En octubre de 2018, un tribunal de Berlín decretó que la capital alemana debía prohibir la circulación de vehículos
diésel en 15 quilómetros de sus calles, por lo menos los diésel de reglas 0 a cinco. La nueva normativa debían haber entrado en vigor el pasado 1 de abril, mas se fue retrasando pues hubo que diseñar señales de tráfico, publicar su significado, incluirlas en los nuevos códigos de circulación y material de las autoescuelas… La terminante entrada en vigor ha tenido sitio el día de ayer lunes, mas claramente sin consecuencias eficaces.

Poco tras la hora cero, el sindicato de la policía hacía público un comunicado en el que se declara inútil de hacer cumplir la nueva normativa. «El cuerpo de policía no podría hacer cumplir esa regla ni en su vida», asegura el documento, que aduce que falta personal, falta tecnología y faltan protocolos para hacer esa labor.

«No podemos observar todas y cada una de las zonas de prohibición y supervisarlas regularmente», afirma el sindicato policial, quejándose de que se esté confiando a la policía de Berlín una labor que no está lista para hacer. «Las prohibiciones a los vehículos diésel no son controlables bajo las condiciones dadas. El sindicato demanda la instalación de sistemas de reconocimiento automático de matrículas en los tramos de carretera afectados» y advierte que, mientras, la prohibición no va a poder hacerse eficaz.

La asociación ecologista Deutsche Umwelthilfe (DUH), que fue la que presentó la querella en el tribunal, ha contestado que «se pueden hacer controles azarosos y sancionar a los conductores que no cumplan con la normativa diésel en esos tramos», mas la policía deja claro que aun para supervisar de forma aleatoria las prohibiciones impuestas por DUH, la policía de Berlín debería inferir personal de otras labores relacionadas directamente con la seguridad de la capital alemana.

Mientras, este martes ha tenido sitio la enésima redada en instalaciones de Volkswagen por agentes de la fiscalía de Braunshweig «en el contexto de investigaciones, que se dirigen contra acusados individuales y se refieren a automóviles diésel con motores del tipo EA 288». La serie de motores VW EA 288 ha sido objeto de interés de los medios en los últimos meses.

Conforme un informe de la TV pública Südwestrundfunk, se sospechaba que la compañía instaló dispositivos prohibidos para ocultar en los controles el nivel de emisiones de gases contaminantes. El modelo precedente a ese, «EA 189», estuvo en el centro del escándalo diésel. Se trata del software llamado de «detección de ciclo», que advierte si se está efectuando una prueba de gases de cilindro escape. Si estas sospechas se confirman, la prohibición berlinesa afectaría a considerablemente más vehículos que los 200.000 en un inicio perjudicados.

«Mi vehículo es diésel, mas de la normativa seis, conque sí puedo circular. Lo que he hecho es múltiples copias de la documentación del vehículo para llevar una siempre y en toda circunstancia encima y poder probarlo», afirma Andreas Hellich en la en el centro Friedrichstrasse, una de las calles con tramo prohibido. «Mucha gente prosigue circulando igual pues están seguros de que es imposible supervisar todo el tráfico que pasa por acá a diario», asevera en cambio Lothar Meskevich, mas he decidido establecer ya una nueva senda de ida y vuelta al trabajo. El resultado, eso asimismo se lo digo, es que con el rodeo hago unos quilómetros más al día y contamino un tanto más que antes».

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *