Las pausas que se toman los trabajadores para el café, para salir a fumar o para navegar por internet y contestar mensajes –emails o whatsapp– cuestan a las empresas hasta 3.300 millones de euros, según un informe presentado esta semana por Adecco y que coincide con la implementación del registro de la jornada y las dudas sobre la medición de los descansos.
Estas prácticas de presentismo –definido como “estar presente en el puesto de trabajo pero dedicando el tiempo a asuntos no relacionados con el mismo”– son difíciles de medir, pero la organización ha partido de tres escenarios: que cada empleado pierda cada día 15, 30 o 45 minutos de su jornada en cosas que no sean trabajo.

Partiendo de 215 jornadas laborales, la pérdida anual va de 53,8 a 161,3 horas anuales. Con el coste laboral medio de 20,01 euros por hora y teniendo en cuenta que un millón de trabajadores realizan presentismo, en base a 561 encuestas, Adecco calcula que “el coste del presentismo para la economía nacional oscila, según los supuestos utilizados, entre 1.100 millones –en el escenario de 15 minutos– y 3.300 millones de euros anuales –en el escenario de 45 minutos–”.

Presentismo

El 31% de las empresas apunta que los trabajadores abusan de las pausas

“Son fenómenos difíciles de medir, ninguna estimación puede aspirar a ser precisa”, reconoce el estudio, que en todo caso deja claro que “para la productividad del trabajador es tan dañina como el absentismo injustificado”.

En general, el 45,7% de las empresas afirma que no se abusa de estas pausas, si bien otro 30,8% dice que sí. Otro 14% apunta que directamente no lo puede saber ante la falta de mecanismos de control.

Entre las empresas que dicen observar un abuso en el presentismo, la forma más detectada es el uso indebido de internet, el correo electrónico o las redes, según el 37% de las respuestas. Siguen las pausas para el café, desayunos o almuerzos, con el 32%; por ausencias breves y repetitivas, con el 13%; y las que son para fumar, con otro 12%. Asimismo, llegar tarde o salir antes es otra de las prácticas observadas, con el 6% de los casos.

Pausas

Un comportamiento extendido en las empresas, pero no en las plantillas

En todo caso, estos comportamientos no se dan en toda la plantilla, aunque es un fenómeno compartido en el grueso del tejido empresarial español. “Hay una pequeña porción de empresas que dice que ningún empleado suyo comete abusos en algunas de las formas de presentismo”, recoge el informe.

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