menor demanda pues muchos comercios tienen menos interés en tener una extensa red de tiendas baja los costes de las localizaciones secundarias” advierte.

De este modo, en Portal de l’Àngel el alquiler medio alcanza los 280 euros/m2/mes y en la Sagrada Família, en la zona más turística justo delante del templo, los 57 euros. En las segundas líneas del Eixample las rentas rondan los 14 euros/m2/mes, prácticamente la mitad de los 25 euros que se pagaban en el 2006 o bien el 2007. “Entonces la estrategia de expansión de bancos y cajas recalentó el mercado”, recuerda Casellas.

Impulso turístico

Sagrada Familia y en menor medida Gràcia son las zonas líderes alén del centro

En el centro urbano, las rentas han subido, si bien moderadamente, en camino de Gràcia, plaza Catalunya y las Ramblas, al tiempo que han bajado en Pelai, rambla Catalunya y sus travesías. “Rambla Catalunya es una de las zonas con más rotación pues las rentas no se corresponden con los ingresos que producen los locales” recuerda Aguilar. “El negocio que tienen los operadores en esos locales no es muy diferente del de Gran de Gràcia, que tiene unas rentas muy inferiores”, remacha.

Los operadores abren y cierran al poco tiempo, y en ocasiones los locales pasan tiempo vacíos. “Es una cuestión de coste, no de falta de demanda” resalta Casellas que asegura que “los dueños de los locales son en general familias, poco profesionalizadas, que no siempre y en todo momento admiten de manera fácil como es el coste de mercado”.
Forcadell resalta que Sagrada Família, como eje comercial casi prime , es solo el perímetro del templo y la avenida Gaudí y está absolutamente centrado en el turismo, con agencias de vehículos o bien tiendas de souvenirs. Gràcia, en cambio, incluye Gran de Gràcia y Travessera y la vitalidad comercial llega aun a las segundas líneas, impulsada por los clientes del servicio locales mas asimismo por turistas, pues la Vila es una de las atracciones que sale en las guías.

El factor urbanístico

La rehabilitación de los mercados de Sant Antoni y Sant Andreu han sido claves

Otro de los ejes punteros de la urbe es el de Sant Gervasi, que incluye las calles Aribau y Muntaner entre Diagonal y Vía Augusta, con compradores completamente locales. El tejido comercial incluye restaurants, ocio nocturno, clínicas y servicios así como su tejido tradicional de tendencia y hogar que supone todavía un 25%.
La zona que más se ha revitalizado es la de Sant Antoni, impulsada por el mercado remodelado y la supermanzana que lo rodea, que se ha transformado en un eje de restauración. “En apenas 5 años los alquileres se han multiplicado por cinco” explica Aguilar.
Otros eje comercial al alza es el de Sant Andreu, impulsado por la rehabilitación del mercado y la peatonalización, como sucedió en Sant Antoni. Aquí, resalta Forcadell, Gran de Sant Andreu ha captado nuevos operadores, en especial de la restauración, que ha dinamizado aun las calles de la segunda línea.

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