La nueva vida de Marta Domínguez como vigilante de seguridad


Atrás quedaron los años de las zapatillas, las metas y las medallas. También del paso por los juicios y sanciones por dopaje o incluso la política. A Marta Domínguez, de 45 años, la vida le ha bajado la velocidad ahora que el atletismo ya no la define.

La atleta tuvo su momento de gloria a principios de los años 2000, conquistó cuatro oros, tres platas y tres bronces en competiciones del mundo. Era una de las mejores del planeta. De aquellos triunfos llegaron también las puertas de la política, senadora y portavoz del PP de Palencia entre el 2003 y el 2007 y de 2011 a 2015. Pero los juicios y los castigos por dopaje fueron quitándole brillo a las medallas y borrando su nombre en los reconocimientos.

Después de que su nombre fuera uno de los que aparecían en la operación Galgo, y aunque siempre defendió que no se había dopado, el Tribunal de Arbitraje Deportivo formalizó en 2015 la condena de tres años y la anulación de todos los resultados obtenidos entre 2009 y 2013; entre ellos, el oro mundial de Berlín 2009 y la plata europea de Barcelona 2010. También dejó de sonar el teléfono de quienes la apoyaban, como sus compañeros de partido o sus propios vecinos, que retiraron la calle con su nombre y una estatua. También le fue
eliminada la condición de deportista de élite.

A partir de 2018 decidió cambiar de rumbo y optó por entrar en la Policía.
Opositó para el cuerpo de la Policía Local de Palencia, pero no logró plaza. Volvió a intentarlo en 2019, pero con el mismo resultado negativo. Y después de pasar por un gimnasio donde, según EsDiario, trabajaba como monitoria, la vida la ha llevado al tren, donde ejerce como vigilante de seguridad en la estación del AVE en Palencia.


Fuente: ABC.es .

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