El Gobierno japones ha autorizado al estudioso especialista en células madre Hiromitsu Nakauchi a crear embriones de animales con células humanas, con el fin de implantarlos y encontrar nuevas vías de trasplantes de órganos. La investigación publicada en la revista «Nature» prevé implantar las células humanas en embriones de ratones para después trasplantarlos en animales sustitutos. Se busca así producir especímenes con órganos formados por células humanas que puedan ser trasplantadas a personas. Este tipo de experimentos ya se habían probado en países como Estados Unidos, pero no pudieron llevarse a cabo. Japón también tenía prohibidas estas investigaciones hasta el pasado marzo, cuando el cambio de legislación permitió la creación de embriones formados por células humanas y animales. De esta manera, el científico Nakauchi se convierte en el primero en obtener dicho permiso, pendiente de una aprobación final que se dará este mes de agosto. El investigador explica la pretensión de simplemente cultivar embriones en ratas y ratones hasta los quince días. Con los órganos formados en su mayoría, pedirá permiso al gobierno para hacer este proceso con embriones híbridos en cerdos hasta los setenta días. Expertos en bioética temen la posibilidad de que las células humanas puedan traspasar el desarrollo del órgano y trasladarse al cerebro del animal, alterando su cognición. Frente a estas dudas, Nakauchi asegura que esta posible situación ya se tuvo en cuenta durante el diseño del experimento. La técnica a probar consiste en la creación de un embrión animal carente de un gen necesario para el desarrollo de un órgano como, por ejemplo, el páncreas. Posteriormente se inyectan células madre pluripotentes inducidas por humanos (iPS) en el embrión animal para que más tarde pueda desarrollar ese órgano que no puede producir con sus propias células. Ya en 2017, Nakauchi junto a otros científicos llevaron a cabo una prueba preliminar en la que inyectaron células iPS de ratón en el embrión de una rata que no podía desarrollar un páncreas. La rata pudo formar uno producido por completo por esas células de ratón. Después traspasaron ese mismo páncreas a otro ratón con diabetes tipo 1. Más adelante quisieron también probarlo en embriones entre humano y oveja, aunque sin éxito. Este fracaso se debió al uso de especies evolutivamente diferentes como cerdos y ovejas, porque las célulads humanas son eliminadas de los embriones del huesped desde el inicio. Un logro de Izpisúa En España el equipo del investigador Juan Carlos Izpisúa ha logrado la creación de quimeras de mono y de humano en un laboratorio de China, puesto que en España estos experimentos están muy restringidos. Esta vía de investigación tiene la meta de crear a animales de otras especies en una fábrica de órganos para transplantes. El equipo de Izpisúa ha modificado genéticamente los embriones de mono para inactivar genes esenciales para la formación de sus órganos. Posteriormente se han inyectado células humanas con la capacidad de generar cualquier tejido. la quimera no ha llegado a nacer ya que los investigadores han interrumpido la gestación. En frente de la preocupación de que lleguen al cerebro del animal, el equipo de Izpisúa ha habilitado un mecanismo de autodestrucción de dichas células en el caso de lograr el cerebro. La comunidad científica ha ubicado una línea roja de 14 días de gestación para no exceder las barreras morales. Así, se da un tiempo deficiente de cara al desarrollo del sistema nervioso humano. La Universidad Católica de Murcia ha sido la primordial encargada de financiar el proyecto de Izpisúa, que tiene como primordial fin el progreso del beneficio de las personas que tienen una enfermedad.

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