Es posible que creas que estás a puntito de percibir un sermón más sobre lo absurdo que es pensar en la Tierra plana, mas te confundes. Es fácil reírnos de quienes no piensan como , al fin y al cabo, todos sabemos que la Tierra es redonda. Mas, ¿cómo te encuentras tan seguro de que la Tierra es esférica? ¿Tienes alguna prueba o bien sencillamente es una cosa que te han contado? La verdad es que la mayor parte de personas admitimos la información tal como nos viene, nos creemos lo que nos afirman sin cuestionarlo demasiado.Burlarse del terraplanista está tan de tendencia como el propio terraplanismo. Es simple acusarles de dogmáticos y también ingenuos, no obstante, muchos de ellos son personas curiosas que han querido pesquisar alén de lo que les contaban en la escuela. Por la contra, ciertos de quienes les atacan se restringen a reiterar un mantra que no saben de qué manera probar y que creen por dogma de fe. ¿Quienes son más dogmáticos? Alguien puede ser inteligente y estar equivocado, ser culto y apreciar pensar en un fallo y, al fin y al cabo, las personas merecen un respeto, por muy erradas que estén. Por el hecho de que ciertamente, la Tierra no es plana, mas ¿y si te afirmara que tampoco es una esfera?

Despierta

La figura geométrica que más representa a la Tierra no es una esfera, es un esferoide, o bien, dicho de otro modo: una esfera más ancha que alta. Charlamos específicamente de 12.756 quilómetros de diámetro si la medimos por el ecuador y 12.730 quilómetros por los polos. Es posible que creas que una diferencia de 26 quilómetros es bastante absurda y que utilizar la carta de “la Tierra no es una esfera” es jugar sucio. Llevas razón, mas sirve a mi propósito, por el hecho de que es muy posible que, hasta el momento, no hubieses reparado en esa diferencia. El motivo de esta “ceguera” es que, en contraste a los terraplanistas, no dedicamos demasiado tiempo a meditar en la manera de nuestro planeta.Pero entonces, si estas personas han pasado tanto tiempo meditando sobre la Tierra ¿de qué manera posiblemente le lleven la contraria a miles y miles de demostraciones amontonadas desde hace más de dos.500 años?Hoy en día la ciencia lo tiene claro, no existe polémica entre los especialistas ni discute que valga. Hay pruebas de más para admitir que nuestro planeta es un esferoide. En verdad, no es nada nuevo, ya en tiempos de Platón se aceptaba que la Tierra era redonda, puesto que las constelaciones cambian conforme viajas del norte al sur, virando las estrellas de cada hemisferio en sentidos contrarios. Eratóstenes probó su redondez en el siglo III a.C. al medir como, a exactamente la misma hora del mismo día del año, el Sol proyectaba sombras diferentes sobre urbes alejadísimas. Sobre una de ellas los rayos caían a plomo, perpendiculares al suelo y sin dejar indicio de sombra. Mientras, el segundo palo era bañado por el Sol formando un ángulo y proyectando su sombra en el suelo, algo que puede explicarse si pensamos en la Tierra como una superficie curva. En verdad, hemos visto su redondez, tanto dando la vuelta a él como fotografiándolo desde el espacio. No obstante, nada de esto semeja persuadir a los terraplanistas, ¿Por qué razón?

A prueba de balas

Los opositores de “la Tierra bola”, como la llaman, están persuadidos de que estas pruebas no son tal. Al fin y al cabo, las más extrañas contorsiones intelectuales pueden justificar cualquier cosa. Para ellos, en el momento en que un navío circunnavegar el globo, lo que hace es trazar un círculo sobre la Tierra plana. Las conocidas sombras de Eratóstenes, las explican imaginando al Sol muy cerca de nosotros, tanto que sus rayos no nos llegan paralelos y generan sombras diferentes conforme dónde estén alumbrando.En resumen: tienen un modelo supuestamente alternativo, capaz de explicar todo, si bien sea de forma considerablemente más complicada. ¿La gravedad? Es la Tierra plana ascendiendo con una aceleración incesante, como cuando le das gas a un turismo y sientes que tu cuerpo se queja a los asientos. ¿Las fotografías? Conspiraciones gubernativos editadas por el mismísimo Kubrick, que si te desatiendes, proseguirá vivo en alguna cabaña de Nebraska.Aunque, no nos confundamos, que tengan un modelo no desea decir que los razonamientos terraplanistas sean a nivel científico adecuados. Un modelo puede ser mejor que otro y ciertos son aun incongruentes, sencillamente imposibles. Lo único que esto significa es que han creado un cuerpo de explicaciones con el que resguardar su ideología, como una coraza inescrutable para la razón. Mas ¿y si pudiésemos darle la vuelta? Si tan persuadidos estamos de que su modelo no marcha, ¿por qué razón en vez de destruirlo no les asistimos a edificarlo?

El modelo

Eso es precisamente lo que han hecho 2 estudiosos de la Universidad de la Bretaña Occidental. Han creado lo que muy probablemente sea la primera simulación por computador de una Tierra plana. Y no solamente eso, sino la han puesto a prueba llenándola de agua y viendo de qué manera se comporta.Un modelo computacional es una simulación hecha con ordenadores donde las peculiaridades de algo que deseamos estudiar (su forma, su comportamiento, etc.) se traduce al lenguaje de las matemáticas. Desde ello podemos ver de qué manera se comporta el sistema que estemos estudiando cuando lo alteramos. Vamos a saber de qué manera evoluciona en el tiempo y de qué manera reacciona ante ciertas condiciones. Los modelos computacionales pueden simular prácticamente cualquier cosa: desde el impacto de cotejar acciones en la bolsa hasta 2 muy densas estrellas de neutrones virando una en torno a la otra. No obstante, absolutamente nadie se había parado a oír a los terraplanistas y a transformar su modelo en una simulación por computador. Por fin podíamos saber de qué manera se comportaría verdaderamente ese planeta plano que tanto revuelto ha creado.El primer paso que dieron los estudiosos Charly de Marez y Mathieu Le Core fue oír a los terraplanistas. Al fin y al cabo, si deseamos simular su modelo ¿quién mejor que ellos para asistirnos a describirlo? Concretamente, los estudiosos se pusieron en contacto con la Flat Earth Society. De esta forma, otros terraplanistas no podrían acusarles de ser poco estrictos o bien de forzar el modelo a fin de que la simulación fallase.Así puesto que, para la Flat Earth Society, la Tierra es un disco absolutamente plano que no vira de ninguna forma, mas que acelera de manera constante cara arriba, contestando los efectos de la gravedad. Su borde está rodeado por un muro de hielo de decenas y decenas de metros de alto (la Antártida), y en sus océanos no hay efecto Coriolis que valga, lo que niega que en el hemisferio norte las corrientes oceánicas y anticiclones roten en sentido de las agujas del reloj y en el sur, al revés. Estas son las piezas del modelo y una vez encajadas era hora de probarlo.

Batalla por el Atlántico Norte

Sin embargo, simular un planeta entero, con su atmosfera, sus mares y océanos no es lo más práctico. Para un computador sería formidablemente lento de procesar y la cantidad de datos que generaría serían difícilmente manejables. Había que delimitar la simulación, con lo que los estudiosos decidieron estudiar solo las corrientes oceánicas, ver si la Tierra plana podía generarlas tal como son. Afinando aun un tanto más, Charly y Mathieu decidieron que se limitarían a estudiar las aguas del océano Atlántico Norte, por el hecho de que sus costas eran muy similares tanto en el modelo redondo como en el plano, dejando cotejar de manera fácil los resultados.La idea era refulgente, por el hecho de que muchos de los fenómenos presentes en nuestros océanos dependen exactamente de la esferidad de una Tierra en rotación, 2 cosas que los terraplanistas rechazan. Teniéndolo en psique, los científicos se centraron en uno de estos fenómenos: la corriente del Golfo. Un flujo de agua que recorre el caluroso Golfo de México ascendiendo por las costas norteaméricanas, cruzando el Atlántico y arrastrando millones de litros de agua caliente de norte a sur de por medio de las playas europeas para, por último, regresar a cruzar el Atlántico hasta su punto de inicio. El interrogante era sencilla: ¿Podría el modelo de la Tierra plana simular la corriente del Golfo?Los propios terraplanistas admiten la existencia de esta corriente y no se trata exactamente de un fenómeno anecdótico, en verdad, alcanza anchuras de 1.000 quilómetros en ciertos lugares, moviendo 80 mil millones de litros de agua por segundo. Gracias a ella las costas gallegas son tan fértiles y los inviernos en Europa son menos fríos de lo que debiesen. Un modelo sin corriente del Golfo sencillamente debería estar equivocado, por el hecho de que sin ella nuestro planeta sería bastante diferente, no es una pequeñez que pudiésemos obviar.

La conclusión final

Después de nutrir con datos los modelos, llegó el instante de probarlos y ver de qué manera se comportaban. Representando los resultados en un mapa podía verse de qué manera el de la Tierra esférica mostraba una lozana corriente del Golfo, muy semejante en forma, velocidad y tamaño a la real. No obstante, el modelo de la Tierra plana tenía varios inconvenientes, en verdad, en él la corriente era embrollada, llena de remolinos y completamente irreconocible. La simulación de la Tierra plana no tenía corriente del Golfo y por consiguiente no es compatible, contraría lo que podemos ver en el planeta real. Por el hecho de que en un caso así no se trata de fotografías que debas pensar, las corrientes pueden medirse, verse e inclusive experimentarse en tus carnes. Sus efectos en los ecosistemas, el tiempo y la navegación van alén de las creencias, son experimentales y tangibles, tanto como la pantalla en la que lees estas líneas.El trabajo de Charly y Mathieu es fabuloso y lo cierto es que lo han tenido todo en cuenta, salvo por un pequeño inconveniente. No importa de qué manera de concluyente sean sus razonamientos. Por realmente fuerte que golpeen a los modelos terraplanistas, no van a poder hacerles nada. La materia que los forma es plenamente diferente. El terraplanismo es una ideología, modelada por las pasiones y que por más que busque razonamientos pseudorracionales no se basa en ellos. Quien cree en una Tierra plana es por el hecho de que desea pensar, por el hecho de que precisa sentirse una parte de un conjunto, ver al planeta dividido en buenos y malos o bien sentir que vive una historia épica, combatiendo contra el mayor engaño de la historia.Por mucho que se afirme, los humanos no somos tan racionales como nos agrada meditar. Preferimos las explicaciones fáciles a las auténticas, la magia a la ciencia y tomamos resoluciones más con la emociones que con la razón. Estamos listos para acorazar nuestras ideologías y cerrar los ojos frente a la patentiza. Lo hacemos al proteger a nuestro equipo, al charlar de política y desgraciadamente, al charlar de ciencia. Es bastante difícil que cualquier día desterremos al pensamiento mágico de nuestra sociedad, mas es posible. Lo que es imposible es lograrlo sin ya antes interiorizar que los terraplanistas, más que “ridículos”, son humanos.

QUE NO TE LA CUELEN:

Por muy científicas que suenen los contraargumentos de un terraplanista, es muy posible que haya fallos de base que un especialista sea capaz de hallar. Estudia por tu cuenta, mas asiste a fuentes acreditadas y no creas todo cuanto lees (ni en Internet ni fuera de él)No hay un discute científico sobre la geometría de nuestro planeta. Sabemos desde hace milenios que se trata de un esferoide (específicamente llamado geoide) y ahora tenemos más pruebas de ello que jamás.Pese a que el efecto Coriolis es real, es un mito que los desagües formen remolinos en el sentido de las agujas de un reloj en el hemisferio norte y contrarios en el sur. La dirección del remolino (si se forma) depende de la estructura del sumidero y del movimiento del propio fluido.

REFERENCIAS:

Charly de Marez & Mathieu Le Corre. “Can the earth be flat? A physical oceanographer’s perspective”, arXiv (2020)

Fuente: larazon.es

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *